La Verdad

Un último tramo lleno de vigor para entrar pronto con la Virgen

Aplaudidísima fue ayer la muestra de vigor de los portapasos de la Virgen del Amor Hermoso, en la subida de la calle Cañón y en la calle Aire hasta la confluencia con la de Medieras. Eran las tres de la tarde pasadas y llevaban ya cuatro horas y media con el peso a cuestas, pero en el recodo desde la calle Mayor el trono salió impulsado por una fuerza motriz que parecía imparable. El ascenso acelerado, que se ha convertido en tradicional, tuvo continuidad después. Una pausa para coger aire fue suficiente para hacer un segundo 'sprint'. «Ir deprisa, a veces, es también una muestra de que vas 'fundido' y estas loco por llegar a la iglesia», explicó, al final de la procesión, un veterano portapasos de otro trono. Fuera así o no, el gentío ovacionó emocionado tamaña demostración de fuerza.