«El secreto es no rendirse»

Inma Gálvez lleva cuatro meses trabajando en un supermercado de Los Garres; en su día a día derriba los prejuicios que todavía existen

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRAMurcia

A Inma Gálvez no le resultó especialmente difícil encontrar un empleo tras terminar sus estudios de Ingeniería Técnica en Informática de Gestión. Pero cuando un par de años después dio la cara el trastorno bipolar con el que convive, se encontró con que las puertas del mercado laboral se cerraban de golpe. «Si dices que tienes un problema de salud mental, no te cogen en ningún sitio», lamenta. Hay, todavía, «mucho estigma y desconocimiento. En el mejor de los casos, piensan que vas a ser conflictiva. En el peor, que puedes ser una persona violenta». Pura ignorancia fruto de la montaña de prejuicios que sepulta todavía la realidad de la salud mental.

Por fortuna, las cosas están empezando a cambiar. Poco a poco, pero los frutos comienzan a verse. Inma es una de las 139 personas que han conseguido un puesto de trabajo a través del programa Euroempleo del Fondo Social Europeo, que desarrolla el Servicio Murciano de Salud (SMS) en colaboración con Feafes y otras organizaciones sociales.

Hace cuatro meses que Inma se incorporó al supermercado Covirán, en la pedanía de Los Garres, con un contrato de un año a tiempo parcial. Durante cuatro horas al día atiende la caja, la panadería o la frutería. También repone lo que haga falta. A sus 39 años, el trabajo es una pieza fundamental para su bienestar. Lo es para cualquiera persona: el desempleo prolongado es en sí mismo un factor de riesgo para la salud.

«La reincorporación al trabajo supone mucho; significa integración y contacto con la realidad»

«Para mí, la reincorporación al mercado laboral supone mucho. Significa integración, estar en contacto con la realidad, rodeada de todo tipo de gente», reflexiona. «Vivo un momento feliz en el trabajo; cuando vienen los niños y mayores a comprar, cuando veo a mis compañeras, cuando me siento útil para la empresa», explica. El ambiente laboral en el supermercado es bueno, y eso se nota. El día a día rompe los prejuicios. El encargado de la tienda, Antonio Caralto, está encantado con la experiencia. «Junto a Inma, hay otra empleada que también ha sido contratada por este programa. Aquí somos todos iguales, ellas no tienen limitaciones en el trabajo», cuenta. Que una persona tenga un problema de salud mental no significa que padezca una discapacidad. No tiene por qué sufrir una merma que le impida ser uno más. Son ideas preconcebidas que sin embargo están muy extendidas. Son prejuicios a desterrar.

Inma ha accedido a este programa a través de la Federación de Asociaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (Feafes). Mara Felices y Laura Riquelme son dos de los cuatro integradores laborales con que cuenta la federación. Ellas se encargan de sondear y convencer a las empresas. Después, realizan un seguimiento de los trabajadores, para comprobar que todo marcha bien. Inma es una muestra del éxito de esta iniciativa, y de cómo se pueden y se deben derribar las barreras que todavía existen .«Nunca me he rendido ante ningún pronóstico», advierte. El secreto para salir adelante en los peores momentos: «ser constante y aceptar la ayuda».

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