Tejerina cree que los regantes del Duero están peor, mientras que los de Murcia aguantan

La ministra, el miércoles en la depuradora de Estepona (Málaga). Detrás, la directora general del Agua, Liana Ardiles.
La ministra, el miércoles en la depuradora de Estepona (Málaga). Detrás, la directora general del Agua, Liana Ardiles. / EFE

La ministra declara que el déficit no es solo un problema del Levante, y piensa incluir el Mar Menor en el futuro pacto nacional del agua

Manuel Buitrago
MANUEL BUITRAGO

Los regantes del Duero están peor que los del Segura. Los primeros sufren restricciones de agua, mientras que los segundos siguen regando y han incrementado incluso el volumen de producción en estos tres años de sequía gracias a la gestión del Ministerio. Son los mensajes lanzados por la titular de Agricultura, Isabel García Tejerina (Valladolid, 1968), y que han soliviantado al sindicato Coag. Tejerina apostilló que en estos momentos hay déficits de agua en toda España -citó zonas del Duero y del Ebro- que debe resolver el pretendido pacto nacional del agua. En este documento se incluirá el Mar Menor en tanto que uno de los principales objetivos es mejorar la calidad de las aguas, destacó.

La ministra se mostró de acuerdo en que la Región de Murcia es la huerta de Europa, y que la agricultura mediterránea «es tremendamente rica y productiva, pero hoy quienes más están padeciendo el rigor de la sequía son los regantes del Duero», manifestó en una entrevista a 13 TV. Ante la situación por la que atraviesan los agricultores de la cuenca del Segura, insistió en que son los del Duero quienes tienen actualmente limitaciones en el agua de riego. «En el Levante, aunque llevamos tres campañas de sequía, hay que decir que se ha hecho una buena gestión, y que hemos movilizado más de 280 hectómetros cúbicos entre el Trasvase Tajo-Segura, las desaladoras y los pozos de sequía».

«Aumenta la producción»

García Tejerina añadió que a través de varias medidas se ha movilizado agua suficiente «para que no haya restricciones de riego en el Levante en estos tres años». Recordó que las confederaciones hidrográficas proporcionan el agua a las comunidades de regantes, que son las que tienen que «dosificar» los recursos cuando hay escasez, ya que corresponde a estas organizaciones distribuir los caudales disponibles, el momento y la forma de hacerlo. «Ahora hay que ser conservadores en la gestión del agua; y en estos años de importante sequía en el Mediterráneo hemos sido capaces de gestionarla, incluso con aumentos de producción. Lo cual está bien, pero cada vez se hace más difícil dar agua adicional», recalcó.

Ante la falta de un plan hidrológico nacional actualizado y la alternativa de las desaladoras, la ministra convino en que el agua producida industrialmente «es muy cara».

«Si hay un aspecto medioambiental en España que hay que cuidar es el agua, en tanto que es uno de los recursos más valiosos que precisa de una gestión y una planificación especiales porque se reparte irregularmente». Recordó que el primer ciclo de planificación de las cuencas tenía que estar aprobado en el año 2009. «Cuando llegamos al Gobierno no había nada, y sí una amenaza muy seria de sanción, aparte de perder la credibilidad en las instituciones europeas. En cuatro años trabajamos para aprobar dos ciclos. Ahora conocemos la situación de cada cuenca y hay que dar un paso más, cosa que no pudimos hacer antes porque necesitábamos la planifica individual de cada río. A partir de ahora podemos sentarnos a hablar de un plan nacional del agua, y en eso estamos trabajando».

«Política barata con el agua»

La ministra indicó que dicho plan «es una hoja por escribir, en blanco, donde yo espero que todo el mundo se integre con nosotros con la mejor de las voluntades porque el agua es algo con lo que se hace política muy fácil, política barata, con la que es muy sencillo mover los sentimientos y crear problemas que muchas veces son inexistentes. Puedo citar muchos ejemplos de cómo se mueve la sensibilidad con el agua».

Dijo que uno de los objetivos es abordar los déficits, y apostilló que «hay déficits de agua en toda España». Se refirió a algunas zonas del Duero con escasez estructural, y también en el Ebro. «No es solo una cuestión del Levante. Hay que arreglar los problemas de déficit y otros medioambientales asociados al agua. Problemas como el Mar Menor, que requieren una solución integral, y otras zonas como el Delta del Ebro, que tienen una sensibilidad medioambiental a la que también queremos dar respuesta, para que forme parte del pacto nacional del agua». También se incluirán los planes de gestión de riesgo de inundaciones y la gobernanza del agua.

Coag protesta: «No se puede dejar tirados a los agricultores»

El sindicato agrario Coag-Murcia consideró «impresentables» las declaraciones de la ministra de Agricultura respecto a la sequía y la falta de agua en los campos murcianos. Uno de sus dirigentes apuntó ayer que «después del gran esfuerzo realizado en estos años por los agricultores, y de las promesas incumplidas, no se les puede dejar tirados a su suerte». No es la primera vez que las palabras de la ministra provocan sarpullidos en sectores de la cuenca del Segura, con su mensaje de que no falta agua para regar y de que crece la producción hortofrutícola pese a la sequía. La información que maneja le llega de la Dirección General del Agua, que a su vez la recibe de la Confederación Hidrográfica del Segura. La ministra explicó en 13 TV que va a procurar por todos los medios alcanzar un pacto nacional del agua, sabiendo que el PP gobierna en minoría. «Los vamos a intentar, y llegaremos tan lejos como buena sea la disposición de quienes se sienten enfrente. Se pueden alcanzar acuerdos importantes en los que todo el mundo gane. Estoy segura de que no vamos a ser capaces de arreglar todos los problemas del agua», añadió. La directora general, Liana Ardiles, sigue con su ronda de reuniones con las comunidades autónomas.

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