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En manos de la princesa

Sociedad

En manos de la princesa

Los intereses de una red de abogados mueven Unió Mallorquina, un partido corrupto que decide los gobiernos en Baleares. María Antonia Munar lo timonea desde hace 27 años

14.02.10 - 01:41 -
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Érase una isla próspera y preciosa, donde reinaba una princesa a la que todos debían cortejar. Los señores de la derecha y los de la izquierda. Desde hace 27 años, María Antonia Munar custodia la llave de la gobernabilidad en Mallorca y Baleares. Lo volvió a demostrar en las autonómicas de 2007. Con apenas un 6,7% de los votos, su partido, Unió Mallorquina (UM), sentó en la oposición al PP -pese a lograr el 47% de los sufragios y quedarse a un escaño de la mayoría absoluta- y le dio el poder por segunda vez al PSOE, que obtuvo el 27% de la representación y el apoyo de otras seis pequeñas formaciones. La princesa, como la apodan en el archipiélago, ganó un nuevo castillo -la presidencia del Parlamento balear- y el control de ocho áreas de gobierno en el Ejecutivo autonómico, el insular de Mallorca y el del Ayuntamiento de la capital, donde colocó a alguno de sus más íntimos colaboradores y a los que ya no lo eran tanto y convenía apaciguar. Pero ni esto es un cuento de niños ni pinta un final feliz para ella.
La princesa de mano de hierro y reflejos brillantes para negociar según role el viento puede acabar en el calabozo. Está imputada en dos causas judiciales por presunta corrupción, como una decena de relevantes figuras de UM, incluidos dos ex presidentes y dos ex secretarios generales, asediados por numerosas investigaciones. La semana pasada, seis altos cargos fueron detenidos, acusados de amañar concursos y regar con dinero público a empresas cercanas al partido. Al presidente balear, el socialista Francesc Antich, no le quedó otra que romper todos los pactos con el partido bisagra y expulsar a sus tres representantes del Ejecutivo en la crisis política más grave de la democracia balear.
El PSOE, en una debilísima minoría con la ayuda insuficiente del Bloc rojiverde y nacionalista, debe capear el año largo que queda de legislatura con la amenaza de la moción de censura popular y la promesa de 'limpiar' las instituciones y sus 176 empresas públicas de más de 200 cargos contratados a dedo por UM. Un partido nacionalista que «ni es lo primero ni lo segundo», coinciden algunos de los sociólogos, escritores y periodistas que más atentos siguen su involución.
Sindicato de ayuda mutua, formación de puertas giratorias, ….Con semejante plantel de presuntas corruptelas -aunque le 'gana' el PP con 18 altos cargos condenados o imputados, incluido el ex presidente balear y ex ministro de Aznar, Jaume Matas- esta minoría determinante colecciona sobrenombres. Pero quizás el que mejor le define es 'Unió de Missers' (Unión de abogados, en catalán), por el papel matriz de un grupo de letrados influyentes, muy bien relacionados con la política y el dinero, que han formado parte de UM casi desde su fundación en 1982. Lo alumbró el ex presidente de los industriales de Mallorca Jeroni Albertí, en plena descomposición de la UCD, de la que había sido su líder regional y salieron algunos de sus primeros colaboradores, como una despierta y fría doctora en Derecho, nacida en Barcelona en 1955, que en 1979 se convirtió en una de las alcaldesas más jóvenes de España al ganar las elecciones en Costitx (Mallorca), su pueblo. María Antonia Munar aprendería poco después que los gobiernos se fraguan en los despachos. Y no en cualquiera. En el del poderosísimo banquero mallorquín Carlos March, licenciado en Derecho con el número uno de su promoción, dicen que se cerró el primer Ejecutivo balear de la democracia.
Entre 1983 y 1987 gobernó el PP gracias al apoyo de UM -en las primeras elecciones logró sus mejores resultados: 47.075 votos y 6 diputados, el doble de los actuales-, a cambio de la presidencia del Legislativo autonómico. Esos acuerdos se concretaron en la siguiente legislatura (1987-1991) en un gobierno de coalición. En la tercera (1991-1995) presentaron una candidatura única y lograron la mayoría absoluta, pero por poco le cuesta la vida a la formación regionalista diluida en el PP. La princesa de Mallorca decidió cortar la sangría y reinventarse como partido, con un nuevo corte... nacionalista.
Los intocables, al calabozo
