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Lo pequeño es hermoso

CULTURA

Lo pequeño es hermoso

El arquitecto Martín Lejárraga, con su propuesta de 'arte bonsái', y Begoña Carrasco, empeñada en tatuar frases de Derrida, presentan la segunda 'batalla' en el stand de Murcia

19.02.10 - 00:57 -
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Ya sabemos algo sobre la canción de Second: Se llama 'Arco' y la primera frase es: 'Haremos la guerra con arco'. Por ahí van los tiros. Satisfechos estaban los chicos de Second tras ocho horas de encierro en el cubo blanco del 'stand' de la Región de Murcia. «Ha salido guay, la idea hay que trabajarla pero es muy chula. Nos lo hemos tomado muy en serio», dice Sean Frutos. El tanque de Eduardo Balanza ha pasado a la 'reserva'. Nuevo escenario.
Fod, que pasa por allí, se queja de los excesivos espacios vacíos de la feria, «demasiados campos de fútbol sin habitar». También pasa el 'polémico' Eugenio Merino. «No hay cosa más triste que hacerse enemigos», dice.
Los Príncipes de Asturias (alto él, delgadísima ella), acompañados por la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, hacen un alto en su recorrido en el 'stand' de la Región de Murcia y se paran a contemplar la fábrica de Las Golosas, siamesas en plena carnicería de 'delicatessen'. No se inmutan ante ese despliegue de ojos cocidos, venas maceradas y narices fritas, incluso se interesan por la parte técnica del montaje. Saludan al consejero Pedro Alberto Cruz y también al arquitecto Martín Lejárraga y se asombran ante la cantidad de público que observa cómo una chica se está tatuando el pie. Siguen su camino.
Lo pequeño es hermoso. Lo dijo un economista, Fritz Schumacher, y en tiempos de crisis no queda más remedio que darle la razón. Y la segunda entrega en Arco del 'stand' de la Región de Murcia se detiene en los detalles, en lo reducido. El arquitecto Martín Lejárraga ha montado una caravana, tuneada y modificada, de arte mínimo. Obra de pequeño formato, miniconferencias y 'miniperformances'. Lejárraga, especialista en arte en espacios reducidos, dirige en Cartagena La Naval, la galería más pequeña del mundo, especie de urna o ventana a la calle. «Ser pequeños no nos impide pensar en grande, se puede hacer grandes proyectos con pequeños medios. Vivimos obsesionados por la cantidad, de dinero, de espacio o de tiempo, y hay que reivindicar la calidad, empezando por lo más pequeño», dice Lejárraga. Se trata de una 'casa para un coleccionista nómada' en la que Fernando Castro Flórez ofrece diez miniconferencias bajo de título de 'Píldoras nomadológicas y otros souvenires'. Lo bueno es que son cortas.
Un reposo es este museo liliputiense y un tanto zíngaro que se puede abarcar de un vistazo en medio de las dimensiones, agotadoras y nada humanas, de Arco. Un espacio cómodo y hospitalario. Allí hay obra esencial de, entre otros, Charris (las estanterías y un magistral retrato de Valcárcel Medina), Sicre (una mesa de camping), Fod (una mesa), Sonia Navarro (en la tapicería de los asientos), Amondaráin, Fernando Renes, Abi Lazkoz, Manu Muniategiandikoetxea, Nico Munuera, Rosalía Banet (un corazón en la nevera), Juan Ugalde, Eugenio Merino (una figurita del vaquero Boody que caza un caballo pintado), Dis Berlin, Díaz Burgos, Chema Madoz, Cantabella o The Royal art Lodge. Hay de todo, hasta una bandera, que parece un floreado mantel (obra de Mateo Maté), «ese reducto de nacionalismo doméstico», dice el arquitecto vasco-cartagenero. También hay un tendedero con los folletos de La Naval, muy bien colgados. «Somos fans de Eugenio Merino, un tipo comprometido con el arte y sin ningún tipo de voluntad de crear polémicas gratuitas a través de sus obras», señala Lejárraga, que se define como un «apasionado por el arte».
Martín Lejárraga y Ana Martínez nos reciben en el comedor de la 'roulotte'. «Cualquier espacio puede ser habitado y ser ocupado de una forma muy intensa», afirma Ana Martínez. «Es una propuesta, como arquitectos, para alguien apasionado por el arte, que viaje de feria en feria..., los coleccionistas son seres compulsivos», explica mientras saluda a Gonzalo Sicre, a Nico Munuera y a otro montón de gente que se asoma a la ventana. Un gran anfitrión es Lejárraga, aunque no nos ofrece nada para beber y ni un humilde pistacho. «Es un espacio para compartir arte y amistad», dice, y se levanta a besar a una señora. Abigarrado pero cómodo es el interior de la caravana. En el exterior ha colocado un dispensador de bolas (como los de los bares, con juguetitos y pelotas) que por dos euros ofrece una obra en papel, 'estrujada', de Javier Arce.
