Están aprendiendo un oficio, dan clase y, además, cobran una beca mensual de 300 euros. Son 28 jóvenes de entre 18 y 25 años que se encontraban en paro y en riesgo de exclusión social. Desde hace dos semanas participan en un programa municipal financiado por la Iniciativa Urbana Comunitaria que tiene entre sus prioridades ofrecerles una profesión para su futuro.
Su trabajo comienza muy temprano y lo llevan a cabo en su entorno más inmediato, el barrio donde viven. Su función es arreglar todo lo que no esté en condiciones y limpiar de basuras los barrancos que los rodean. «A mí me parece bien lo que estamos haciendo. Lo estamos dejando todo muy guapo. Ahora, cuando paseo y veo que alguien le pega una patada a una papelera o que pinta un banco, me pongo malo», cuenta uno de los participantes del programa.
Eso es precisamente lo que pretende el programa, que los jóvenes valoren el mobiliario urbano y los espacios públicos. Estos días trabajan en El Calvario. Han limpiado los barrancos de basuras, pintan sus farolas, bancos y papeleras y hacen pequeñas obras de reforma.
Dicen que se sienten importantes cuando pasean por sus barrios y cuentan a los demás que los trabajos de mejora los han realizado ellos mismos. Pero de lo que se sienten más orgullosos es de haber vuelto a las aulas y estar logrando que sus conocimientos hayan aumentado. «La mayoría salimos muy pronto del colegio. No seguimos estudiando. Yo quiero aprender, para que el día de mañana mis hijos no tengan un padre inculto», afirman.
Los cabezos del barrio de San Cristóbal también están siendo mejorados gracias al Programa Iniciativa Urbana Comunitaria que está cofinanciado por los Fondos Feder de la Unión Europea y el Ayuntamiento. Es, según la concejal de Empleo y Servicios Sociales, Laly Ibarra, «el complemento a otros programas dirigidos a jóvenes y niños de edades diferentes como el Paidos».
En el programa también participan el Consejo de la Juventud, los alcaldes de barrio y los colectivos vecinales y sociales de los barrios de San Juan, Xan Pedro, Santa María, San Lázaro, El Calvario y San Cristóbal. «Hemos conseguido involucrar a los diferentes sectores de la población en los asuntos del barrio, a la vez que se han incrementado las iniciativas productivas entre jóvenes de ambos sexos y mejorado las condiciones medioambientales del barrio y de salubridad e higiene», añadió.
Los alumnos participantes, que han sido seleccionados por técnicos del Consejo Municipal de Servicios Sociales, cuentan con becas por asistencia a la formación teórico práctica y complementaria. Cada uno recibe al mes 300 euros. La beca se reduce en 15 euros por cada día de no asistencia y la no justificación es causa de baja en el programa.