Cuando se hiela La Selva

Caminando, entre la bruma y sobre la nieve, por la pista que lleva hasta La Selva./
Caminando, entre la bruma y sobre la nieve, por la pista que lleva hasta La Selva.
Noroeste y Río Mula

Mula brinda una alternativa cercana y poco conocida para disfrutar de la nieve

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZMula

En La Selva murciana no grita Tarzán ni se rasca el sobaco la mona Chita, que aún vive feliz a sus 77 años; más bien hace un frío del carajo y no está poblada por fieras de película, sino por jabalíes, arruis y un completo catálogo de aves rapaces.

Ahora, eso sí: sus laderas están forradas por un estupendo y frondoso bosque de pinos -de ahí su nombre- que prospera hasta casi la cima de la montaña, que mira de tú a tú a la cara norte de Sierra Espuña desde sus 1.525 metros de altura.

La Selva es el vértice de las sierras de Pedro Ponce, Cambrón, Lavia y Burete, que se elevan en el centro de la Región entre los términos municipales de Lorca, Cehegín, Bullas y Mula; un espacio natural muy hermoso y escasamente transitado donde la naturaleza respira hondo y deja sentir su latido potente a poco que uno tenga sangre en el cuerpo.

La nieve se acomoda con frecuencia en las alturas de esta montaña, una buena opción para disfrutar de los copos cuando los accesos a Sierra Espuña y Moratalla se colapsan.

Ayer mismo aún quedaba nieve en las cumbres de casi todas las sierras del centro y el norte de la Región, así que si este fin de semana ha pensado calzarse las botas de montaña, conceda una oportunidad a La Selva.

Una de las últimas rampas de subida a la cumbre.
Una de las últimas rampas de subida a la cumbre.

La subida al vértice geodésico desde la carretera del Aceniche es una larga travesía de 14 kilómetros (más otros 14 de regreso, claro) que nos llevará toda una jornada, así que habrá que ponerse en marcha muy temprano y llevar en la mochila comida, agua y algo de ropa seca de repuesto. Por si acaso.

Si tomamos el camino que sale a la izquierda de la carretera, un poco más adelante del cortijo de Ucenda de Arriba, enseguida dejamos atrás una casa abandonada y en 3,5 kilómetros pasamos entre las ruinas de Los Palancares, un caserío que vivió tiempos mejores.

En este punto el camino gira a la izquierda y se precipita cuesta abajo hasta enlazar con un camino en muy buen estado que tomamos hacia la derecha. Esta pista nos conduce hasta el Pradillo, un pequeño valle en el que podemos darnos un respiro mientras contemplamos la Sierra de Lavia.

Un cartel nos advierte de que tenemos que continuar por la izquierda hacia el refugio de La Selva: el camino, con rampas de gran pendiente, nos llevará en ocho kilómetros hasta la cumbre.

En un par de kilómetros hay que abandonar este camino principal -que lleva al refugio de La Selva- y desviarnos a la derecha por una pista secundaria que conduce hasta la cima. Nos internamos en el barranco del Horcajo, un lugar bello y misterioso sombreado por densos pinares, madreselvas, rosales silvestres, adelfas, romero y enebro.

El camino regala pequeños descansos y rodea el macizo por su cara norte antes de llegar hasta el Collado de La Selva -1.392 metros-, un lugar con unas magníficas vistas donde también se puede descansar. Después de un último empujón estaremos en la cumbre, donde casi podremos tocar con los dedos, girando de este a oeste, Sierra Espuña, María, Revolcadores y La Sagra.

La excursión

Dónde:
Pico de la Selva (Mula).
Dificultad:
Alta (unos 28 kilómetros ida y vuelta).
Cómo llegar:
El acceso más sencillo es desde el municipio de Bullas: hay que tomar la carretera del Aceniche y seguir unos seis kilómetros hasta las ruinas del cortijo de Ucenda de Arriba (ojo, no confundir con el cortijo de Ucenda de Abajo, que veremos un poco antes). Unos 200 metros más adelante de Ucenda de Arriba sale un camino a la izquierda, que es el que lleva a La Selva.
Cartografía:
Mapa 911-IV de Bullas en 1:25.000 (IGN).
Cobertura de móvil:
Escasa.

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