Talento de ida y vuelta

Miriam Más desarrolla su labor a día de hoy en la Eindohoven University of Technology y regresa al departamento de Química Orgánica de la Facultad de Química de la UMU. /
Miriam Más desarrolla su labor a día de hoy en la Eindohoven University of Technology y regresa al departamento de Química Orgánica de la Facultad de Química de la UMU.

Investigadores murcianos formados en el extranjero buscan «estabilidad» en la Región «sin cerrar la puerta» a volver a marcharse ante la «falta de medios»

Daniel Vidal
DANIEL VIDALMurcia

Ante la disyuntiva que se le presentaba, la investigadora María Ángeles Bonmatí (Murcia, 1986) dio calabazas a la Universidad de Surrey (Reino Unido) para volver a la Región. Allí le habían ofrecido alargar su contrato, encantados como estaban con su labor de exploración de los efectos de la microgravedad sobre el sueño. «Tanto los viajes espaciales de larga duración como el envejecimiento pueden hacer que los ritmos biológicos y el sueño se alteren», relata. «La Agencia Espacial Europea ha coordinado un proyecto en la Clínica de Medicina Espacial de Toulouse para estudiar diferentes aspectos de la fisiología que se pueden ver alterados por la microgravedad. El grupo de investigación de Sueño de la Universidad de Surrey (Reino Unido), donde me encuentro finalizando mi estancia postdoctoral, estudiamos el efecto de este modelo de microgravedad sobre distintos ritmos biológicos (incluyendo expresión genética) y el sueño. Además, en el proyecto participaron otros grupos de investigación de Europa y Canadá, estudiando otros aspectos que también pueden alterarse en un viaje espacial. Es una experiencia alucinante», apunta con entusiasmo Bonmatí.

Pero dijo 'no' porque a ella le gustaría «poder estabilizarme en la Región, publicar más y desarrollar mi carrera de forma competitiva. Por eso valoré la opción de la beca Saavedra Fajardo de la Fundación Séneca», que le permitirá volver a trabajar en el Laboratorio de Cronobiología de la Facultad de Biología de la Universidad de Murcia, donde realizó su tesis doctoral y donde a partir de ahora seguirá investigando sobre los efectos de la luz en los ritmos circadianos. «Una línea de investigación más aplicada a lo cotidiano», señala. Eso sí, seguirá vinculada a la investigación coordinada por la Agencia Espacial Europea en sus «ratos libres» y por «amor a la ciencia». Y tampoco cierra «la puerta» a volver a marcharse si aquí no encuentra «estabilidad económica». El problema «no es la calidad de la investigación, sino la precariedad y los recursos tan limitados», enumera. No es la única opinión en este sentido, pese a los esfuerzos de la Fundación Séneca por atraer el talento murciano que la misma Fundación envía a formarse al extranjero.

