Treinta años no son nada. O mucho, según como se mire. Treinta años hace que comenzó la Vuelta Ciclista a Murcia, primero con vitola amateur, desde 1986 como profesional y ya a partir de 1989 con categoría internacional. Fue la idea de un soñador y loco del ciclismo que se llamó Alfonso Guzmán, periodista de raza y apasionado por el deporte de la bicicleta que había ejercido con un cierto éxito como director de aquel equipo que se llamó Licor 43.
Durante muchos años decir Vuelta a Murcia era como decir Alfonso Guzmán. Y viceversa. Un nombre se identificaba con el otro. Alfonso Guzmán, con su peculiar carácter, su sentido organizativo y su forma de crecerse ante los problemas, consiguió hacer de la Vuelta a Murcia una de las clásicas carreras de la primavera ciclista.
Poco a poco, junto a él fue emergiendo la figura de su hija Carmen, periodista también, que creció entre bicicletas: «No había visto otra cosa en mi casa. Mis primeros recuerdos de mi padre están relacionados con el mundo del ciclismo, bien en la Federación bien en el Licor 43. No podía hacer otra cosa que integrarme en la organización y ayudar en lo que pudiera. Mis recuerdos de los ciclistas son que me llevaban caramelos cuando venían a visitar a mi padre. He conocido a tantos y tantos corredores».
«Yo al principio no quise meterme en el mundo del ciclismo -es su hermano Paco quine ahora coge la palabra. Nunca quise mezclar el periodismo con el ciclismo . Yo era el sustituto de mi padre en Radio Nacional y cuando él lo dejó yo ocupé su puesto. Pero desde siempre había vivido el ciclismo y la Vuelta en casa, a través de mi padre y de mi hermana Carmen».
Y las anécdotas surgen en cascada: «Yo aún recuerdo que fue José María Párraga quien pinto el primer cartel de la Vuelta y que se lo regaló a mi padre, que le dio no obstante cinco mil pesetas por él». Sin embargo, Paco tardó en entrar en el mundo del ciclismo: «Yo no soy ciclista porque era demasiado vago; me parecía una vida muy dura y me dediqué a jugar al fútbol ( en el Real Murcia infantil). Y aunque siempre eché una mano cuando era necesario, eran mi padre y mi hermana Carmen -y mi hermana desde que mi padre falleció- la que llevaba la Vuelta. Pero hace tres años -ésta será mi tercera Vuelta como director general- me lancé al ruedo ante el anuncio de que mi hermana arrojaba la toalla y abandonaba la Vuelta a su suerte. Y eso, no podía ser. La obra de mi padre no merecía acabar de esa forma».
Fue entonces cuando la Vuelta a Murcia estuvo en un tris de desaparecer. Incluso llegó a esbozarse una Vuelta paralela ante el anuncio de la muerte de la que hasta entonces había existido. Carmen lo recuerda: «Desde 1987 estaba implicadísima en la Vuelta. Yo llevaba las clasificaciones a los equipos, ponía vallas, aprendía a hacer recorridos, hacía de jefe de prensa, me cuidaba de la organización y de los equipos. Luego, cuando faltó mi padre, pasé a dirigirlo todo siempre contando con el apoyo de mi hermano. Pero llegó ese año de 2007 y me vi sin fuerzas para continuar».
La culpa, la crisis económica que había comenzado a azotar al ciclismo: «Ese año de 2008 no llegábamos al presupuesto y nos faltaban 20 millones de pesetas (120.000 euros). Y si de algo hemos presumido los Guzmán en el ciclismo es no haber debido nunca un duro a nadie».
«A Carmen -continúa Paco- le costó una crisis de ansiedad y yo, que era presidente del Comité de Empresa, estaba metido entonces en el tema de la regulación de empleo de RTVE. Pero ante el anuncio de que la Vuelta se iba a suspender y que se iba a perder la obra de mi padre, decidí hacerme cargo de ella. Mi madre influyó lo suyo al decirme 'Si puedes, hijo, saca la Vuelta'. Y la saqué».
Encontró los 120.000 euros buscando hasta debajo de las piedras y los halló gracias a una empresa murciana, entonces boyante y ahora atravesando una profunda crisis y la Vuelta salió, aunque "tuve que sortear muchas trabas porque la dirección general de deportes y la Federación ya tenían preparada otra Vuelta para sustituir a la nuestra. Yo me enfrenté a todos en aquella época y hasta tuve que recurrir a Ramón Luis Valcárcel. Pero al final me salí con la mía y la Vuelta a Murcia salió con toda normalidad.