La Verdad

Con la cruz a cuestas

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El Cristo del Perdón, titular del Paso Morado, de Roque López, con la túnica bordada en oro que estrenó en 2011. / Paco Alonso / AGM

  • El Cristo del Perdón, titular del Paso Morado, presidió anoche la procesión de Jueves Santo. La imagen del Nazareno partió de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen a media tarde y se recogió casi entrada la madrugada

Aquí le cargaron con la cruz. En este paso segundo / mira a Jesús fatigado / cómo camina cargado / con los pecados del mundo. / Alma mira de que suerte, / con carga tan desmedida, / va Jesús a dar la vida / por librarte de la muerte. / Contempla bien el tormento, / con que pasa este camino / y di al redentor divino / con el mayor sentimiento: / Mis desatinos, Señor, / os causan tanta fatiga, / concededme que yo siga / pasos de tanto dolor. / Corazón mío, ¿qué esperas / a derretirme en ternura / si en la calle de amargura / padece Jesús de veras?

La tradición oral del vía crucis envuelve el camino del Nazareno. Con el crucifijo a cuestas, en su camino de dolor hasta su muerte en la cruz, procesionó anoche el Cristo del Perdón. Coronado de espinas y con las manos atadas y el rostro desencajado, hizo su salida procesional de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen.

Aún el sol no se había marchado cuando comenzó su periplo entre flores de azahar. La imagen llena de simbolismo fue acompañada por cientos de personas que recorrieron el trayecto hasta la carrera principal. La sucesivas paradas llamaban al recogimiento y el rezo de los más cercanos. La imagen cristífera de pasión y de vestir de Jesús Nazareno fue tallada en 1787 por Roque López y desfiló por primera vez en 1940. Fue una iconografía de gran devoción y muy del gusto del siglo XVIII, quizás por su fácil identificación con el hombre sufriente.

Algunos autores como Martínez Medina señalan que, «al ser una imagen en camino que se mueve, induce naturalmente al seguimiento, a la vez que el realismo con que en esta época se representó ayudaba a la cercanía e imitación». El Nazareno del Paso Morado porta pesada cruz arbórea sobre el hombro izquierdo, como es tradicional, emblema específico de su expiación y signo de la Redención del Hombre. La cabeza está ligeramente girada hacia el lado opuesto a la cruz, y lleva, sobre la peluca de pelo natural, que acentúa el naturalismo, una corona de espinas como símbolo de tribulación, sufrimiento y pecado.

El rostro es de facciones largadas, y denota una expresividad contenida. Viste túnica de color morado, que alude al sufrimiento y penitencia. La que lucía anoche, bordada en oro y sedas, fue bendecida apenas un mes antes de los terremotos de 2011. El cordón que desciende desde el cuello para ajustar la túnica a la cintura simboliza y recuerda la predicción profética: 'Como cordero llevado al matadero, no abrió la boca'.

El cortejo morado estuvo integrado por la Mesa de los Apóstoles del escultor de Capua. Del grupo original, actualmente solo quedan nueve efigies salidas de la gubia de Nicolás Salzillo, siendo las restantes de Manuel Carrillo y José Gerique Roig. Ocho procesionan y la novena está en manos privadas, aunque muy pronto la cofradía podría hacer valer sus derechos sobre ella, como ha asegurado estos días el presidente del Paso Morado, Fulgencio Martínez Pelegrín. El Calvario y la Virgen de la Piedad procesionaron junto al Cristo de la Misericordia, que portaban 33 Hermanos del Socorro. La Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón hizo todo un alarde de barroquismo. Esta mañana protagonizarán, a las 10.30 horas, un vía crucis al Calvario.