La Verdad

La Virgen es la primitiva Soledad

Carrillo, Alcaraz, Labaña y Berruezo ante paneles explicativos; al fondo, en el centro, la Virgen.
Carrillo, Alcaraz, Labaña y Berruezo ante paneles explicativos; al fondo, en el centro, la Virgen. / Antonio Gil
  • Un estudio concluye que la cara de María, del grupo de las Santas Mujeres, es la mascara del siglo XVIII de la antigua Virgen marraja

La cara de la Virgen de la Soledad, del grupo escultórico de las Santas Mujeres, es la cara de la primitiva imagen de la Virgen de la Soledad que la Cofradía Marraja sacó en procesión hasta 1924. A esa conclusión llega un estudio científico e histórico realizado durante los últimos ocho meses por el restaurador murciano Juan Antonio Fernández Labaña y el historiador cartagenero Agustín Alcaraz Peragón, con el apoyo de la Agrupación de los Estudiantes (Marrajos), que preside Remedios Berruezo.

Las conclusiones de ese trabajo, así como las pruebas científicas y documentales realizadas y examinadas para llegar a ellas, serán expuestas por Alcaraz y Labaña en una conferencia que esta noche (21.00 horas) impartirán en la sede de la Cofradía Marraja, con el título 'Estudio y análisis de una antigua mascarilla. La Soledad perdida de los marrajos'.

La investigación responde al interés de los hermanos de la Agrupación de los Estudiantes (Cristo de Medinaceli y Santas Mujeres) por conocer el origen de una mascarilla, propiedad de la Cofradía Marraja, utilizada por el escultor Jesús Azcoytia en 1981 para crear la imagen de la Soledad que, junto a la Magdalena, de José Hernández, y María de Cleofás, de Roque López, conforma el grupo escultórico que sale en procesión el Sábado Santo.

Radiografías y endoscopias

El análisis de la imagen quedó en manos de Fernández Labaña, encargado de restaurar este año el Cristo de Medinaceli en el taller de la Comunidad Autónoma. Y de rastrear la historia de las imágenes en los documentos y archivos de la Cofradía Marraja se encargó Agustín Alcaraz. «La conclusión es que esa mascarilla es la cara de la Virgen de la Soledad que salió en procesión hasta 1924», coinciden ambos.

Que la cara correspondía a una imagen antigua fue una evidencia arrojada por las radiografías, endoscopias y análisis químicos realizados a su madera y la policromía. Todas esas técnicas diagnósticas permiten datar la imagen con anterioridad al año 1733. Además, documentos de la cofradía de aquel año mencionan la existencia de dos tallas de la Soledad cuando, con anterioridad a 1724, apenas existían referencias escritas a esa advocación. Las técnicas de tallado también han sido analizadas, lo que permite descartar que la mascarilla fuera obra de un escultor de los que en aquellos tiempos y décadas posteriores trabajaban con frecuencia en el levante español, como Salzillo y los miembros de su escuela. Fernández Labaña cree que podría ser un trabajo procedente de Andalucía e incluso de Italia, con la que Cartagena tenía fuertes vínculos comerciales y afectivos en aquella época, la misma en que llegó a la ciudad la Virgen de la Caridad.

Una prueba definitiva para concluir que estaban ante la cara de la primitiva imagen de la Soledad fue el análisis que Alcaraz realizó de cuatro fotografías de esa talla marraja anteriores a 1925, localizadas en el archivo regional y ampliadas con la ayuda de especialistas informáticos. «Cuando vimos las fotos y las comparamos con la cara de la Soledad de los Estudiantes no tuvimos dudas. La mascarilla era de la antigua Soledad marraja», aseguran los investigadores, que ayer presentaron su estudio, en la capilla del Cristo de Medinaceli ante el presidente de su asociación piadosa, Ángel Carrillo.

Alcaraz y Fernández Labaña creen haber arrojado luz sobre una de las grandes incógnitas que acompaña en su historia reciente a la Cofradía Marraja: qué fue de su primitiva Soledad. Ahora dejan las puertas abiertas a ampliar esa investigación. El siguiente gran reto es ponerle nombre al autor de la máscara.