Una segunda vida para el galgo

'Keilly', una galgo rescatada en Balsicas por la protectora Galgos del Sol de San Javier. / LV

Galgos del Sol es una de las dos protectoras de la Región especializada en rescatar, rehabilitar y reubicar a perros de esta raza. En cinco años ha logrado encontrar en el extranjero a familias adoptantes para más de 600 galgos abandonados en Torre Pacheco, Murcia y Cartagena

Raúl Hernández
RAÚL HERNÁNDEZ

‘Keilly’ estuvo dos meses deambulando por las calles de Torre Pacheco con una pata rota. Fue atropellada por un coche en la carretera de Balsicas. La asociación SOS Rescue la rescató y la trasladó a la protectora Galgos del Sol (GDS), en San Javier, donde la operaron de la fractura sin éxito. Tendrán que amputarle el miembro, pero vivirá.

‘Hankita’ también sufrió un atropello en la misma vía. Cuando la encontraron tenía una herida abierta e infectada y sufría una parálisis de todas las extremidades. La protectora de San Javier inició un proceso de rehabilitación intensivo. Después de varios meses logró recuperarla y una familia se interesó por ella. Ahora vive en Holanda.

‘Keilly’ y ‘Hankita’ son afortunadas. Su raza está condenada a no superar, en muchos casos, los tres años de vida. La condena de los galgos suele llegar cuando tienen esa edad y es en el mes de febrero cuando más perros de esta raza son abandonados. Los animalistas señalan a algunos galgueros como los responsables, y estos responden que son víctimas de robos continuos y que son los ladrones quienes llevan a cabo los actos crueles contra los perros.

«Algunos de ellos se niegan a reconocer que existe un problema con el abandono. El fin de semana pasado recogimos a tres de la calle que murieron al poco en la clínica veterinaria. En cinco años hemos rescatado, rehabilitado y reubicado en otros países a más de 600 solo en la zona de Torre Pacheco, Cartagena y Murcia. Aquí hay mucha afición a la caza de la liebre y a las carreras, y por eso la población de galgos abandonados es mayor que en otros lugares, sobre todo cuando acaba la temporada en febrero. La mayoría de ellos no tienen más de tres años, ya que a partir de esa edad su velocidad y su resistencia empieza a decaer, por eso hay gente que se deshace de ellos», explica Tina Solera, presidenta de Galgos del Sol.

Las espectaculares condiciones físicas del galgo, que le permiten correr a más de 60 kilómetros por hora en línea recta, y su gran determinación en la persecución hacen que esta raza sea muy codiciada entre los cazadores y los aficionados a las carreras. Sin embargo, no destaca entre las razas preferidas de quienes buscan una mascota, en parte por la falsa creencia de que se trata de un perro que tiene que hacer mucho ejercicio diario. Este mito ha cambiado gracias al trabajo de asociaciones y protectoras quienes desde hace unos años llevan lanzando campañas de concienciación y adopción.

Las espectaculares condiciones físicas del galgo le permiten correr a más de 60 kilómetros por hora en línea recta

Más de 300 perros rescatados al año

Galgos del Sol alberga anualmente en su centro de educación y rescate a entre 300 y 400 perros (la mayoría, razas de caza), y es una de las dos protectoras de la Región especializadas en el rescate y rehabilitación de galgos y búsqueda de adoptantes, principalmente en Bélgica, Reino Unidos, Estados Unidos y Holanda, «aunque nuestra intención es encontrarles familias españolas para que les den una segunda vida feliz en su país autóctono», explica Tina Solera. Sus voluntarios realizan batidas por vías secundarias, parajes agrestes, núcleos aislados y urbanos de Torre Pacheco, San Javier y Cartagena. «Hemos encontrado perros en cubos de basura, en pozos, aplastados en mitad de la carretera. Nuestra sensación es que por cada uno que salvamos mueren cuatro. El trabajo que hacemos es solo un parche y el futuro del galgo pasa por la educación, por eso hemos desarrollado un programa de formación en colegios locales sobre el respeto hacia los animales», explica la dueña de GDS .

Galgos del Sol recoge de la calle anualmente en su centro de educación y rescate a entre 300 y 400 perros (la mayoría, razas de caza)

La protectora mantiene relaciones de cordialidad con los galgueros de la zona y les informan de su actividad y las facilidades a la hora de poder llevar a los perros a sus instalaciones antes que abandonarlos.

«Nos traen a sus perros cuando han dejado de serles útiles y los acogemos sin coste, aunque les obligamos a que paguen la vacuna y el microchip. También hacemos una función preventiva y asistimos a sus reuniones, donde les informamos de los beneficios de tener a los canes en buenas condiciones. Cazar no es ilegal, y ante eso no podemos hacer nada. Lo que sí intentamos es que entiendan nuestro trabajo y participen del bienestar de los animales, porque eso también les beneficia a ellos. Un perro sano y bien cuidado es un perro que desarrolla todo su potencial y, a la hora de buscar una familia de acogida, es más fácil y más rápido si llegan en buen estado de salud», indica Solera.

Los galgueros: «Nos los roban y luego los abandonan»

Los galgueros consultados por 'La Verdad', que prefieren preservar su identidad, aseguran que la acusaciones de ser los responsables del abandono de los perros son falsas. «Se trata de un mito extendido que daña nuestra imagen». La verdadera realidad, explican, es que «somos víctimas de robos de mafias que se dedican a su venta. Cuando no lo logran ejecutan o abandonan a los perros. A mi me quitaron cuatro galgos y un podenco el año pasado. Estuve buscándolos durante semanas y solo localicé a uno en el fondo de un pozo. Quien hace eso a un animal no es humano», relata un galguero de la pedanía pachequera de Balsicas.

«50.000 galgos abandonados en un año»

La Fundación Affinity precisa en un informe de 2016 que en España se abandonaron 104.000 perros, de los cuales 13.5000 (un 13 por ciento) se produjo por el fin de la temporada de caza, en su mayoría podencos y galgos. Otras asociaciones como ONG Galgos o el partido PACMA elevan esa cifra a los 50.000.

Esa cifra ha sido puesta en duda por el Seprona de la Guardia Civil y rechazada por la Federación Española de Galgos (FEG) que, en un comunicado, redujo esa cifra a unos 3.000. La Federación aportaba además el dato de las 132 denuncias por robo registradas ante la Guardia Civil. «Desgraciadamente en ese tipo robos suelen llevarse en torno a 4 o 5 galgos de los criaderos donde acceden los ladrones, lo que supondría, siendo muy poco generosos, entorno a 500 o 600 galgos robados anualmente. Y ¿dónde acaban la mayoría de estos galgos? pues sí, la gran mayoría son abandonados, maltratados y vejados», indicaba la institución en el comunicado.

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