El río Segura arrastra cientos de peces muertos a su paso por Alquerías

Peces muertos en un canal anexo al río, en Alquerías./Vicente Rosique
Peces muertos en un canal anexo al río, en Alquerías. / Vicente Rosique

La CHS cree que se trata de un «episodio puntual» y lo achaca a un arrastre provocado por las fuertes lluvias del sábado

P. N. / A. N. / E. R.MURCIA

Los vecinos de la pedanía murciana de Alquerías que ayer madrugaron para acercarse al río Segura a pescar o a dar un paseo matutino se llevaron una desagradable sorpresa. La corriente arrastraba cientos de peces muertos. Concretamente, se trataba de barbos y carpas, según explicaron algunos vecinos. Decenas de cadáveres quedaron dispersos por la orilla del río o en los canales de riego cercanos, arrojando, de nuevo, una imagen desoladora.

Uno de los vecinos de la pedanía alertó de este hecho al Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, aunque finalmente fue una patrulla de la Policía Local de Murcia la que se acercó al lugar. La comisaría de aguas de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) también fue informada de la aparición de estos peces y abrió una investigación. Según explicaron fuentes del organismo, los expertos creen que se trata de un «episodio puntual», probablemente provocado por la fuerte lluvia registrada el sábado en la zona. La intensa precipitación, remarcaron las fuentes, podría haber arrastrado al río alguna sustancia o tierra que acabó matando a los peces.

El granizo también causó, a primera hora de la tarde del sábado y en apenas un cuarto de hora, daños moderados en la explotaciones agrícolas del Campo de Cartagena, entre La Aljorra y El Palmero (Cartagena) y en Fuente Álamo, según confirmó ayer el presidente comarcal de Coag, Vicente Carrión. «Afectó de manera muy localizada a cultivos de melón, oliva y almendra, pero no parece que sean graves», explicó.

También hubo huertos en los que la virulencia de las precipitaciones hundió algunos invernaderos. Los restos de las precipitaciones se acumularon en calles y plazas, dándoles un aspecto invernal recién empezado el verano. Conforme se acercó al mar, el frente tormentoso pasó a descargar lluvia que no dio problemas en las zonas costeras.

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