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Tita Cervera: «Necesito liquidez»

Carmen Thyssen, durante la presentación, ayer, de la exposición 'Obras maestras de Budapest'.
Carmen Thyssen, durante la presentación, ayer, de la exposición 'Obras maestras de Budapest'. / J. Tormo / EFE
  • Desea que su colección de arte se quede en España pero no descarta tener que vender alguno de los cuadros

La baronesa Thyssen no se siente «fiscalmente maltratada», pero sí «un poco abandonada» en la atención institucional hacia ella y a su colección de arte. «Vale más de 1.000 millones -dice- y no puede estar en situación de precariedad». Tita Cervera necesita «liquidez» y no descarta vender otra pieza estelar de su colección para obtenerla. Aunque «desea» que sus cuadros sigan en España, quiere «aclarar» los asuntos fiscales para alcanzar un acuerdo satisfactorio, duradero y quizá «definitivo» para que las 430 obras de su colección sigan en el Palacio de Villahermosa.

Ese es su deseo, pero reclama que en el nuevo acuerdo «se reinterpreten los temas fiscales, como se acordó en el año 2000». Así lo dijo ayer en la presentación de la exposición 'Obras maestras de Budapest. Del Renacimiento a las Vanguardias', que trae 90 grandes piezas al Museo Thyssen en el 25 cumpleaños de la casa.

No descarta la aristócrata y mecenas vender alguna de las obras de su valiosa colección, como ya hizo en 2012 con 'La esclusa' de Constable, adjudicada en Londres por 28 millones de euros. «Necesito liquidez», dijo entonces y repitió ayer la baronesa. «No percibo nada de la Fundación por asistir a los patronatos; no me pagan ni el taxi. No quiero nada, pero no puedo asumir no tener liquidez. Ni pretendo ni quiero sacar dinero y todo lo he hecho con mucho cariño», dijo. «Tuve que vender el Constable después de habérselo ofrecido a plazos a diferentes patronatos de museos españoles», recordó.

«No quiero vender, pero no lo descarto, y lo sentiría mucho como coleccionista», insistió Tita Cervera sin cerrar la puerta expresamente a que pudiera desprenderse de una de las joyas indiscutibles de su colección, el 'Mata Mua' (Érase una vez) de Gauguin. «Puede ser», dijo, recordando que tiene pasaporte suizo, que «luchó» durante años para que los cuadros de su difunto marido, el barón Han Heinrich Thysen-Bornemisza, vinieran a España y que para lograrlo tuvo que renunciar a su legítima.

«No se nos puede tener a mí y a la colección un poco abandonados», se quejó tras leer parte de un comunicado en el que reiteraba algunas de las condiciones que plantean sus abogados para el pacto. La baronesa confía en obtener «un buen acuerdo con el Ministerio de Cultura, con Hacienda y con Patrimonio Nacional». «Podría ser definitivo. He firmado ya durante muchos años acuerdos anuales y semestrales y ahora hay que sentarse a hablar a fondo y poner orden», planteó. «Las cosas tienen que estar bien firmadas», dijo recordando su dedicación plena y exclusiva como vicepresidenta vitalicia de la Fundación Thyssen-Bornemisza sin percibir nada a cambio.

Dice Carmen Cervera que su relación con Cultura «es buena», que confía «mucho» en el ministro Íñigo Méndez de Vigo y en «su gran interés» por lograr el acuerdo. También dijo que es cordial su relación con el titular de Hacienda. «El señor Cristóbal Montoro y yo nos intercambiamos 'christmas'», confesó. «No me siento maltratada fiscalmente. Se firmó un pacto en 2000 con una interpretación de la parte fiscal que debemos revisar», insistió. «No puedo estar firmando cada año una prórroga sin tener aclarada la situación. Hay que firmar una cosa bien hecha. Debo asegurar las cosas para el futuro de mis herederos, de las próximas generaciones y de la propia colección», aseveró, confiada en que habrá solución «en dos meses y medio».

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