De la cabeza de Luis Pulgar brotan mil ideas, y a cuál de ellas más ingeniosa Especialista en marketing, «fotógrafo de lo humano, pero sin personas», según él. Ha aprendido a base de currárselo en entidades multinacionales, como la casa discográfica EMI, empresas de moda y del sector farmacéutico. El área comercial de Murcia ha puesto sus esperanzas en su inteligencia. Hoy se presentan sus macroproyectos.
-¿Cuántos comercios existen en el casco urbano de Murcia? ¿Qué número de ellos pertenecen a la asociación Murcia Centro?
-Digamos más bien que en la zona central de la capital murciana existen 850 comercios; si bien, de ellos, 130 se han asociado para conseguir unos objetivos comunes. La asociación está constituida por una directiva que trabaja de forma altruista, que preside Antonio González. Por otra parte, y para gestionar proyectos de actividades, han contado con mi labor profesional como gerente.
-¿Cuáles son sus funciones?
-Soy estratega. Mi función es crear una estructura para esta zona, que, según eruditos de esta región, es caótica; diseñar por mi parte la manera de transformarla para que dé una sensación de zona cohesionada, viva, alegre y donde dé gusto estar.
-¿Cómo son los comercios?
-El comercio de barrio es un comercio de proximidad, el área de influencia es el bloque donde se ubica y la manzana que le rodea, además de algún comprador ocasional que pase por la puerta del establecimiento. Las grandes superficies son un comercio de autoservicio. El comerciante no tiene que estudiar pormenores sobre qué productos tiene; simplemente los exhibe y el comprador los va echando al carrito de la compra. Principalmente va con la lista o la idea de qué cosas necesita en su casa.
-¿Y el comerciante del centro de la ciudad?
-Éste lo tiene un poco más difícil. Debe arriesgar el dinero de su bolsillo pensando qué producto puede ofrecer, que sea atrayente al comprador; quiénes pueden ser su mayor número de clientela y, a su vez, conocer a fondo los productos que ofrece para prestar una atención personalizada. Para mayor complejidad debe hacer atractivo su escaparate para que sirva de reclamo.
-Difícil lo tienen. ¿Se le ha encendido alguna bombilla para producir el cambio?
-Por supuesto, y de alto voltaje. He diseñado un macroprograma para cinco años, con el fin de atraer gente a la zona, que se paren ante los comercios y, a su vez, sean selectivos. Las actividades van a estar relacionadas una con otra y así sucesivamente. Va a ser un cóctel, servido al gusto del cliente, en el que se van a combinar la cultural, el arte, las tradiciones, el turismo, el interés social, lo lúdico y la participación de los mismos vecinos del centro de Murcia, e incluso del que vaya de paso. Van a tener que hacer uso de las nuevas tecnologías, e incluso preguntar al abuelo; de esta forma acercamos las generaciones, con el fin de dar con la respuesta del acertijo y llevarse, por ejemplo, un televisor bajo el brazo a casa. Hay un programa diseñado en el que si el joven de una familia es un niño 'pijo', se introduce en una red comercial que le anima a que el padre se convierta en padre 'pijo', e incluso hasta la abuela se regenere en una 'tata pija'.
-¿Cuál va ser la primera acción?
-La exposición 'Arte por la sostenibilidad en Murcia Centro' en la que participan los artistas murcianos Manuel Belzunce, Manuel Pérez, Nicolás de Maya, Miguel Fructuoso, Dora Catarineu, Juan Planes, Ramón González Palazón, Jacobo Peralta, Mariano Serrano, Marta Abellán, Pedro Noguera, Pablo Jiménez, Joaquín Clares, Juan de la Cruz Megías, Juan Antonio Díaz y Frederic Volkringer.