Los médicos de familia cumplen 40 años: piden más medios y tiempo para sus pacientes

Francisca Belzunces, en la puerta del consultorio de El Esparragal / Jaime Insa

La Medicina de Familia cumple 40 años. A los médicos de familia les sobran vocación y ganas, pero les faltan medios y tiempo

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRAMurcia

Rosario Valero aguarda pacientemente su turno junto a la consulta de José Martínez, su médico de familia. «Llevo tres años con él y estoy encantada. Aquí te tratan de otra forma, en el hospital es todo un poco más frío», confiesa. Es diabética e hipertensa, así que sus visitas al centro de salud Jesús Marín de Molina de Segura son habituales. Unas veces para ver a su médico y otras a su enfermera, a quien tampoco cambiaría por nada del mundo. Dentro de la consulta, José Martínez intenta dedicar a la larga lista de pacientes el tiempo que cada uno necesita. No es fácil en una agenda que se estira como un chicle, hasta las 45 citas en una mañana.

«Eso no significa que todos los huecos se ocupen. Depende mucho de la época del año», matiza. Con un cupo de 1.500 pacientes a su cargo, su situación no difiere demasiado de la que soportan otros muchos profesionales. De media, cada médico de familia del Servicio Murciano de Salud (SMS) tiene una población asignada de 1.440 personas. Apenas disponen de 5 minutos y 35 segundos, de promedio, para atender a cada uno de sus pacientes. Son datos que reflejan el estado actual de la Atención Primaria en la Región, más deteriorada que en otras comunidades, a la luz de la estadística. En España, la media se sitúa en 1.381 tarjetas sanitarias por facultativo, según el Ministerio de Sanidad.

En la semana en que se ha celebrado el Día de la Atención Primaria, los 1.445 médicos de familia que trabajan en la sanidad pública murciana -unos 850 de ellos en consultas y el resto en el 061, en servicios de Urgencias (SUAP) y en otras unidades- han vuelto a escuchar el mismo discurso: los centros de salud y consultorios son la base y el eje del sistema, el pivote fundamental sobre el que debe girar la atención a los pacientes. Llevan escuchando este mantra cuarenta años, desde que en 1978 nació en España, como especialidad, la Medicina de Familia.

El centro Jesús Marín de Molina de Segura es toda una referencia. Acumula numerosos reconocimientos

No es que no crean en el discurso -al contrario, son sus principales defensores-, pero los años de promesas incumplidas les han abonado al escepticismo ante los grandes anuncios de la Administración. «En Primaria, la salud del paciente se aborda desde una perspectiva global, integral. No se trata de que entres en mi consulta y te dé una pastilla para un dolor en concreto y ya está. Pero para esto se necesita tiempo. Es muy difícil ofrecer una atención de calidad si, por ejemplo, llega una persona con síntomas de depresión y no dedicas tiempo suficiente para escucharla, para saber cuáles son sus problemas», subraya José Martínez.

Pero, pese a todas las limitaciones, los murcianos reciben en general una excelente atención de sus médicos de familia. El centro de salud Jesús Marín de Molina de Segura, en el que trabaja el doctor Martínez, se ha convertido en una referencia, en todo un símbolo de la Atención Primaria en la Región. Proyectos surgidos de la iniciativa de sus profesionales, y puestos en marcha en colaboración con el SMS o el Ayuntamiento de Molina de Segura, acumulan reconocimientos regionales y nacionales. El Ministerio de Sanidad acaba de conceder el premio Naos 2017 al Ayuntamiento por el «mejor programa de actividad física de España en el ámbito familiar y comunitario», que nació en el Jesús Marín dirigido a niños y jóvenes.

Francisca Belzunces está orgullosa de ser una médico rural. Cada día sale a visitar a sus pacientes, muchos de ellos nonagenarios

También se iniciaron aquí los programas de seguimiento de los menús infantiles en los comedores escolares, que luego la Comunidad extendió a toda la Región, y el primer proyecto para poner coto al consumo excesivo de benzodiacepinas, que ahora el SMS va a implantar en todo el sistema sanitario. Lo recuerda, orgulloso, Juan Francisco Menárguez, coordinador desde hace doce años de este centro de salud. «Además, hemos potenciado la investigación y la docencia», subraya.

