Las estrellas brillarán en el Auditorio Víctor Villegas para abrir la temporada de danza 2010 en Murcia. Ocho de los más destacados bailarines españoles se enfrentan mañana al escenario mondo y lirondo (sin escenografía ni cuerpo de baile) para brillar con luz propia. La II Gran Gala Clásicos en Danza acerca hasta los aficionados al ballet a estrellas de esta disciplina artística que hablan español por los escenarios de todo el mundo y que, sin embargo, se prodigan poco por los coliseos patrios. «Bailar en España añade una carga emocional a cada actuación. Si haces tu carrera fuera de España y alcanzas cierto reconocimiento internacional, cuando bailas 'en casa' la actuación cobra relevancia más allá de lo profesional», valora el cartagenero José Martínez, asesor artístico y bailarín de esta producción, que estará acompañado sobre el escenario por su pareja en el Ballet de la Ópera de París, Agnès Letestu. Una emoción que transmitirán a los privilegiados que acudan a ver este espectáculo, que nació como una experiencia irrepetible en su anterior edición y cuyo éxito permite disfrutar una vez más de algunos de los mejores en esta disciplina artística.
A las siete y media de la tarde, el telón de la sala Narciso Yepes se abrirá para mostrar la selección de diez pasos a dos de muy variados estilos: desde el contemporáneo y electrónico Willems al apasionado y operístico 'Oneguin' de Tchaikovsky, pasando por el romanticismo compositivo de Adam, el minimalismo de Arvo Part o el «necesario» (para Debussy) Gounod. Piezas, todas ellas, escogidas por «cada pareja de entre lo mejor de su repertorio. Mi aportación está en ordenar el programa armonizando los pasos seleccionados», explica el premio Benois de la Danza 2009 ('Els Enfants du Paradis') sobre el programa de mañana.
Por arte de magia
El murciano Juanjo Arqués y Rebeca Taboada, del Het Nationale Ballet (Holanda); la madrileña Tamara Rojo, primera bailarina del Royal Ballet, y el cubano Romel Frómeta, primer bailarín del Ballet Nacional de Cuba; la donostiarra Jone San Martín y el bilbaíno Amancio González de The Forsythe Company; la también donostiarra Alicia Amatiain e Iván Gil Ortega, del Stuttgarter Ballet (Alemania); y los bailarines estrella del Ballet de la Ópera de París. Cinco parejas del firmamento danzístico a las que define una misma filosofía de vida: «Mucha dedicación y trabajo para lograr la mayor técnica posible, unido al suficiente talento para hacer natural lo que bailamos. Esto, sin olvidar la determinación, fuerza de voluntad y ser muy exigente con uno mismo», comenta José Martínez cuando se le pide que defina el trabajo de cada uno de los bailarines. Un talento que ponen mañana al servicio del público, siempre con la intención de superarse. «La escena es un sitio mágico en el que cada uno da lo mejor de sí mismo, es un momento muy especial después de todo el trabajo que hay que hacer durante horas y horas, días y días..., para llegar a dar el máximo en ese instante. Es algo que no tiene explicación , ¡como la magia!», responde José Martínez cuando se le pregunta cómo es posible que aún consigan superarse cada vez que suben a escena.
Antes de que José Martínez y Agnès Letestu salgan disparados a Japón, donde en unos días inician una larga gira con el Ballet de la Ópera de París, y de que los otros ocho bailarines vuelvan a sus compañías de origen, harán refulgir el sobrio escenario murciano entregando pequeñas perlas de arte que les han colocado en el lugar en el que están. Una oportunidad de lujo que los abonados al ciclo de Danza del Auditorio podrían disfrutar «eternamente», si por la calidad y el reconocimiento mundial de los bailarines españoles fuera. «¡Suena repetitivo! Pero para la escasa estructura dancística que hay en España, la cantera es muy fructífera. Al bailarín español se le reconoce en el mundo por sus excelentes cualidades. Creo que podríamos seguir eternamente... -opina José Martínez sobre las ediciones que Clásicos en Danza podría tener-. Además, en una gala se muestra una pequeña parcela del talento de cada uno. Aun repitiendo cada año bailarines: se ofrecería un espectáculo totalmente diferente cada vez».
Así que, si el aforo aún se lo permite o ya tienen sus entradas, prepárense a sentarse en sus butacas y a esperar que se haga la noche en la sala Narciso Yepes para disfrutar de un magnífico baile de estrellas.