A Antonio lo pillaron un viernes conduciendo con una tasa de alcohol por encima de lo permitido. Ocho meses sin carné de conducir, seis puntos menos y 750 euros de multa. Este joven tuvo que hacer un curso (otros 350 euros) para recuperar esos seis puntos que había perdido y luego, para rematar la faena, cumplió 22 jornadas al servicio de la comunidad como conserje en la Concejalía de Empleo y Formación de Molina de Segura.
«La verdad es que es una experiencia que no quiero recordar porque llegas a sentirte como un delincuente, como si hubieras robado o matado a alguien», señala con arrepentimiento a 'La Verdad' este joven molinense. «Otra vez no pasará, he escarmentado y ya no he vuelto a beber si conduzco».
A Víctor aún le quedan 20 horas de las 88 totales (22 días) que tiene que cumplir por la comisión de un delito de denuncia falsa. Hace unos tres años denunció en Comisaría que le habían robado el coche, que estaba dañado por un golpe. El resultado fue una condena a 22 jornadas de cuatro horas por día al servicio de la comunidad, además de pagar una multa de 720 euros. Por las noches realiza funciones de conserje en el instituto Francisco de Goya de Molina y asegura que «no está mal ayudar a la comunidad, pero otra vez no me va a pasar».
Molina de Segura es el municipio murciano que más plazas oferta para el cumplimiento de trabajos en beneficio de la comunidad. Así lo destacó el pasado mes de noviembre la secretaria general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, cuando firmó el convenio con el alcalde de Molina, Eduardo Contreras, para que las personas que cometan delitos leves puedan cumplir esta medida en el municipio. Desde entonces, el Consistorio ha aumentado su oferta de 125 a 142 plazas, según la edil de Empleo y Formación, Sonia Carrillo.
En realidad, en este municipio se vienen ofreciendo plazas desde bastante antes de que se firmara dicho convenio. A fecha de hoy, sólo 19 personas están efectuando estos trabajos y otras doce están pendientes de hacerlo en breve, si bien hay algunos que ponen todos los medios a su alcance para esquivar o demorar el cumplimiento de la pena.
La mitad de los penados en Molina han cometido delitos relacionados con el tráfico y la seguridad vial, pero también un porcentaje considerable de los delitos son de violencia de género o maltrato en el ámbito familiar. En estos últimos casos, hay un protocolo de investigación, sobre todo para evitar que coincidan con sus víctimas.
En esta localidad las tareas adjudicadas a los penados se realizan en 25 áreas municipales distintas y abarcan desde el mantenimiento de instalaciones, vigilancia, limpieza y mantenimiento de edificios y jardines, hasta labores administrativas, notificaciones a domicilio, elaboración del callejero, actividades lúdico-culturales o archivo de documentos, entre otras muchas.