Miriam Más (Orihuela, 1983):
«La investigación en España y en la Región no carece de atractivo, es un problema de falta de medios». Desarrolla su labor a día de hoy en la Eindhoven University of Technology. Regresa al departamento de Química Orgánica de la Facultad de Química de la Universidad de Murcia gracias a una beca Saavedra Fajardo. Proyecto: Nuevos materiales electrón-aceptores para su empleo como capas transportadoras de electrones en células solares híbridas de perovskita.
María Ángeles Bonmatí (Murcia, 1986):
«Quiero estabilizarme en la Región, pero no cierro la puerta a volver a marcharme». En la actualidad participa en un proyecto coordinado por la Agencia Espacial Europea para evaluar los efectos de la microgravedad en el sueño. Rechazó un contrato de dos años en Reino Unido para volver al Laboratorio de Cronobiología de la Universidad de Murcia (UMU). Preyecto: Nuevos desarrollos tecnológicos para la evaluación y prevención de la cronodisrupción en población sensible.
Rubén Zapata (Murcia, 1987):
«Hace falta inversión, inversión e inversión, además de un programa de retorno y blindaje del talento». Acaba de iniciar una estancia postdoctoral de dos años financiada por la Fundación Séneca en el Academic Medical Center de Ámsterdam (Holanda). Proyecto: Activación del tejido adiposo pardo mediante potenciadores de NAD+: una nueva aproximación al tratamiento de enfermedades cardiometabólicas.
Gregorio Barba (Murcia, 1983):
«El problema de la Región es estructural; empieza por el bajo nivel de la educación y sigue con una oferta académica excesiva». Ultima un proyecto en la Universidad de Copenhage (Dinamarca) sobre la transformación de zanahoria morada para la producción 'in vitro' de cultivos de raíces pilosas como fuente de antocianos. Regresa a la Región, al Cebas-CSIC, con una beca Saavedra Fajardo. Proyecto: Obtención de variedades cuyo cultivo tolere temperaturas más elevadas que el de la zanahoria convencional.
Alberto Huertas (Cartagena, 1986)
«Los investigadores en Informática tenemos unas posibiliades de trabajar en la Región bastante limitadas»Lidera un proyecto en la UMU sobre la seguridad de los dispositivos médicos de los hospitales del futuro. Ya pasó unos meses en Pennsylvania (EE UU), pero vuelve a aprovechar una beca postdoctoral para investigar dos años en Irlanda. Pryecto: Gestión automática de la seguridad y la privacidad en interfaces cerebro-máquina.

Lo que frena

«Me pillas preparando un experimento», contesta al teléfono Miriam Más (Orihuela, 1983), que también ha renunciado a un contrato de dos años en la Universidad de Eindhoven (Holanda) para hacer las maletas y volver a la Región, donde seguirá investigando sobre las posibilidades que ofrece la perovskita (no solo) a la energía fotovoltaica. Y eso que «era mucho más dinero» del que le pagarán aquí, aunque le tira más el hecho de «poder avanzar desde la base, crecer por mí misma». Aunque «siempre está abierta la puerta para poder volver, eso ya está hablado», revela. Más también cree, como Bonmatí, que las líneas de investigación que se desarrollan en la Región y en España «no carecen de atractivo en sí mismas. Es más un problema de falta de medios. Aquí, por ejemplo, dispongo de muchos recursos económicos, y también equipamiento, y eso en Murcia no pasa, lo que frena la capacidad de progresar en la Región».

Lo dice una investigadora inmersa en las posibilidades que ofrece uno de los dispositivos que más interés «ha despertado en la comunidad científica» en los últimos años, ya que proporciona «elevadas eficiencias en la conversión de la energía solar en energía eléctrica». De hecho, la perovskita permite reducir la cantidad de material que se utiliza para absorber la energía del sol y en un futuro podría aplicarse a tejidos, dispositivos lumínicos, teléfonos móviles... «Mi idea es volver a la Región y establecerme, aunque sé que me va a costar», anticipa. Y no será precisamente por ganas e ilusión. A las malas, siempre le quedará Holanda. Pero, ¿qué posibilidades reales ofrece la Región a estos investigadores para desarrollar aquí su carrera a largo plazo?

Asuntos personales

Gregorio Barba (Murcia, 1983) también vuelve en unos días a la Región gracias a una beca Saavedra Fajardo de la Fundación Séneca, aunque en estos momentos está rematando su último proyecto en la Universidad de Copenhague (Dinamarca) sobre «la transformación de zanahoria morada para la producción 'in vitro' de cultivos de raíces pilosas como fuente de antocianos». En su nueva etapa en el Cebas estudiará «variedades de zanahoria morada originarias de países del Medio Oriente para la obtención a largo plazo de variedades con alto contenido en antocianos y cuyo cultivo tolere temperaturas más elevadas que el de la zanahoria convencional». Aunque su vuelta al terruño está motivada principalmente «por asuntos personales», ya que su mujer y sus hijas «regresaron a Murcia el pasado año», a largo plazo ve «más difícil» quedarse en la Región. «Depende de otros factores», asegura. «A pesar de la investigación de calidad que se hace en la Región, sabemos que, a nivel general, las posibilidades que se ofrecen en Murcia son comparativamente menores a las de otras partes de España». Y no digamos si nos juntamos el hombro con otros países de nuestro entorno.

