La Verdad

Dos dulces de Halloween para hacer en casa: fácil y riquísimo

Buñuelos de viento
Buñuelos de viento / Daniel del Castillo
  • Te explicamos en sencillos pasos cómo hacer buñuelos de viento y huesos de santo, los postres más típicos de estas erroríficas fechas

¿Hemos organizado una fiesta de Halloween y no sabemos con qué dulce sorprender a nuestros comensales? ¿No vamos a celebrar nada pero nos encanta que cualquiera nos pille con las manos en la masa? Agárrate, porque hacer buñuelos y huesos de santo en casa nunca fue tan fácil. Sea cual sea la excusa, este es el mejor momento para probar las dos recetas más típicas del Día de Todos los Santos.

Buñuelos de viento

Para hacer los clásicos buñuelos de viento que nos ha hecho nuestra abuela toda la vida, necesitamos: 6 huevos, 200 gramos de harina, 150 de mantequilla, 50 de azúcar, un vaso de leche, una copita de anís, una cucharadita de sal, canela y aceite para freír. Una vez tenemos todo dispuesto en la encimera de la cocina, ¡empezamos!

Paso 1: Mezclar en un bol los seis huevos con la harina, añadir la leche, la mitad del azúcar, la mantequilla derretida, la sal y el anís. Cuando tengamos una masa homogénea que se nos pegue un poquito en los dedos, la dejaremos reposar durante una hora.

Paso 2: Pasado ese tiempo, haremos pequeñas bolitas con la masa, utilizando las dos manos, y las freiremos en aceite abundante a fuego lento. Hay que llevar cuidado para que queden igual de doradas por ambos lados. Luego las dejaremos sobre un papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

Paso 3: El resto de azúcar que nos queda todavía sin utilizar lo mezclaremos con canela. Esta mezcla tiene que ser al gusto. En ella vamos a rebozar los buñuelos, ¡y 'voilà', así de ricos!

Huesos de santo

Los hay de muchas formas, rellenos de muchos sabores e incluso de muchos colores diferentes, pero nosotros empezaremos por los de toda la vida: los que están rellenos de dulce de yema. Para su elaboración necesitaremos 200 gramos de azúcar, 150 de almendra molida, 100 de azúcar, azúcar glass, cuatro yemas de huevo y agua. ¡Manos a la obra!

Paso 1: Diluir el azúcar en 100 mililitros de agua hasta formar un almíbar que podamos mezclar con la almendra en polvo hasta formar una masa: el mazapán clásico de siempre.

Paso 2: Repetir otro almíbar con 50 mililitros de agua y mezclarlo con las yemas batidas. Si la mezcla no nos queda lo suficientemente consistente, la meteremos en un bol de cristal que pondremos en un cazo al baño maría, hasta que consiga la consistencia necesaria.

Paso 3: Espolvoreamos la encimera de la cocina con azúcar glass y amasamos el mazapán con un rodillo. Con esa masa estirada, haremos cuadrados del tamaño de un post-it, con el ancho suficiente para poder enrollarlos en un canutillo de madera o metal.

Paso 4: Espolvoreamos los canutillos de madera o metal con azúcar, para que el mazapán no se pegue a ellos. Enrollaremos los cuadrados y sacaremos el canutillo, quedando cilindros vacíos que rellenaremos con la masa de yema. ¡Y listo!

A la masa de los buñuelos se le puede añadir ralladura de limón o de naranja para que tengan más sabor, y darle a los huesos de santo un golpecito de horno es opcional, por si quisieras que quedasen más duros. Eso sí, una vez tengas hechos tus dulces favoritos de Todos los Santos, recuerda compartirlos siempre con alguien más.