Una más de la familia

Pero la Medicina de Familia no solo se ejerce con pasión en centros urbanos como el Jesús Marín. También en los pequeños consultorios rurales hay auténtica vocación. Francisca Belzunces lleva once años y medio en El Esparragal, una pedanía de Puerto Lumbreras que no llega a los 3.000 habitantes. Trabaja en la última trinchera del sistema sanitario, y está orgullosa de ello. «Empecé mi carrera en Almendricos (una pedanía de Lorca) cubriendo durante ocho años guardias en un punto de especial aislamiento (PEA). Allí me di cuenta de que lo que me gustaba en realidad era poder encargarme del seguimiento de los pacientes, echaba de menos esa continuidad», cuenta. Así que su vocación le llevó al consultorio. Después de tantos años, su vínculo con los pacientes «es muy especial, es una relación de confianza». En muchos casos, Francisca Belzunces no solo es su médico, también se convierte en confidente. «A veces lo pasas mal, porque viene gente con problemas muy gordos ante los que no puedes hacer nada. Mi marido me dice que me traiga el coche vacío cuando vuelva a casa, pero no es fácil, no siempre lo consigo», confiesa. «Cuando no puedes ofrecer una solución, simplemente escuchas. Ojalá tuviera una varita mágica».

Los profesionales disponen, de media, de apenas 5 minutos y 35 segundos para cada consulta, aunque el SMS promete subir a 6 minutos este año

Las mañanas de la doctora Belzunces son intensas. En El Esparragal vive mucha gente mayor, y hay una buena cantidad de nonagenarios. Muchos residen además en el campo, alejados del pequeño casco urbano de la pedanía. «Si hay un anciano con fiebre, encamado, tienes que ir a verlo a su casa, porque hasta aquí no puede trasladarse». La puerta de la consulta también está siempre abierta. Aunque la mayoría de las citas se gestionan ya por internet, las urgencias del día se atienden todas.

Además, el consultorio es un punto de atención continuada (PAC) de 24 horas. Entre las ocho de la mañana y las tres de la tarde, todas las urgencias las atiende Belzunces, incluido las salidas del 061. «Si hay un accidente de tráfico en mi zona, me monto en la ambulancia y los pacientes del consultorio tienen que esperar a que vuelva», resume.

Acompañar hasta el final

Pedro Pérez, médico de familia en el centro de salud Vistalegre-La Flota, en Murcia, comparte la visión de la relación entre médico y paciente de la doctora Belzunces. «Lo más precioso de la medicina es seguir al paciente hasta el último momento de su vida, incluso después, acompañando en el duelo a su familia», cuenta mientras recuerda a un joven que murió hace varios meses aquejado de un cáncer. «Quería morir en su casa, y le atendía el equipo de cuidados paliativos domiciliario, pero me dijo: 'sigues siendo mi médico'. No podía dejarle, no habría sido ético. Así que continué yendo todas las semanas, hasta dos días antes de su muerte». Pedro Pérez transmite vocación por los cuatro costados. No es de extrañar que su hijo haya seguido sus pasos y esté cursando la residencia en Medicina de Familia.

También Marta García es MIR de Familia, en su caso en el centro de salud Jesús Marín de Molina de Segura. Está ya en la recta final, terminando su último año. Después, tendrá que lanzarse a un incierto futuro laboral. «Opté por Medicina de Familia porque me gusta el seguimiento a los pacientes, estar en una consulta; lo descubrí haciendo prácticas durante la carrera. Pero ahora me encuentro con que a lo más que puedo aspirar es a cubrir sustituciones o guardias», se lamenta. Acceder a una consulta ha sido hasta ahora casi un imposible para los nuevos médicos porque las plantillas llevan años estancadas, fruto de la crisis y los recortes.

Un retroceso con la crisis

Mario Soler compagina su consulta como médico de familia en Molina de Segura con la presidencia de la Asociación en Defensa de la Sanidad Pública (ADSP). Su activismo le viene de lejos. Cuando en 2012 el Gobierno central dejó sin tarjeta sanitaria a miles de inmigrantes en situación irregular, Soler fue el primero en colocar, en la puerta de su consulta, un cartel en el que advertía de que seguiría atendiendo a todo el mundo, tuviera o no papeles.

«Antes de la crisis, cuando la Plataforma 10 minutos se movilizó para pedir más tiempo en la atención a los pacientes, la situación de Primaria empezó a mejorar. Pero llegó la crisis y los avances se estancaron». El análisis del presidente de la ADSP es compartido de forma prácticamente unánime. Las tres sociedades médicas de Primaria que hay en la Región coinciden en que no solo hubo un frenazo, sino una marcha atrás.