Como sus compañeros, sin embargo, Barba agotará «todas las posibilidades» de quedarse en su tierra. «Es mi prioridad desde un punto de vista personal», apunta. Aunque, en su opinión, el problema de la Región «es estructural y de compleja solución». Comienza con «el bajo nivel de la educación y prosigue con una oferta excesiva de carreras universitarias, con muchas duplicidades. Se deberían centrar los esfuerzos en determinados grados para formar a los mejores profesionales y científicos en esas áreas a nivel nacional. Por otra parte, sería positivo una mayor inversión gubernamental y un crecimiento de las colaboraciones con empresas», zanja.

«Devolver la experiencia»

El proyecto en el que trabajará durante los dos próximos años el doctor en Biología Molecular y Biotecnología por la Universidad de Murcia Rubén Zapata (Murcia, 1987) persigue tratar patologías como la obesidad, la hipertensión o la diabetes mediante la activación del tejido adiposo pardo (BAT, por sus siglas en inglés) gracias a las moléculas NAD+. Pero lo hará en Amsterdam (Holanda), con una beca postdoctoral de la Fundación Séneca. En este caso, Zapata es de los talentos que se van, pero también de los que tienen intención de «volver en un futuro».

Espera Zapata que estos dos años le ayuden a «adquirir experiencia en el desarrollo de un proyecto propio, tomando decisiones y actuando en consecuencia. Creo que cualquier científico que desee continuar con la carrera investigadora debería hacer una estancia en el extranjero para conocer la forma de hacer ciencia en otros países, adquirir una visión alternativa a lo ya vivido en su propio país y, especialmente, ampliar sus horizontes personales y profesionales, adaptándose a un nuevo entorno». Dos años que le ayudarán también a «establecerme definitivamente en la Región», porque «la Fundación Séneca y la Universidad de Murcia ofrecen contratos de reincorporación a los que podemos aspirar los investigadores postdoctorales, y que tienen como finalidad devolver a la Región la experiencia de los investigadores a los que lleva años financiando. No obstante, a pesar de las opciones de financiación disponibles, suele ser bastante difícil reincorporarse y, desafortunadamente, muchas solicitudes no son aprobadas, por lo que la continuidad de una línea de investigación normalmente no está asegurada», lamenta.

En su opinión, «hacen falta cuatro cosas» para potenciar la investigación en la Región: «inversión, inversión einversión, y la cuarta sería un programa adecuado que se encargue de devolver a la Región el talento de los expatriados, que los afiance y los blinde frente a contratos temporales a veces imposibles de renovar que, además, exigen resultados inmediatos o a muy corto plazo, sin tener en consideración que la ciencia no se hace en dos días», recuerda. Si se cierran líneas de investigación por falta de financiación «lo más probable será que el conocimiento se vaya a otra comunidad o, más probablemente, al extranjero. O que esa línea de investigación y ese conocimiento se pierdan para siempre. Formar a un investigador cuesta mucho tiempo y recursos, y su labor no debería tener fecha de caducidad pues, al final, si hacemos eso, estamos invirtiendo dinero a fondo perdido», ilustra.

«Inexistentes»

Alberto Huertas (Cartagena, 1986), por ejemplo, también es de los que quiere trabajar «en el futuro en la Región», aunque «actualmente las posibilidades son casi inexistentes debido a las pocas empresas tecnológicas que apuestan por la investigación y a la gran dificultad de conseguir financiación pública y privada por parte de los equipos de investigación». Huertas, eso sí, se considera «afortunado», ya que «hasta la fecha he podido llevar a cabo parte de mis objetivos en mi tierra». Sin embargo, «la realidad es que a día de hoy en la Región es muy complicado conseguir apoyo económico para realizar una tesis doctoral en Informática y encontrar trabajo como investigador», señala.