La caravana nómada de Lejárraga permanecerá aparcada, fuera de los límites del 'stand', hasta el final de Arco y el arquitecto no descarta que siga recorriendo mundo, de feria en feria, de Basilea a Oporto y de Oporto a donde sea necesario.
Otro Arquitecto, Torres Nadal, se muestra «fascinado» por los proyectos que se realizan en el 'stand' de Murcia. La caravana de Lejárraga le parece «impresionante», todo un símbolo «del conocimiento que viaja». También Cris Gabarrón califica el 'stand' de Murcia como «la propuesta más valiente y vanguardista de Arco y la que muestra un lenguaje más contemporáneo». ¿Te vas a tatuar? «Ni de coña», afirma.
Todo un éxito
Begoña Carrasco también apuesta por lo íntimo. En este caso por la piel. Su propuesta es tatuar una frase de la obra '¡Palabra! Instantáneas filosóficas', del filósofo francés Jacques Derrida. A primera hora ya hacían cola veinticinco voluntarios... y se sumaban muchos otros entusiastas. El visitante puede grabarse una palabra, una frase o un punto y coma. Ana es la primera en desnudar el pie y ponerse en manos de Alo, tatuador tatuado y con unos enormes agujeros en las orejas. Alo es un tipo simpático y preciso, de impecable técnica. El aparato de tatuar emite un silbido siniestro. «El dolor también forma parte de esta acción», asevera Begoña Carrasco. Ana se tatúa la frase 'la huella se me escapa'. Todo legal, con contrato en el que se afirma que uno es mayor de edad y que acepta voluntariamente tatuarse el cuerpo.
«Esta acción pretende diluir el concepto de autor a partir de la idea de que todo es lenguaje. Es un viaje de la piel a la huella, de esa piel que es nuestro último reducto de libertad. Es una manera de apropiarnos de la palabra y hacerla eterna», argumenta Carrasco. 'Y la desposesión es también el riesgo de no firmar siquiera una declaración de amor. En el fondo no soy yo quien firma; desde el momento en que algo se lanza al mercado literario', es uno de los fragmentos elegidos. Begoña Carrasco, que será la última en tatuarse (en el tobillo) ha escogido la palabra 'desposesión', si antes otro no la ha elegido (no se permiten repeticiones porque entre todos los tatuados 'construirán' el pensamiento de Derrida). Begoña Carrasco sigue el proceso con su cámara y espera establecer una línea de contacto con todos los participantes a través de internet (amuchatinta.com). ¿Una osadía, un reto? «¡¡Una locura!!», reconoce. «Una locura cuerda y una forma de mostrar entusiasmo por la literatura», añade.
Hay quien ha elegido la palabra 'riesgo'. Judit es la segunda y está entusiasmada con la propuesta. Pedro Alberto Cruz dice que él no piensa tatuarse pero que si lo hiciera 'riesgo' sería su emblema; la concejal de Cultura del Ayuntamiento de Murcia, Fátima Barnuevo, dice que ella tampoco y lo dice con cara de pasmo; Elena ha escogido la sobria y seductora palabra 'Ella', María Victoria opta por 'ti' (en el pie), Anais se grabará 'voz' (también en el pie, aunque en el talón), Fran se grabará tres puntos suspensivos cierra comillas (...') en el omóplato derecho. Alo tiene trabajo para las ocho horas de Arco. Bifffffff, bifffff, biffff; letra a letra. Está casi desbordado. Los visitantes se detienen para contemplar tan singular acción. Se corre la voz. Todo un éxito esta aventura de la piel.
Sigue la batalla
Hoy, el 'stand' de Murcia y el proyecto '8510' recibe a Clara Boj y Diego Díaz con sus prismáticos que permiten ver 'otra' feria y a los 'comunicadores incomunicados', cinco publicistas 'enlatados' en La Conservera cuyos rostros se podrán ver a través de unos monitores en Arco. Unos móviles permitirán sacarles de su aislamiento de ocho horas (ni para sus necesidades podrán salir de sus artísticos zulos). Los cinco 'encapsulados' son: Ely Cayuela (Sublima), Lemmy Feife (La Pajarera), Rodrigo Fonseca (F33), Cristina Morano (Tropa) y Jorge Martínez (Germinal).
Sigue la batalla y como dijo el general chino Sun Tzu: «El arte de la guerra se basa en el engaño».
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