La CHS sacará 100 hectómetros más de los pozos el año que viene para poder regar

La acequia mayor de Aljufía, junto a la rueda de La Ñora (Murcia), el pasado sábado./Nacho García / AGM
La acequia mayor de Aljufía, junto a la rueda de La Ñora (Murcia), el pasado sábado. / Nacho García / AGM

El volumen será insuficiente si sigue sin llover; los regantes no pueden comprar caudales de las grandes desaladoras

Manuel Buitrago
MANUEL BUITRAGO

Altas temperaturas y escasas lluvias. La sequía no da tregua y las medidas extraordinarias para conseguir agua en la cuenca del Segura se van limitando para los regadíos. En estos momentos las opciones de la agricultura han quedado prácticamente reducidas a los pozos y a unas precipitaciones que no llegan, como si se hubiera producido un salto atrás en el tiempo. Los acueductos Tajo-Segura y Negratín-Almanzora siguen cerrados y la producción de las desaladoras se destina exclusivamente para garantizar los abastecimientos a la población, salvo alguna excepción. En esta situación, ¿de cuánta agua dispondrán los regadíos el año que viene? La Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) se prepara para extraer algo más de 100 hectómetros, pero no todos serán para regar, deja claro el presidente de este organismo, Miguel Ángel Ródenas.

Será un volumen insuficiente que obligará a priorizar y aplicar otras medidas. La suma de los caudales disponibles es pobre en comparación con las demandas totales de la cuenca, de unos 1.730 hectómetros cúbicos brutos, de los que 1.500 corresponden a los regadíos. Solo quedan 15 hectómetros útiles en la cabecera del Segura. La mayor reserva, de 61 hectómetros, está en el pantano de La Pedrera. Una parte es agua de la desaladora de Torrevieja para atender los usos de la zona y bombear recursos hacia varios municipios, entre ellos Murcia. Los recursos propios renovables de la cuenca rondan los 860 hectómetros nominales, pero han caído en picado. Ródenas participó esta semana en una reunión con la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, y el resto de presidentes de confederaciones y organismos del agua para marcar las directrices de cara al invierno y el año que viene.

Los técnicos de la CHS están estudiando la reapertura de las baterías de pozos de sequía por otro año en el Sinclinal de Calasparra, el Molar y las vegas media y baja, explicó Ródenas. El próximo ejercicio se podrán extraer unos 100 hectómetros adicionales, de los que una cuarta parte se destinarán a los abastecimientos, señaló. Esto quiere decir que los regadíos seguirán en una situación extrema: con lo que den los pozos habituales y de emergencia, y poca desalación. La CHS recordó que cualquier extracción debe someterse a estudio de impacto ambiental. Estos caudales se reservarán para la primavera y el verano, cuando existe mayor demanda.

Los agricultores aún no tienen concesiones de las plantas de Torrevieja y Valdelentisco para utilizar el agua

El único dato favorable en estos momentos es que se ha frenado la pérdida de agua en los embales, sobre todo en la cabecera del Tajo. Hay menos evapotranspiración, algunas campañas de riego han terminado y se tiende a mantener la humedad en ciertos cultivos. Los grandes productores y exportadores tomaron medidas meses atrás y deslocalizaron muchos cultivos alquilando tierras en otras provincias con más recursos hídricos. Pero «no hay agua», remarcó el presidente de la CHS.

Regadíos sin concesiones

Los recursos extraordinarios de la desalación se destinarán de forma casi exclusiva a los abastecimientos: las cuatro plantas que tiene la Mancomunidad de Canales del Taibilla y las dos de Acuamed en Torrevieja y Valdelentisco. Los regadíos se quedarán al margen, excepto los de Lorca y parte del Guadalentín, que tienen otorgadas las concesiones de la planta de Águilas. El resto de regantes, la mayoría adscritos al Sindicato del Acueducto Tajo-Segura, recibieron y consumieron el agua que se les asignó al amparo del decreto de sequía y tendrán que esperar.

El plan de cuenca del Segura estima que en los próximos años habrá 349.000 casas inhabitadas en Murcia y Alicante

La realidad en estos momentos es que los regantes aún no tienen aprobadas las concesiones para utilizar el agua de las grandes desaladoras de Torrevieja y Valdelentisco. Miguel Ángel Ródenas explicó que han recibido caudales de la primera planta «bajo autorización del decreto de sequía», pero ahora no pueden disponer de estos recursos hasta que se levante la alerta sobre los abastecimientos. El decreto de sequía está prorrogado, aunque la prioridad sobre ambas desaladoras la tiene la Mancomunidad de Canales del Taibilla, que es el único cliente de Torrevieja y Valdelentisco que tiene la concesión.

Existe pues la paradoja de que los regadíos no pueden utilizar recursos de estas dos instalaciones a menos que haya un decreto de sequía de por medio. Carecen de las concesiones, que deben aprobar la Confederación y el Ministerio. No basta con comprar el agua a Acuamed. Se ha comprobado con la desaladora de Valdelentisco, donde la CHS ha sancionado a cientos de clientes por carecer de permiso para usar el agua.

Viviendas vacías

El plan de cuenca del Segura, por otra parte, prevé que el número de viviendas vacías alcanzará los 349.000 inmuebles durante los próximos años en la Región de Murcia y gran parte de la provincia de Alicante, casi 70.000 más de las que había en 2012. Se basa en el escenario tendencial de la política urbanística proyectada en los 77 municipios a los que abastece la Mancomunidad de Canales del Taibilla. El organismo de cuenca tiene que hacer esta estimación para calcular el consumo de agua. Dicho parque de inmuebles vacíos corresponde en parte a los grandes desarrollos urbanísticos turísticos y viviendas residenciales que solo se ocupan unas semanas al año. Requiere un consumo de 3,1 hectómetros anuales, sobre un total nominal de 244 hectómetros de demanda brutal anual.

Acequias vacías y el río con un caudal de subsistencia

La CHS prolongará el cierre de las acequias en las tres vegas si a mediados de diciembre no llegan las lluvias o si no se logra el ahorro necesario. Las derivaciones del río estarán cortadas hasta el 15 de diciembre, día en que se evaluará la situación. Los miembros de la guardería fluvial están muy encima para que se cumpla la orden aprobada en la Junta de Gobierno. Estos días se están soltando 3 metros cúbicos por segundo de los embalses de cabecera para mantener un mínimo caudal ecológico en el río y transportar los recursos para el abastecimiento. Ante la queja de Huermur, alertando del riesgo para la flora y fauna de la huerta, Ródenas señaló que la prioridad en estos momentos es mantener vivo el cauce. «No hay agua y no se puede repartir como todos quisiéramos», enfatizó.

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