La Verdad

Túnicas negras y de luto hebreo

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El Cristo Yacente es portado por estantes con túnicas blancas, el luto hebreo. / Edu Botella / AGM

  • Los desfiles del Yacente y la Caridad ponen el punto final a la Pasión según la entienden los murcianos. La primera de ellas incluyó la talla de Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos, obra de Ramón Cuenca

Espléndida y muy aclamada, como lo viene siendo desde que fuera presentada, Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos, obra de Ramón Cuenca y patrimonio de la Cofradía del Cristo de la Caridad, recorrió ayer las calles más nazarenas de la ciudad en este desfile reciente que incluye túnicas de color negro. Fue la primera de las dos propuestas que ayer tuvo la Semana santa murciana.

La segunda desfiló de luto blanco y hebreo. De remotas tallas que parten de un museo, en parte iglesia. Con austeridad y sin caramelo que pueda endulzar la Pasión consumida. Así desfila la Cofradía del Santísimo Cristo Yacente y Nuestra Señora de la Luz en su Soledad a las puertas mismas de la Vigilia pascual. Es el suspiro definitivo antes de la alegría de la Resurrección, con una salida espectacular y una recogida a la luz de los cirios, sobrecogedora.

La tarde del Sábado de Gloria, cuando aún no es completa, el desfile del Yacente propone un Cristo de Diego de Ayala, sobre un lecho de flores, ya rendido a su destino, al que portan nazarenos con capuz completo, cubierta la cara en señal de penitencia y respeto, que saben conducir el bello paso por algunas de las esquinas más nazarenas de la ciudad. Así llegarán ante las puertas de la Catedral, donde realizan estación de penitencia, acompañados por la Señora que camina, unidas sus manos, coronada de plata.

Cuando el Yacente retorne a su iglesia-museo, cuando las puertas se cierren y el último nazareno regrese a su hogar, estos días de Pasión habrán concluido.