Quién le iba a decir a Pedro Obradors que 68 años después de que su abuelo Ángel Obradors Abril mandara construir el retablo del Santo Niño de los Remedios, financiado gracias a las propinas de muchos vecinos de Cartagena, él también iba a hacer lo mismo para poder restituir el legado que su antepasado dejó y que lució hasta su desaparición durante décadas en la iglesia parroquial del Carmen.
«Mi abuelo quedó prendado de la imagen del Santo Niño de los Remedios de Madrid y pidió permiso para hacer una figura igual y darle culto en el Carmen. Se la encargó al escultor Juan González Moreno», explica Pedro Obradors, conocido por ser gerente del Depósito Franco y presidente de la Junta Vecinal de La Palma.
Una vez que la figura llegó al templo, Ángel Obradors encargó un retablo de madera cubierto de pan de oro y que costó 8.500 pesetas en el año 1951.
Ese coqueto altar inspirado en el barroco pasó a ser propiedad de su hijo Juan, y más tarde de Pedro Obradors, que se hizo cargo de los negocios de su padre, incluidos ese valioso tesoro sentimental.
Cuando comenzaron las reformas en la iglesia del Carmen hace unos años, el retablo cedido para el culto al Niño de los Remedios fue apartado en el desván del templo. Y ese momento lo aprovechó Obradors para restaurarlo, ya que algunas de sus piezas estaban dañadas por el paso de los años. Para ello lo llevó a la carpintería de Julio Sarabia.
Legado de su abuelo
«Me dijo que le llevara las piezas a su taller para verlas bien y poder darme un presupuesto para repararlo. Me mostró una cruz que mi abuelo le había dado a su padre y me dijo que la pondría para coronar el retablo», explica Obradors.
Este devoto del Niño de los Remedios comenzó entonces a buscar entidades que quisieran colaborar en la financiación del arreglo. «Fui varias veces al taller de Sarabia. En una ocasión no encontraba las piezas y su hijo me dijo que las habían dejado en el patio bajo una techumbre porque estorbaban».
«Cuando reuní el dinero suficiente fui al taller y cual fue mi sorpresa cuando me dijo que lo habían tirado a la basura. Que diera gracias a que no me cobraba los daños ocasionados porque tenía carcoma y había afectado a otras maderas», explica el afectado.
Cuatro años después de la pérdida, Obradors quiere devolver a la parroquia un retablo acorde con la calidad artística del Niño. Pronto comenzará una campaña para obtener colaboraciones con las que costear los 52.500 euros que cuesta el altar. La familia Obradors ya ha puesto los primeros 18.000. El resto espera conseguirlo con el lampadario que el Niño Jesús tiene en la iglesia.