La consejera de Educación evita su reprobación en la Asamblea por la polémica de las charlas sobre sexualidad en los colegios

La consejera de Educación, Adela Martínez-Cachá, este jueves, en la Asamblea Regional./J. M. Rodríguez / AGM
La consejera de Educación, Adela Martínez-Cachá, este jueves, en la Asamblea Regional. / J. M. Rodríguez / AGM

Solo el PSOE apoya la iniciativa de Podemos contra la presión del «'Tea Party' murciano que forman el Foro de la Familia y el señor Mendoza», dice Urralburu

Gregorio Mármol
GREGORIO MÁRMOLCartagena

La consejera de Educación, Adela Martínez-Cachá, salvó este jueves su reprobación en la Asamblea Regional como consecuencia de la polémica surgida con las charlas escolares de formación en valores de igualdad y respeto a la orientación sexual, como había solicitado Podemos. Ciudadanos evitó su «condena política» al negarse a apoyar la iniciativa del partido de izquierdas. La consideró «excesiva». No obstante, reclamó la reanudación de esa formación en las aulas murcianas. En la votación, el partido naranja se abstuvo. Los 19 votos de los diputados de Podemos y del PSOE resultaron insuficientes frente a los 20 que sumó el PP.

Durante el debate, el portavoz de Podemos, Óscar Urralburu, defendió la «condena política» para Martínez-Cachá por «condicionar y limitar» la enseñanza de unos contenidos contemplados en el currículo y en la ley de Salud Sexual. Durante su intervención ante el Pleno, defendió que hay que evitar que las aulas sean un «campo de batalla silencioso» donde se favorece la discriminación sexual y recordó que la educación afectivo-sexual es una figura asentada en las leyes españolas, implantada en los colegios y «aceptada inmensamente por la sociedad murciana y española«. Sin embargo, consideró que su implantación »va con retraso« respecto a otros países europeos.

Urralburu denunció, además, que esas enseñanzas siguen suspendidas en localidades como Archena y la diputación lorquina de La Paca, entre otras. Lo atribuyó a las presiones del 'Tea Party' murciano que, según él, forman el Foro de la Familia y el señor José Luis Mendoza«, en referencia al presidente de la UCAM.

Ciudadanos presentó una enmienda a la totalidad (que fue rechazada) por no compartir la necesidad de reprobar a la consejera, al considerarla «excesiva», pero a favor de las enseñanzas que eduquen a los niños en valores «no morales, sino éticos, que amparan la Constitución», dijo Juan José Molina. Este diputado las consideró esenciales para favorecer principios como el de igualdad y tolerancia en la sociedad, impartidas siempre por formadores cualificados. «Aquí ha faltado información y por eso ahora hay gente enfadada con esas charlas. No han recibido la información. Por eso, las cosas hay que hacerlas bien», dijo a la consejera, que siguió el debate sentada en el escaño contiguo al del presidente del Consejo de Gobierno, Fernando López Miras.

El PSOE también enmendó la iniciativa de Podemos para pedir, además, la retirada de las instrucciones que la Consejería envió a los colegios para suspender el programa de educación afectivo sexual mientras no hubiera consentimiento familiar. La diputada Isabel Casalduero pidió a la consejera «que reconozca su error» y denunció que fueron las sesiones impartidas por miembros del colectivo LGTBI las que provocan el rechazo de varios colectivos conservadores. «Nada les ampara ni legal ni socialmente», dijo Casalduero a López Miras y Martínez-Cachá, antes de pedir la reanudación de ese programa formativo.

Por el Partido Popular, Javier Iniesta restó importancia a la polémica, que ciñó a las quejas de unos padres por el contenido de unas charlas no curriculares impartidas por personal no docente en colegios. «Aquí nadie quiere confrontar derechos. Las charlas siguen, no se paran en ningún momento. Pero los padres tienen derecho legítimo a ser informados de las actividades de sus hijos. No existe ninguna discriminación«, aseguró rotundo.

Iniesta aseguró que los primeros interesados en el desarrollo integral del niño son sus padres y recordó que estos deben ser informados de las actividades que sus hijos menores de edad realizan en los centros de enseñanza.

Tras el debate, la consejera intervino para «aclarar cuestiones que son incontestables: las charlas se han dado con normalidad». Y para comprobarlo pidió a los diputados de Podemos que «visiten los centros donde los alumnos las han recibido». Sobre las instrucciones de su departamento, dijo que garantizará que los padres de alumnos estén informados sobre las actividades que no sean obligatorias ni impartidas por profesores del centro de enseñanza donde tengan lugar.

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