Salud pone coto a los ansiolíticos

Salud pone coto a los ansiolíticosGráfico

En la Región se consumen, cada día, 56 dosis de benzodiacepinas por cada mil habitantes. Una cifra excesiva tras la que se oculta un mal uso y muchos problemas de dependencia

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRAMurcia

El consumo de benzodiacepinas - ansiolíticos y tranquilizantes indicados para el tratamiento de la ansiedad, insomnio y estrés- se ha duplicado en la última década. En la Región, cada día se consumen 56 dosis por cada mil habitantes, según datos de 2017. Al año, las oficinas de farmacia dispensan alrededor de 1,8 millones de envases de estos medicamentos, algunos tan populares como el Lexatin (bromazepam), Orfidal (lorazepam) o Valium (diazepam). La Consejería de Salud quiere poner coto al abuso de estos fármacos, que deben tomarse siempre bajo un adecuado control de los médicos de familia para evitar problemas de dependencia y de salud mental y física.

Por eso, la Dirección General de Planificación, Investigación, Farmacia y Atención al Ciudadano ha puesto en marcha una campaña de concienciación bajo el lema 'Yonomebenzo', en colaboración con el Colegio de Farmacéuticos y el Ayuntamiento de Molina de Segura. La iniciativa se extenderá al resto de la Región una vez se evalúen sus efectos sobre la población en esta localidad. Los farmacéuticos de Molina de Segura facilitarán consejo y asesoramiento a los pacientes sobre el uso adecuado de benzodiacepinas, y los derivarán a su médico de familia siguiendo un protocolo establecido ante una consulta por problemas de salud relacionados con la ansiedad, estrés o insomnio.

Molina de Segura ha sido elegida para el arranque de esta campaña después de que un grupo de profesionales sanitarios haya llevado a cabo un estudio que revela que el 17% de la población del municipio consume benzodiacepinas de forma habitual. Es decir, casi dos de cada diez vecinos. Pero lo más preocupante es que en cerca el 80% de los casos, ese consumo es inadecuado. Las mujeres y las personas mayores son los grupos de población que más abusan de estos fármacos.

La Consejería ha iniciado en Molina de Segura una campaña regional para reducir el consumo. El 17% de los vecinos del municipio toman estos fármacos

Ante esta situación, los autores del estudio propusieron al Consejo de Salud municipal crear un grupo de trabajo multidisciplinar formado por médicos de familia, farmacéuticos, psiquiatras, psicólogos, técnicos municipales y representantes de diversas asociaciones para diseñar e iniciar una estrategia de carácter global y comunitaria, «dando prioridad a intervenciones sobre pacientes de edad avanzada y mujeres», explicó ayer la Consejería en una nota de prensa.

Otras vías no farmacológicas

El principal objetivo es «fomentar el uso racional de benzodiacepinas o hipnóticos en las personas que los utilizan para los problemas de la vida cotidiana», mediante una correcta prescripción y «potenciando la mejora de las condiciones de vida» de estos pacientes «a través de otros recursos a su alcance». Se trata, en definitiva, de abordar los problemas que derivan en situaciones de ansiedad, estrés o insomnio sin tener que recurrir casi por inercia a estos fármacos.

En este sentido, el Ayuntamiento de Molina de Segura, la Consejería y el Colegio de Farmacéuticos han puesto en marcha el programa Activos en Salud, una serie de talleres en grupo para mujeres y una escuela de sueño para personas de edad avanzada. Además, se han impartido charlas bajo el lema 'Habilidades para la vida', dirigidas sobre todo a asociaciones de mujeres.

El consumo de benzodiacepinas se ha incrementado un 46,8% en España en la última década, según datos de la Agencia Española del Medicamento (Aemps). En la Región, cada día se consumen 56,4 dosis por cada mil habitantes. Sorprende, además, la gran variabilidad entre áreas de salud. Mientas en el Mar Menor la tasa se sitúa en 40,3 dosis por cada mil personas, en el área de la Vega Alta (Cieza) se llega a 69,7 por cada mil, y en Cartagena a 68,3. Estas diferencias reflejan la necesidad de mejorar el control en el seguimiento y la prescripción.

Los acuerdos de gestión firmados recientemente entre el SMS y las gerencias de las áreas de salud incluyen el compromiso de intentar reducir el consumo de benzodiacepinas, de forma que a finales de 2018 se haya pasado de 56 dosis diarias por mil habitantes a no más de 50. El consejero de Salud, Manuel Villegas, ya advirtió de la necesidad de contener el abuso de este tipo de fármacos en una entrevista concedida a 'La Verdad' el pasado mes de febrero. Pero no solo preocupan las benzodiacepinas. También, entre otros medicamentos, los opiáceos. «No son inocuos, pueden tener problemas muy graves», alertó Villegas.

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