La 'primera dama' de la política balear, coqueta hasta el punto de pasar casi a diario por la peluquería de Llongueras y amiga del lujo, no estuvo sola. En su travesía por el desierto le acompañaron brillantes abogados con sus bufetes y clientes, como el ex secretario general de UM y ex presidente de la comisión insular de Urbanismo, Tomeu Vicens, condenado a cuatro años y medio de cárcel y a ocho de inhabilitación por pagar con fondos públicos una gratificación de 11.000 euros a su contable. Ya ex diputado y ex militante, este martes declarará ante el juez como imputado por unas recalificaciones de suelo relacionadas con el caso Andratx, donde se investiga si hubo tráfico de influencias y prevaricación. Está imputado en otras tres causas.
Vicens no es el único abogado de la histórica cúpula procesado. Miquel Nadal, ex presidente de UM, ex consejero de Turismo y concejal de Palma, durmió la noche del pasado viernes 6 en el calabozo. Corredor de maratones y ganador nato, dio un paso al frente cuando la princesa plantó cara al PP. María Antonia le premió con distintos cargos a la par que mantenía abierto su despacho y consolidaba su red de clientes. El 'número dos' de Munar en la pasada legislatura se hizo fuerte en el gobierno insular de Mallorca, reforzado con nuevas competencias y fondos.
Pero la semana pasada se borró la imagen del Nadal intocable y un punto chulo, con salidas como «las VPO no me gustan, prefiero las casas de Gaudí de Barcelona» para justificar que no se construyeran pisos protegidos en la finca pública Can Domenge, vendida a mitad de precio para viviendas de lujo. Junto a su compañero, el también ex presidente de UM Miguel Ángel Flaquer, el 5 de febrero llegó a las dependencias policiales con la mirada achantada y las manos esposadas, ocultas bajo la chaqueta. Están imputados en tres causas por regalar contratos a firmas vinculadas al partido. El último caso se llama 'Voltor', buitre en catalán, y es el primer escándalo de corrupción con el Gobierno del socialista Antich. Las investigaciones se han saldado con 16 arrestados. Seis cargos políticos de UM y diez empresarios al parecer beneficiados con adjudicaciones de servicios informáticos, publicidad, viajes... del Instituto de Estrategia Turística, una sociedad pública en manos del partido.
Mientras los jueces examinan los escándalos de Unió Mallorquina, cinco con el PP y uno con el PSOE, muchos se preguntan por el futuro de una formación dividida en tres facciones: los munaristas, los nadalistas y el sector nacionalista liderado por Josep Meliá, también abogado. El cuarto presidente de la formación en esta legislatura estaba llamado a sanear las cloacas de la vieja guardia. Pero la operación Voltor le ha 'quemado', ya que varios de los detenidos son amigos personales suyos. Para el sociólogo Joan Amer, este partido mezcla del populismo noreuropeo y el caciquismo mediterráneo «se reinventará en un inédito escenario, donde pese a todo seguirá siendo clave». Mantiene su poder en una veintena de ayuntamientos y quizás en 2011 obtenga el 5% necesario en las urnas para sobrevivir en el Parlamento.
En la vida pública «se está produciendo una catarsis purificadora desde que estallara en 2006 el caso Andratx», apunta el periodista Felipe Armendáriz, gracias a la labor de los fiscales anticorrupción Juan Carrau y Pedro Horrach, la Guardia Civil, la Policía Nacional, la Agencia Tributaria y un grupo de jueces que han emprendido una operación 'manos limpias'. En la esfera privada, los vecinos hartos de tanto escándalo siguen casi más atentos las noticias económicas que las políticas.
Una cámara acorazada en casa
Baleares ha pasado en diez años de ser la quinta comunidad más rica de España a la novena, situándose por primera vez por debajo de la media nacional de renta per cápita. En 2009, ha sufrido además el aumento de paro más significativo del país -un 61,7%-, mientras sigue abonada al monocultivo del turismo. Los 22.000 amarres de sus 56 puertos deportivos -sólo le supera Cataluña- han estado completos en verano y lo volverán a estar el próximo. En sus yates se dorarán Claudia Schiffer, Michael Douglas, Catherine Zeta Jones, Boris Becker o la princesa María Antonia, atrincherada en su palacio parlamentario pese a sus dos imputaciones.
La presidenta honorífica de UM sigue blindada en un cargo que sólo estaría obligada a dejar tras una condena de inhabilitación. Sus vecinos le ven salir y entrar «con normalidad» de su piso, en pleno Paseo Marítimo de Palma, donde vive con su marido, también imputado, y guarda secretos en una caja fuerte de 1,60 metros de alto. A la espera de las sentencias, ella ejerce de segunda autoridad de las islas con su sonrisa sardónica y sus trajes impecables. Esta semana ha recibido, exquisita, a un grupo de escolares. Les ha invitado a «defender valores».
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María Antonia Munar, en una imagen de archivo, abandona un acto. La mano que sujeta el paraguas es de Jaume Matas. :: MONTSERRAT DIEZ/EFE