«La temperatura de la piel indica cuál es la hora de irse a dormir»

María José Martínez, con un dispositivo Kronowise./J. Carrión / AGM
María José Martínez, con un dispositivo Kronowise. / J. Carrión / AGM

María José Martínez. Bióloga y gerente de Kronohealth

MINERVA PIÑERO

Pasó su infancia y adolescencia viviendo en una casa de campo a las afueras de Cartagena. Desde que tiene uso de razón, María José Martínez recuerda, con claridad, sentir un fuerte vínculo con la naturaleza, emoción que le ha guiado hasta convertirse en bióloga, profesión en la que ha desarrollado, junto con su equipo de laboratorio, Kronohealth, una empresa de base tecnológica asociada a la Universidad de Murcia. Conocidos como los relojeros de la investigación, los cuatro cronobiólogos han conseguido crear dispositivos que miden las alteraciones de los relojes biológicos, como es el ritmo de sueño y vigilia, innovaciones que han sido reconocidas con la medalla de oro en el IV Premio Cátedra de Emprendedores de la Universidad de Murcia.

-¿Cómo marca el reloj biológico que es hora de dormir?

-Mediante la temperatura de la piel, un proceso que se refleja perfectamente en los bebés. Cuando tienen las orejas y la cara calientes, su organismo está preparado para meterse en la cama. Como a ellos no les afecta el horario laboral, que es diferente al natural, no pierden el orden corporal interno.

-¿Es realmente perjudicial mirar el móvil antes de irse a la cama?

-Muchísimo. Todos los dispositivos electrónicos, ya sea un móvil, una tableta o una televisión, tienen tanta luz que rompen la melatonina, la hormona que nos permite dormir profundamente. El sueño se convierte en un proceso más fragmentado y superficial, y aparece el insomnio común, que sucede cuando una persona no puede dormirse al acostarse, o cuando se despierta antes de tiempo. Otros tipos de vigilia, como despertarse a mitad de la noche de manera puntual, se deben al estrés.

-¿Por qué afecta tanto la luz artificial?

-Porque el reloj, por su culpa, deja de diferenciar entre el día y la noche. Mientras que en el trabajo apenas tenemos luz, al llegar a casa, a veces, por aparatos como la televisión, recibimos más luminosidad que en la oficina. Por ello, en Kronohealth hemos ideado una lámpara que no rompe la rutina natural del organismo. Por el día es especialmente intensa, como la luz solar, y por la noche no afecta a la melatonina.

-Si se trasnocha, ¿es mejor levantarse temprano o mantener las recomendadas ocho horas de sueño?

-Si vamos a retrasar el momento de acostarnos, hay que intentar mantener la hora de levantarse para que, conforme avance el día, nos dé sueño a una hora temprana.

-¿Qué ocurre cuando se rompe el reloj biológico?

-Normalmente, los jóvenes sufren un retraso en la fase de sueño, que ocurre cuando se quedan dormidos más tarde de lo que deberían, y los adultos tienden a padecer depresión, ansiedad e insomnio de conciliación, que sucede cuando les cuesta quedarse dormidos.

-¿Dónde se encuentra el reloj?

-En el cerebro. Es una pequeña estructura, el director de orquesta del organismo, quien se encarga del ritmo de las hormonas, del sueño, de la actividad diaria... Si se altera, puede originarse la cronodisrrupción. Para tratar a los pacientes que la sufren hemos creado Kronowise, un dispositivo que evalúa las alteraciones del sueño, incluyendo el ritmo de sueño y vigilia. A simple vista, parece un reloj.

-En Kronohealth también estudian el envejecimiento. ¿Qué recomiendan para retrasarlo?

-Ser regular en las actividades diarias. Cuando hacemos un estudio de este tipo, le explicamos al paciente cuál es su mejor momento para realizar cualquier tarea, ya sea comer o dormir. Si el reloj es regular, funciona como un antioxidante. Nos mantiene jóvenes.

-¿Prestan los hospitales este tipo de servicio?

-Aunque hemos intentado incluir el dispositivo Kronowise en los públicos, solo nos han escuchado en los hospitales privados.

-¿Qué alternativa se utiliza en la sanidad pública para medir el sueño?

-La polisomnografía, un instrumento más caro y aparatoso que requiere que el paciente se quede en el hospital. Además, solo mide la actividad nocturna y la lista de espera para acceder al tratamiento supera los 18 meses. Si se usaran los relojes, los pacientes solo tendrían que colocárselos en la muñeca.

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