Los técnicos chequean cada palmo del aeropuerto de Corvera

Interior de la torre de control, con toda la equipación preparada para las pruebas de vuelo. / Nacho García / AGM

Los equipos de Aena realizan un diagnóstico completo que permite certificar que el estado de las instalaciones es bueno tras seis años sin actividad

Manuel Buitrago
MANUEL BUITRAGO

Sin perder un día desde la toma de posesión, Aena ha desplegado varios equipos técnicos en el aeropuerto de Corvera para realizar un diagnóstico completo de las instalaciones. Palmo a palmo y con tres niveles de redundancia para garantizar la seguridad. Nada se deja al azar. Llevan varias semanas trabajando y los primeros datos muestran un buen estado y conservación de las instalaciones, después de seis años sin actividad alguna.

Aena está realizando una puesta a punto general para que los vuelos de calibración se realicen este verano. Hay que repetir los ensayos para comprobar el funcionamiento de los equipos de navegación, que han estado apagados desde la última prueba, que se hizo en abril de 2012.

Hay un trabajo muy laborioso debido a las dimensiones del aeropuerto, que se extiende sobre 300 hectáreas. Un camión laboratorio de Aena se encarga de medir la resistencia de la pista con un sistema hidráulico que ausculta el terreno cada 40 metros.

Otra pareja de técnicos se patea la totalidad del recinto aeroportuario para ubicar todos los elementos y comprobar su estado: balizas, carteles, señales, radioayudas, instrumental de tierra, vallas, zonas de parada, luces, limpieza, brillo de los objetos y hasta la conservación de la pintura. En los primeros días de inspección solo encontraron una baliza rota. En el otro extremo de la pista, el tercer equipo examina la textura y rugosidad del asfalto para que los aviones no patinen cuando circulen por la calle de rodadura hasta la plataforma junto a la terminal. El mantenimiento de la torre de control ha sido constante durante estos años, tanto por parte de la anterior concesionaria Aeromur como de la Consejería de Fomento.

El aeropuerto de Corvera no tendrá 'fingers' (pasarelas) ni 'jardineras' (autobuses) para trasladar a los pasajeros desde el avión a la terminal y viceversa. Los aviones aparcarán a pocos metros del edificio: Eso agilizará el embarque y desembarque por las dos puertas del aparato, y será más rentable para las compañías 'low cost' al reducirse los tiempos de escala.

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