La 'primera cosecha' del Floridablanca

Uno de los tomates que ha crecido en las ruinas del balneario Floridablanca./A. S.
Uno de los tomates que ha crecido en las ruinas del balneario Floridablanca. / A. S.

Ciudadanos muestra al Pleno un tomate que ha crecido en el balneario de Lo Pagán para denunciar su mal estado de conservación

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

En los tiempos en que Lepe reinaba en la cresta de la ola humorística, uno de los chistes recurrentes hacía creer que plantaban tomates en la playa para no tener que aliñar la ensalada. No ha sido en el pueblo onubense, sino en Lo Pagán, donde las tomateras han crecido en la orilla del Mar Menor, entre las ruinas del viejo balneario Floridablanca, que va para una década en continua decadencia. Para denunciar su degradación, que aumenta día a día con malas hierbas entre los tablones y la arena, el portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de San Pedro del Pinatar, José Luis Ros, durante el Pleno celebrado ayer, mostró un tomate, ya maduro y brillante, de los primeros que ha dado la 'primera cosecha' del Floridablanca.

Ros pidió la limpieza de la montaña de tablones desmoronados en la orilla, para que «al menos eviten la vergonzosa imagen en la playa». El abandono del balneario centenario ha llegado además al Congreso de los Diputados, donde el diputado naranja José Luis Martínez, ha instado al Gobierno central a contestar sobre la lentitud del proceso para reconstruir el Floridablanca, cuya tramitación lleva ya consumida una década.

Este balneario con 107 años de historia, cuyo primer concesionario, Ambrosio Orsí, lo concibió para alquilar las casetas de baño, podrá recordarse como una víctima de los trámites administrativos y las indecisiones políticas antes de que tenga ocasión de recuperar el tipo. Las lonas que se colocaron en la estructura aparecen raídas, las malas hierbas crecen a sus anchas y las tomateras campan alrededor de las instalaciones, mientras las administraciones continúan elaborando informes y solicitándose documentos entre sí. «Costas nos pidió un informe y la Comunidad Autónoma determinó que era necesario, así que el expediente está pendiente de la declaración de impacto ambiental abreviada», explicó la alcaldesa, Visitación Martínez.

La enquistada rehabilitación del centenario inmueble ha llegado incluso al Congreso de los Diputados

Cuando el informe esté listo, el siguiente paso será incorporarlo al expediente de Cultura, ya que el balneario fue declarado BIC en el año 2009, justo cuando la Dirección de Costas dio por finalizada la concesión administrativa que permitió a la familia Orsí explotar el balneario, que con el tiempo incorporó un restaurante, durante más de un siglo.

Aún quedará otro paso de gigante, que nadie sabe cuánto tiempo durará, ya que Costas -en la actualidad con toda la documentación sobre la mesa- tendrá que modificar la concesión para que el balneario se reconstruya y divida su uso entre el hostelero y el turístico, puesto que el Ayuntamiento prevé adjudicar la concesión del restaurante y crear un espacio de interpretación del Mar Menor en su interior, además del solarium que lo hizo famoso años atrás.

«A nadie le gusta esa imagen»

«A nadie le gusta esa imagen, pero si lo derrumbamos no podremos optar a construirlo de nuevo», subraya la alcaldesa, Visitación Martínez. La regidora confía en que, una vez restaurado, el Floridablanca se convierta en «el icono de los balnearios del Mar Menor».

Martínez asegura que con los 810.000 euros que ha comprometido la Comunidad Autónoma en dos anualidades, la ejecución de la obra «está garantizada». El montante restante lo sufragará el Ayuntamiento, después de pagar la redacción del proyecto. Más difícil de cuantificar es el deterioro turístico que la demora ocasiona en Lo Pagán, además del foco contaminante que la ruina deja en la orilla de la laguna como un sello de la tardanza administrativa.

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