Condenado a cárcel por estafar 184.000 euros a un joyero con alhajas

Condenado a cárcel por estafar 184.000 euros a un joyero con alhajas

Aprovechó un momento de descuido y la parada de un taxi para emprender la huida a la carrera, llevando consigo el dinero que debía haber sido entregado como precio

EFE

La Audiencia Provincial de Murcia ha condenado a quince meses de prisión y multa de 540 euros a un ciudadano croata que hace ahora cuatro años estafó a un joyero murciano casi 184.000 euros en alhajas.

El relato de hechos probados señala que el acusado, en unión de otras personas no identificadas, «urdió un plan digido a apoderarse de artículos de joyería, para lo cual entraron en contacto con varios posibles vendedores aparentando una importante capacidad económica».

En un principio simularon tener un interés por la compra de bienes inmuebles, para lo cual estuvieron en Alicante y Murcia, tras indicar que disponían de capital suficiente para hacer grandes inversiones en el sector de la construcción.

Tras entablar contacto con posibles vendedores, se interesaron también por la compra de joyas, y tras diversas gestiones llegaron a conectar con un joyero de San Pedro del Pinatar (Murcia) y de la pedanía murciana de El Palmar, y, tras distintas conversaciones, quedaron en encontrarse en Barcelona para cerrar la operación de compra.

Los dos joyeros, junto con el amigo de un empresario de la construcción, se desplazaron hasta la ciudad condal, y una vez allí, uno de los joyeros desistió de la operación, al no ver nada claras las intenciones de los aparentes compradores, mientras que el otro siguió adelante.

Cerrado el acuerdo, dice la Sala, el acusado manifestó que el dinero se encontraba en el hotel que ellos habían reservado, ubicado en Hospitalet de Llobregat (Barcelona), proponiéndole que él mismo se podría desplazar junto con el amigo del dueño de la inmobiliaria a ese establecimiento hotelero para que pudiera comprobar que el dinero a entregar por la adquisición de las alhajas era de curso legal, así como para efectuar su recuento.

Mientras tanto, indicó, la persona que le acompañaba, que se había presentado como experto en joyería, podía quedarse junto al joyero que resultó finalmente estafado en el hotel en el que se habían alojado los murcianos custodiando las joyas.

Aceptado el ofrecimiento, el acusado se trasladó con la otra persona al segundo hotel, donde les aguardaba una tercera persona no identificada, y una vez efectuado por el amigo el recuento del dinero, se puso en contacto con el joyero para indicarle que podía entregar las alhajas, ya que aquel era legal, ante lo cual, hizo entrega de las mismas a la persona que había permanecido junto a él.

Por su parte, el amigo salió del local con el acusado, que llevaba el maletín donde habían guardado el dinero, «pero, culminando su ilícito propósito, el segundo aprovechó un momento de descuido y la parada de un taxi para emprender la huida a la carrera hasta introducirse en el mismo y marcharse del lugar, llevando consigo el dinero que debía haber sido entregado como precio«.

La sentencia condena también al acusado a indemnizar al perjudicado con los 184.000 euros que le estafó, para lo que dispondrá de sesenta plazos mensuales por igual cuantía.

Así mismo, se acuerda la suspensión de la pena privativa de libertad durante cinco años a condición de que durante ese tiempo no cometa ningún otro delito.

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