Hace nueve días, 'La Verdad' publicó la denuncia de Carmen y Franklin, un matrimonio hispano-ecuatoriano, con dos hijos de 6 y 8 años, que andaba buscando desesperadamente un piso, pero nada más que encontraban negativas. La historia ha terminado feliz porque hoy ya tienen hogar y, además, trabajo. Y ello, gracias a una familia solidaria que conoció la noticia en las páginas de 'La Verdad'. Pero por el camino ha quedado un calvario.
Llegaron hace unos años al cartagenero barrio de San Antón procedentes de Torre Pacheco para dejar el trabajo del campo por el auge de la construcción. Pero cuando la crisis llegó, Franklin se quedó en el paro y a Carmen ya no le salían trabajos de limpieza o de cuidadora, como hasta entonces.
El caso es que en diciembre pasado se quedaron en la calle por el irremediable deterioro de la casa de alquiler que ocupaban. Sin dinero, familia o amigos que le ayudaran, tuvieron que cobijarse muy cerca de su antigua vivienda, en la Hospitalidad Santa Teresa.
Durante este tiempo, los servicios sociales municipales les ofrecieron pagar una casa de alquiler, pero ninguno de los más de treinta propietarios que visitaron accedió al arrendamiento cuando comentaban que estaban parados o el que pagaba era el Ayuntamiento. «Creíamos incluso que los críos nos los quitaban», insistía una y otra vez Carmen.
Cuando peor lo estaban pasando, a mitad de semana, una familia de la diputación cartagenera del Estrecho de San Ginés -que pide expresamente permanecer en el anonimato y no publicar el lugar exacto donde vive- se puso en contacto con ellos y con Servicios Sociales para ofrecerles el tesoro por el que luchaban. En la finca, el matrimonio ocupa una casa en condiciones y con la despensa llena. El trabajo que realizan es el propio de cualquier tarea agrícola y ganadera. Los críos corren como 'Pedro por su casa' e incluso les han cambiado camas y mobiliario en su habitación.
Muchos agradecimientos
A Carmen y Franklin, la vida les sonríe ahora: «Damos gracias a Dios por habernos ayudado, a nuestra familia de acogida, a los Servicios Sociales, y a todos los periodistas que se han interesado por nuestra situación». Por supuesto, no se olvidan del personal de ese fantástico lugar que es la Hospitalidad Santa Teresa, «sobre todo de Cari, que se ha portado increíble con los niños».
Probablemente hoy Carmen ya no irá al colegio del Patronato, en la calle Saura, a llevar a los niños al colegio. Irá a la sección que tiene en El Estrecho el Colegio de Educación Infantil y Primaria del Llano del Beal. Casa, trabajo, col' y vida nueva.
Para ellos, atrás quedó el martirio de no tener nada.