La Verdad

El juez del 'caso Nadia' investiga al padre de la niña por explotación sexual

Fernando Blanco y Margarita Garau, con su hija Nadia.
Fernando Blanco y Margarita Garau, con su hija Nadia. / JOSÉ RAMÓN LADRA
  • Los progenitores declaran el viernes tras el hallazgo de material informático con fotos de la pequeña de contenido pornográfico

A medida que avanza la investigación, el 'caso Nadia' va adquiriendo, por momentos, tintes cada vez más dramáticos. El juez que instruye la causa contra los padres de la pequeña por una supuesta estafa en relación a la petición de dinero que estos realizaban para el tratamiento médico de la enfermedad rara de su hija podría ampliar las acusaciones contra los progenitores después de que los Mossos d'Esquadra hallaran en el domicilio familiar material informático con fotografías de supuesto contenido sexual de la pequeña.

En las imágenes, la niña, que ahora tiene once años, aparece posando desnuda ante la cámara en «situaciones no cotidianas» cuando solo tenía dos años. Algunas de las imágenes están captadas en la playa. De momento, se desconoce si el padre compartió las fotografías en internet o si únicamente las tenía guardadas en su ordenador, donde han sido descubiertas por la Policía catalana. Los archivos, según fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, podrían ser constitutivos de varias infracciones penales. En concreto, de «delitos de elaboración y tenencia de pornografía infantil, así como de exhibicionismo y provocación sexual».

El instructor, según fuentes judiciales, considera que el hallazgo del material supuestamente pornográfico no supone una mera «sospecha», sino «la constancia y evidencia de claros indicios objetivados de participación de la persona investigada (el padre) en la comisión de los referidos delitos de provocación sexual y explotación sexual». Un auto judicial muy duro que le da un vuelco a la investigación, que hasta ahora solo giraba en torno a la supuesta estafa que presuntamente habrían cometido los padres a través de la petición de donativos para sufragar la enfermedad de la niña, a la que pasearon por los platós de media España.

Fernando Blanco y Margarita Garau están acusados de estafa y de utilizar a la niña según patrones de «mendicidad» para conseguir dinero que no iba destinado a curar a Nadia, según los indicios que se desprenden de la investigación. Tras la aparición de las imágenes, se les podrían imputar nuevos delitos y complicar la causa penal de los padres. Lo decidirá el juez el viernes, después de la declaración judicial a la que han sido citados los dos progenitores en el Juzgado de Instrucción número 1 de La Seu d'Urgell (Lérida). El magistrado, además, ha autorizado el registro de trece 'pendrives', siete tarjetas de memoria, tres discos duros y otros terminales informáticos. Todo ello, material incautado por los Mossos en el domicilio familiar.

Pesquisas iniciales

El padre permanece en prisión preventiva desde el pasado 7 de diciembre, por riesgo de destrucción de pruebas y de fuga. Blanco fue detenido por los Mossos tras tratar de saltarse un control policial para huir de España con toda la familia. La madre, mientras, está en libertad con cargos, pero el juez le retiró la custodia de la niña. Los abogados de los padres presentaron sendos recursos contra el auto de prisión y contra la retirada de la custodia, pero el juez desestimó los dos.

El 'caso Nadia' estalló el pasado 2 de diciembre, cuando los Mossos tuvieron acceso a una información según la cual varias personas habían trasladado a medios de comunicación que, detrás de una colecta que llevaban a cabo los padres de la pequeña, podría haber un delito de estafa. Los padres llevaban desde 2009 pidiendo donativos destinados al tratamiento médico de su hija, a la que habían diagnosticado una enfermedad grave. Según la versión que daban los padres, si la niña no recibía un tratamiento médico le quedaba poco más de un año de vida.

La investigación concluye que los padres habrían ingresado cerca de un millón de euros en donativos, que debían destinarse a intervenciones médicas de envergadura de la niña que, finalmente, no se habrían llevado a cabo. De esta cantidad, presuntamente se habrían gastado cerca de 600.000 euros en compras de tipo personal que nada tenían que ver con el tratamiento de la pequeña. El padre se recorrió los platós de televisión relatando que viajó a Guatemala, India, Panamá, Rusia, Brasil, Argentina, Finlandia, Cuba, Chile, EE UU y hasta a cuevas de Afganistán para fichar a «los mejores especialistas» para que operaran a su hija. Luego, reconoció que exageró el relato.