Tomás Olivo, del surtidor al parqué

Olivo, en 2001, en una de sus visitas a Cartagena. / J. M. Rodríguez / AGM

Olivo romperá otro techo profesional el martes con la salida a Bolsa de GGC. En apenas dos décadas, el promotor convierte en un gigante su sociedad de inversiones en centros comerciales, con Marbella como cuartel general

Gregorio Mármol
GREGORIO MÁRMOLCartagena

Pocos españoles pueden presumir de haber comenzado a trabajar echando gasolina en el surtidor de su pueblo y, en apenas cuarenta años, situarse en la cúspide empresarial gracias a su olfato para los negocios y, sobre todo, a una gran habilidad para estar en el sitio preciso en el momento adecuado. El paradigma de los empresarios nacionales que construyeron grandes imperios desde lo más bajo es Amancio Ortega, dueño del imperio Inditex. Aunque el del promotor de Balsapintada (Fuente Álamo) Tomás Olivo López, de 65 años, bien puede ser otro caso digno de estudio en escuelas de negocios por las peculiaridades que lo rodean.

La próxima salida a Bolsa de su sociedad de referencia, General de Galerías Comerciales (GGC), ha revelado en los últimos días que Olivo atesora un patrimonio superior a los 2.000 millones de euros, muy por encima del que tienen personas tan conocidas e influyentes como son el presidente de la constructora ACS y del Real Madrid, Florentino Pérez, Alicia Koplowitz, Juan Abelló y la familia Álvarez (El Corte Inglés). Se sitúa casi al mismo nivel que la presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín, y sus hermanos. Lo aseguran los mismos expertos que, una vez conocido el valor de sus propiedades, ya especulan con su próxima irrupción en la lista Forbes entre las veinte mayores fortunas españolas.

La compañía se estrenará el martes en el Mercado Alternativo Bursátil (la llamada Bolsa de las pymes), con un valor de 2.054 millones, muy por encima de otras sociedades de inversiones inmobiliarias cotizantes. Su patrimonio está constituido por seis centros comerciales en las provincias de Granada, Barcelona, Cádiz, Málaga y Almería, así como por 19 terrenos urbanizables, 17 rústicos, además de un edificio comercial y diversas viviendas, oficinas, locales, naves y garajes.

En la información trasladada a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) se detalla que la compañía, transformada en 2015 en una sociedad cotizada de inversión inmobiliaria (socimi), tiene a Olivo como consejero delegado y principal accionista. En concreto, posee todo el capital social, menos un 0,34%, en manos de 25 accionistas minoritarios, casi todo ellos familiares suyos.

El magnate tiene establecida su base de operaciones en el centro comercial La Cañada, en Marbella, considerada la joya de su cartera inmobiliaria, con un valor de 675 millones y unos ingresos de 25 anuales por los alquileres de sus tiendas. Allí tuvo como inquilinas a Mayte Zaldívar, expareja del exalcalde Julián Muñoz, y a Rosa Jimeno, esposa de quien fue gran jefe del urbanismo marbellí, el cartagenero Juan Antonio Roca, principal condenado por el 'caso Malaya' de corrupción urbanística.

En los ambientes políticos y empresariales de la Costa del Sol hablan de Roca como un personaje esencial en la actual prosperidad que disfruta Olivo. Paisanos y conocidos, ambos comenzaron a tomar posiciones en los negocios urbanísticos de Marbella a finales de los años noventa, poco después de la fundación de General de Galerías Comerciales y de que Olivo trasladara su domicilio desde Cartagena, tras la separación de su primera esposa.

Con Roca establecido como jefe municipal de Urbanismo en un Ayuntamiento que tenía como alcalde al controvertido Jesús Gil, Olivo comenzó a comprar propiedades en Marbella, varias de ellas de titularidad pública. También un antiguo vertedero donde ahora emerge imponente La Cañada, gracias a un proceso de recalificación muy cuestionado por la oposición. En plena expansión, Olivo fue imputado en 'Malaya' por un presunto delito de cohecho del que quedó absuelto. Sus polémicas judiciales también están relacionadas con denuncias por malos tratos de una expareja con la que tiene una hija. Condenado inicialmente a cinco años de cárcel por cinco delitos, la Audiencia Provincial de Málaga dejó la pena en siete meses por uno solo.

Pese a su polémico perfil, Tomás Olivo mantiene intacta su popularidad en la Costa del Sol, donde es valorado por sus prósperos negocios y su influencia social. Huidos a otros destinos los príncipes y jeques que dieron fama a Marbella, ahora hay una nueva 'jet set' de empresarios y nuevos ricos de la que forma parte destacada el promotor de Balsapintada, quien aparece rejuvenecido y en compañía femenina en los principales saraos estivales.

Mientras, mantiene en punto muerto sus negocios urbanísticos en Cartagena. En su ciudad de acogida, la misma donde se afincó con su primera esposa tras probar fortuna en distintos trabajos y donde nacieron sus hijas mayores, amasó una notable fortuna con la construcción y las obras públicas. Sus inversiones las dirigió a la compra de terrenos: es el propietario mayoritario en la amplia extensión situada entre el estadio Cartagonova y el nuevo palacio de los deportes, un desarrollo que lleva dos décadas paralizado en los juzgados. También posee grandes bolsas de suelo en la Alameda de San Antón, en Santa Ana y en el futuro Ensanche Norte, además de en Murcia. Pero no tiene previsto mover ficha en la Región. Su sitio ahora está en el parqué.

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