La Verdad

El revolucionario tomate

Procedente de América, el tomate llega a España, y por tanto a Europa, en 1540 y aunque al principio fue rechazado y tardó algo más de un siglo en incorporarse a los hábitos alimenticios de los españoles y de los europeos, la realidad es que desde hace algo más de dos siglos se ha convertido en uno de los alimentos más cultivados y consumidos en el mundo.

Resulta difícil hablar de dietética y gastronomía sin incluir el tomate. Incluso, cuando nos referimos a la dieta mediterránea, cuesta trabajo pensar que no formaba parte de la misma, ya que tan generalizado es su uso y consumo. Lo mismo se consume crudo, solo o acompañado, en forma de ensaladas o cocinado con infinidad de variedades y aplicaciones: sofritos, pistos, gazpachos, salmorejos, salsas, rellenos, fritos, a la plancha, asados, como ingrediente en las pizzas, etc. También se emplea en coctelería y en infinidad de preparados de la industria: zumos, conservas, mermeladas&hellip

La razón de esta profusión en su utilización y consumo es debido a sus magníficas cualidades gastronómico/culinarias, diferentes texturas e intenso color rojo (a veces puede variar hasta el amarillo, verde e incluso violeta), consecuencia de la gran cantidad de tipos y variedades de las que disponemos (muchamiel, pera, baladre, canario, Mazarrón, etc.), aroma afrutado y sugerente, pulpa jugosa y sabor exquisito y ligeramente ácido, dependiendo de la variedad y del grado de maduración. Todo ello permite su combinación con prácticamente todos los grupos de alimentos y formas culinarias.

El que haya irrumpido de esta forma explosiva en las diferentes culturas gastronómicas es también debido a sus propiedades nutricionales, lo que confiere al tomate un importantísimo valor añadido. Aporta micronutrientes minerales como potasio, hierro y fósforo; vitaminas A, C y ácido fólico, y otros compuestos con un gran valor añadido, carotenoides como el Licopeno, con un elevado poder antioxidante, especialmente beneficioso para prevenir determinados tipos de cáncer como el de próstata, útero, mama y otros, eficaz contra la enfermedad cardiovascular y la oxidación de las LDL (popularmente colesterol malo), luteina y zeaxantina, que protegen la visión y la degeneración macular; fitosteroles que evitan la absorción intestinal de colesterol, etc.

En definitiva, el tomate tiene importantes propiedades nutritivas, gastronómicas, culinarias y protectoras de la salud de los consumidores, por lo que es aconsejable incluirlo con frecuencia diaria en cualquier tipo de dieta.