La web de laverdad.es fue un hervidero de críticas y apoyos, los menos, a la iniciativa legal de los juristas encabezados por José Luis Mazón para desmontar el Cristo de Monteagudo por considerar que atenta contra la aconfesionalidad del Estado.
Uno de tantos: No estoy de acuerdo y no soy ningún católico radical, ni tan siquiera practicante. Es parte de nuestra cultura e identidad.
Yolanda: ¿No tienen nada más que hacer? Vaya un desocupo. ¿Después querrán derribar la Catedral?.
Leitor: Conviene quitarlo porque es un atentado al castillo original. Y también, de paso, podrían recuperar el Castillejo, que esa es otra. Pero la razón es estética y de patrimonio (y ojo que lo feo a veces también es Historia). Desde luego, el Cristo de Monteagudo no atenta contra la libertad religiosa. Dicho esto, voto por que se quite el Cristo y se dé valor al complejo arqueológico árabe.
Julián Moreno: Parece mentira que con el colapso que hay en la Justicia, se ocupen de estas cosas. ¿Qué pasa, que ahora todo lo anterior es malo?.
Dana: ¿Cómo van a quitar algo que es de nuestra historia? ¿A quién le hace daño que esté ahí? Si es que hemos llegado a un punto que todo lo que tenga que ver con Dios molesta.
Javier: Creo que ambas obras podrían convivir en paz. Me parecen absurdas las razones esgrimidas para retirar el cristo. Eso sí, la fortaleza se encuentra en un estado lamentable, y precisa ser restaurada antes de que sea demasiado tarde. Lo ideal sería encontrar la forma de que ambas, el cristo y la fortaleza, convivieran en paz. Está claro que el valor escultórico del cristo no es gran cosa, pero hay veces donde el símbolo se antepone al objeto material. Sólo entendería la retirada del cristo temporalmente para los trabajos de restauración.
Qué más da: Tal vez lo que se debería hacer es que volviera a ser de propiedad privada, mientras se respete en España dicha propiedad, que ya veremos, nadie podrá criticar al Estado por su emplazamiento. Hasta que también vayan contra los símbolos privados.
Bienve: El Cristo debe seguir ahí, y debe (por cierto) de cuidarse mucho más él y su entorno que está de pena.