Huertas lidera un proyecto en la Universidad de Murcia dirigido a «proporcionar y garantizar la seguridad de los dispositivos médicos en los hospitales del futuro, que se caracterizarán por la automatización de ciertos procesos para la mejora del cuidado que se proporciona a los pacientes», define. Según explica el propio Huertas, la aplicación real y los beneficios proporcionados por este tipo de sistemas «son innumerables». Ya pasó unos meses este joven en la Universidad de Pennsylvania (Filadelfia, EE UU) colaborando en «el diseño de una arquitectura orientada a gestionar de una forma flexible y dinámica la seguridad y privacidad de los dispositivos médicos y los datos médicos gestionados», una colaboración que «sigue activa». Su labor principal en estos momentos es luchar contra el potencial aumento de ciberataques y «diseñar novedosos mecanismos que garanticen la seguridad y la privacidad de los procesos».

Ahora, Huertas está preparando las maletas porque también aprovechará una beca postdoctoral de la Fundación Séneca para pasar un par de años en el Waterford Institute of Technology (Irlanda), donde su línea de investigación se centrará «en proporcionar seguridad a las distintas interacciones llevadas a cabo entre el cerebro y los dispositivos externos. Entre las aplicaciones más destacables se encuentran las de ayudar a personas con problemas de discapacidades físicas, o con enfermedades neurodegenerativas. En este sentido, gracias a estos dispositivos Cerebro-Máquina BCI, «ya hay soluciones capaces de controlar prótesis y elementos robóticos a través de la mente. También se está estudiando el uso de estas soluciones para mejorar o curar enfermedades neurodegenerativas como el párkinson o el alzhéimer», relata Huertas, quien también apunta a los «riesgos» que presentan estos sistemas, como «el acceso a información cerebral por parte de usuarios malintencionados», que puede llevar a «producir daños irreparables en la vida de los pacientes, o a la realización de actividades ilícitas».

Alternativas limitadas

Pero, tal y como observa este investigador cartagenero, «las alternativas que tenemos los investigadores en Informática para llevar a cabo nuestro trabajo en la Región son bastante limitadas. Las posibilidades, básicamente, consisten en trabajar en un departamento de investigación de una empresa tecnológica, o en realizar labores de investigación en una universidad o instituto tecnológico. Las empresas tecnológicas que apuestan por la investigación suelen ser grandes multinacionales que no tienen sedes en la Región (probablemente por la orientación de la comunidad al sector servicios, la agricultura, etc), lo que reduce notablemente las posibilidades de establecer en la Región nuestro futuro laboral. En relación al segundo punto, la principal fuente de financiación de los grupos de investigación viene a través de proyectos subvencionados por organismos públicos y empresas privadas. Pero, por el motivo que comentaba anteriormente, las posibilidades de firmar contratos con empresas de la Región son nulas. Por otro lado, los recortes aplicados durante los últimos años por los distintos gobiernos dejan un panorama desalentador en España y en Murcia. Es necesario más apoyo a organizaciones como la Fundación Séneca que, a través de sus programas de innovación y desarrollo, apuestan por la investigación en la Región».

Para Alberto Huertas «hay dos medidas que mejorarían sustancialmente el panorama de la investigación en la Región de Murcia. La primera sería incrementar la inversión. La segunda, incentivar la creación de empresas tecnológicas que realicen labores de investigación. La unión de estas dos acciones permitiría que un mayor número de estudiantes interesados en la investigación pudieran realizar sus tesis doctorales y, por otro lado, que los doctores en Informática viéramos nuestra tierra como un sitio en el que desarrollar nuestra líneas de investigación y revertir o transferir los avances alcanzados».

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