«Muchos profesionales se han jubilado y sus plazas no se han cubierto», advierte José Gómez, presidente de la delegación murciana de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). «En los últimos años se han ido masificando las consultas por el crecimiento de la población» mientras las plantillas han mermado «por la amortización de plazas», añade Bernardina Tudela, presidenta de la Sociedad Murciana de Medicina Familiar y Comunitaria (Smumfyc).

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El estancamiento en personal ha venido acompañado de un recorte presupuestario más acusado que en la atención hospitalaria, denuncia Eduardo Carrasco, presidente de la rama murciana de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen). Como consecuencia, el peso de la Primaria dentro del presupuesto se ha reducido en los últimos años, denuncian tanto las sociedades médicas como la ADSP.

Más personal

Pese al desencanto generalizado con la Administración por los incumplimientos acumulados, el actual director gerente del SMS, Asensio López, ha generado expectativas, y muchos confían en que pueda por fin introducir los cambios necesarios. Asensio López es médico de familia y ha mostrado desde su llegada al cargo su intención de potenciar, esta vez sí, la Primaria. «La crisis ha repercutido en todo el sistema sanitario, pero es cierto que en los últimos dos o tres años la recuperación de la inversión ha sido mayor en el ámbito hospitalario, y eso ha hecho que aumente la diferencia entre Primaria y Especializada», admite el director gerente.

Para tratar de corregir esta situación, el SMS va a comenzar por aumentar la plantilla de Primaria en 40 profesionales este año (diez de ellos médicos de familia), como ya se anunció en la presentación de los presupuestos. Para el Sindicato Médico, el refuerzo se queda muy corto. Esta organización cifra en 151 el número de nuevos facultativos necesarios en los centros de salud. Claro que si en el caso de los médicos se necesita aumentar personal, en Enfermería la situación es mucho más apremiante: la Región se sitúa a la cola de España en enfermeros de Primaria por habitantes.

Otro de los compromisos del SMS para 2018 es ampliar el tiempo de consulta, de forma que todos los médicos dispongan de, al menos, seis minutos por consulta. Los profesionales esperan que sean solo los primeros pasos de un cambio real para beneficio del paciente.

José Martínez - Centro de salud Jesús Marín (Molina de Segura) «Es difícil ofrecer una atención de calidad»

Descubrió que el ambiente desangelado del hospital no era lo suyo cuando ingresaron a su padre. En contraposición, el «enfoque global» de la Atención Primaria le conquistó. Tras 31 años de experiencia profesional, mantiene intacta su vocación, pese a los obstáculos. «Es difícil ofrecer una atención de calidad» con las consultas masificadas, confiesa.

Pepe Martínez, en su centro de salud
Pepe Martínez, en su centro de salud / Javier Carrión / AGM

Marta García - MIR de Medicina de Familia «A los MIR nos espera la precariedad»

Marta García está en la recta final de su cuarto y último año de residencia en Medicina de Familia, en el Jesús Marín de Molina de Segura. Le apasiona su especialidad, pero su futuro laboral pasa por «la precariedad». «Haces Medicina de Familia porque quieres estar en una consulta siguiendo a tus pacientes, pero cuando terminas solo te salen guardias y sustituciones».

Marta García, en la puerta del centro de salud Jesús Marín
Marta García, en la puerta del centro de salud Jesús Marín / Javier Carrión / AGM

Pedro Pérez - Médico de familia en el centro de salud Vistalegre-La Flota (Murcia) «El gran reto es afrontar la cronicidad»

Pedro Pérez no podría entender la profesión sin sus pacientes, pero tampoco es de los que se limitan a pasar consulta. Coordina la Estrategia de Crónicos del SMS, entre otros proyectos. «El gran reto es afrontar el envejecimiento de la población y el aumento de enfermedades crónicas, y ahí la Atención Primaria es la clave».

Pedro Pérez, en el centro de salud de La Flota
Pedro Pérez, en el centro de salud de La Flota / Javier Carrión / AGM

Francisca Belzunces - Consultorio de El Esparragal (Puerto Lumbreras) «El vínculo con los pacientes es especial»

Once años en el consultorio de El Esparragal, en Puerto Lumbreras, la han convertido en una más de la familia para muchos vecinos. «El vínculo con los pacientes aquí es muy especial, muy cercano. Hay personas que te vienen con problemas muy gordos, cosas para las que no tienes solución, y simplemente escuchas. Ojalá tuviera una varita mágica», confiesa Belzunces.

Francisca Belzunces, en la puerta del consultorio de El Esparragal
Francisca Belzunces, en la puerta del consultorio de El Esparragal / Jaime Insa

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