«Mi sobrino lleva toda la vida conduciendo; empezó con una fervi»

El camionero, sentado en el quitamiedos, tras el siniestro. / G. Ros

Un tío del camionero que causó la colisión aclara que «nunca había sufrido un accidente»

Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍAMurcia

Primero permaneció inmóvil en el asiento del conductor, tratando de digerir que bajo su camión frigorífico yacían dos turismos aplastados con cinco fallecidos dentro. Después observó de pie, sobre el asfalto, cómo los sanitarios y los bomberos trabajaban a destajo, asistiendo a diez heridos que viajaban en otros nueve vehículos arrollados por su tráiler. Caminó hacia el quitamiedos, se sentó con la mirada perdida hacia ninguna parte, y, finalmente, llamó a su padre, al hombre que le inculcó el oficio de chófer, para contarle la tragedia en la que estaba envuelto.

«En la familia estamos destrozados; es un palo muy gordo», lamentaba sin consuelo Silvestre, tío de Hipólito A. P., el conductor que supuestamente causó este lunes un accidente múltiple en la autovía del Mediterráneo (A-7).

«Mi sobrino lleva toda la vida conduciendo. Empezó manejando una fervi (carretilla elevadora) en un almacén y luego fue contratado en Visanfer, donde trabaja su padre». De 2001 a 2012 compartió jornales en esta empresa de materiales de construcción junto a su progenitor, José Luis, del que no solo heredó su mote, 'El Punchas': también su pasión por el volante. «Se sacó los permisos para conducir todo tipo de camiones, incluso el especial de autobuses».

La crisis obligó a Visanfer a reducir su plantilla de conductores y se prescindió de Hipólito, porque su sobrepeso le dificultaba mucho la descarga de materiales de construcción que transportaba en un camión grúa. «Después trabajó en Transportes Martínez, llevando autobuses con pasajeros por toda la Región, y luego se fue a Transportes Cerezuela, hasta que llegó hace unos años al Grupo Agetrans ¡Nunca había tenido un accidente al volante!», clamaba Silvestre, transportista de áridos ya retirado. «Mi sobrino es superprofesional y responsable; siempre iba del trabajo a la casa».

La Policía de Totana confirmaba el historial impoluto de Hipólito al volante hasta la noche del pasado lunes. El accidente de la A-7, a la altura del camping La Paz, es el primer percance que sufre sobre el asfalto un miembro de esta estirpe de transportistas totaneros. «Es una familia con mucha experiencia conduciendo camiones y maquinaria pesada; tienen mucho arraigo en el sector del transporte», lamentaba ayer un edil del Ayuntamiento.

Un «hombre de confianza»

En el Grupo Agetrans, ubicado en la pedanía de Lébor, ningún empleado dijo ayer ni una palabra, buena ni mala, sobre Hipólito 'El Punchas'. «Lo contrataron como cargador y se había convertido en uno de los hombres de confianza del jefe», afirmaba otro familiar. A sus 38 años, 'El Punchas' lo mismo hacía portes por la Región que salía a Almería o recogía a algún compañero en Valencia para que el tacógrafo no le saltase.

Su talante alegre y bromista solo se 'torcía' cuando había polémica futbolera con el equipo de sus amores: el F.C. Barcelona. Su otra pasión son su hijo y su mujer, «a los que dedica el tiempo libre que tenía».

Este familiar no daba crédito al positivo por cocaína que dio tras el siniestro que causó en la A-7, cuando conducía un camión frigorífico para hacer un porte en la Región. «Lleva muchos años en el camión; me extraña mucho que se drogue».

El único problema que conocía la familia sobre 'Poli', tal y como le llaman cariñosamente sus allegados, es su sobrepeso creciente, que le ha obligado a tomar fármacos. «Se medicaba por las varices». Ni siquiera este problema de salud le alejó de la carretera. Pero todo se acabó ayer, cuando el juzgado lo dejó en libertad con cargos y le retiró el permiso de conducir. «Ha matado a toda esa gente y es una cruz que llevará toda su vida», zanjaba este familiar, apurando un pitillo. El tío de 'El Punchas' era más duro en su conclusión: «Hay momentos en los que es mejor irse; esto es demasiado gordo para que lo supere».

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