La Verdad

Pasión encontrada en el Lago

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Emoción en el encuentro entre la Pequeñica y Jesús Nazareno. / P. Sánchez / AGM

  • La Salve al unísono pone el broche a la madrugada del Viernes Santo en Cartagena. La procesión del Encuentro no registró ningún incidente gracias a un gran dispositivo de seguridad

En la madrugada fresca y agradable, Cartagena no se fue a la cama y se vistió de gala para seguir a pie de calle la procesión del Encuentro. Lágrimas, nervios, churros, chocolate y asiáticos fueron los ingredientes de la velada, tan colorida, tan viva y tan emocionante como acostumbra. Desde luego, no es casualidad que la Semana Santa se considere la fiesta local por antonomasia.

La jornada se extendió hasta casi las ocho horas de duración. Empezó bajo un cielo escampado, con la luna llena de testiga, y se despidió prácticamente al amanecer. Los judíos y granaderos fueron los más madrugadores. El tradicional pasacalles, con el toque de burla del 'Perico Pelao', dio el pistoletazo de salida, como antesala a las procesiones de La Verónica, Jesús Nazareno, Medinaceli y Virgen Dolorosa.

Tres horas más tarde, los portapasos iniciaron la marcha del Jesús Nazareno con puntualidad: a las tres y cinco, como estaba previsto. La imagen realizada por José Capúz partió de la Pescadería de Santa Lucía entre los vítores del público, que abarrotó el lugar. La potentísima voz de la cantaora Miriam Cantero fue una de las novedades del Viernes Santo. La cacereña consiguió el pasado mes de marzo el segundo premio del Concurso Nacional de Saetas de Cartagena. La joven, de 27 años, se emocionó sobre el escenario y recibió el aplauso de los allí presentes.

El amplio despliegue de seguridad en las calles del casco histórico surgió efecto. A las cuatro y media no se habían registrado incidentes, según explicó a 'La Verdad' el concejal de Seguridad, Francisco Aznar. Los servicios de limpieza actuaron sin problema en las calles Aire y Cañón, donde se concentraron un gran número de jóvenes para consumir alcohol. Un dispositivo conjunto de la Policía Local y Nacional permitió actuar en estas calles sin problema. Además, los agentes desalojaron a otros grupos en los alrededores del Molinete, Castillo de la Concepción y plaza de toros.

Silencio sepulcral

El momento más esperado de la noche fue el encuentro entre la Pequeñica y Jesús Nazaro, que cruzaron sus caminos en la Plaza de la Merced. Antes de recogerse en la iglesia de Santa María, el público guardó silencio, se sucedieron los "¡Viva la Virgen!" y, antes de escuchar la saeta, los cartageneros, hermanados, unieron sus voces para susurrar al unísono la Salve. El momento fue hermoso y puso el broche a una madrugada marcada, una vez más, por el orden y la disciplina de los portapasos.