Se estrella con un Mercedes robado y da positivo en alcohol

El Mercedes E-300 destrozado tras chocar contra un edificio./P. L.
El Mercedes E-300 destrozado tras chocar contra un edificio. / P. L.

La Policía Local arresta a un ecuatoriano, de 23 años, por tres delitos contra la seguridad del tráfico con un turismo que le quitó a un vecino

Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍA

Terminó literalmente empotrado contra la fachada del antiguo edificio de Cruz Roja y esposado. La Policía Local de Totana tuvo que emplearse a fondo para dar caza a un ecuatoriano, de 23 años, que circuló a toda velocidad por las calles de la localidad con un Mercedes E-300 robado.

Todo comenzó cuando un coche patrulla se acercó a pedirle a los dos ocupantes del Mercedes que reanudasen la marcha, porque estaban parados en mitad de la calle de la plaza Miguel Marín, obstaculizando el tráfico. «Los agentes se pusieron a su altura y salió a toda velocidad», indicaron ayer fuentes de la Policía Local. El vehículo de alta gama fue haciendo maniobras peligrosas para tratar de dar esquinazo a los agentes. «Iba realizando movimientos en zigzag, pudo ocurrir una desgracia, pero hubo suerte de que no se cruzasen con peatones ni con otro coche», detallaron las citadas fuentes.

No solo sobrepasaron el límite de velocidad del casco urbano, sino que tampoco respetaron señales verticales, como un stop. Los agentes no dejaron de hacerle señales luminosas para que frenase, pero el Mercedes E-300 cada vez circulaba más rápido, hasta que en una curva el conductor perdió el control. El vehículo acabó estrellándose contra la fachada del antiguo edificio de Cruz Roja, que en la actualidad está cerrado. Del interior del turismo salieron sus dos ocupantes, algo aturdidos por la colisión, pero eso no les impidió huir a la carrera.

Los policías locales se bajaron del coche patrulla y corrieron tras los sospechosos, logrando dar caza al conductor. Al solicitarle la documentación para su identificación, así como el permiso de conducir, el sospechoso confesó que el carné lo tenía retirado por sentencia judicial. Los agentes también advirtieron que desprendía un fuerte olor a alcohol, tenía los ojos brillantes y las pupilas dilatadas.

De forma que le sometieron al test de alcoholemia y dio positivo (1 mg/l en aire espirado). Para terminar de rizar el rizo, la Policía Local comprobó que el vehículo había sido robado a un vecino que lo había dejado aparcado en la calle.

El Mercedes quedó para la chatarra y el joven ecuatoriano acabó detenido por robo y por otros tres supuestos delitos contra la seguridad vial (por conducción temeraria, encontrarse ebrio y sin permiso de conducir). El copiloto sigue huido.

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