Los sabios del Campuzano

Los investigadores, ayer, durante un receso del foro de la Fundación Séneca en el Palacio Campuzano de Cajamar. /Guillermo Carrión / AGM
Los investigadores, ayer, durante un receso del foro de la Fundación Séneca en el Palacio Campuzano de Cajamar. / Guillermo Carrión / AGM

Un programa de líderes en investigación, en el que han tomado parte 110 jóvenes, ha hecho posible crear empresas y registrar patentes

Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍAMurcia

Tres nuevas empresas de base tecnológica, nueve contratos firmados con compañías e instituciones y, de momento, tres patentes con extensión internacional. Es la cosecha que empieza a dar el trabajo de los 110 investigadores que han participado en el Programa Jóvenes Líderes en Investigación, desarrollado por la Consejería de Empresa y la Fundación Séneca entre 2014 y 2017, y que ayer dio cuenta de sus resultados en una jornada celebrada en el Palacio Campuzano de Cajamar. «Tenemos dos patentes que están en fase de evaluación en Europa y en Estados Unidos», comentaba ilusionado Enrique Josua Fernández, doctor en Física, en la especialidad de Óptica, por la Universidad de Murcia (UMU).

Enrique resoplaba cuando se le preguntaba por el tiempo que llevaba invertido en el proyecto él y su equipo de investigadores (7). «Un año antes de tener financiación ya había empezado a trabajar...». El resultado es una nueva lente intraocular para corregir la presbicia, que aún no ha decidido si comercializarla a través de una empresa o «licenciarla» para una compañía grande.

«Una patente consiste en un triplete, una lente hecha de tres materiales cuyo movimiento mecánico es capaz de imitar el comportamiento del cristalino. La otra patente es un doblete: aborda el problema de la presbicia de forma pasiva y genera calidad de imagen en un rango de distancias ampliado», explicaba en el encuentro 'Nuevo liderazgo científico'. Su proyecto es uno de los diecisiete que recibió financiación de la Consejería. «Estos programas te dan la oportunidad de arrancar por ti mismo una línea de investigación». El consejero Juan Hernández aprovechó la jornada para avanzar que «en unas semanas» lanzará otra convocatoria de este programa, con un presupuesto de 700.000 a 750.000 euros para el periodo 2018-2020, con la que esperan que la financiación llegué a 150 investigadores.

La Consejería financiará nuevos proyectos por valor de 750.000 euros

«La investigación es un eje central para el crecimiento económico y social de la Región», remachó el consejero. También es crucial para el futuro de la agricultura. Valga como ejemplo el proyecto del geógrafo holandés Joris de Vente, consistente en la evaluación de los múltiples impactos de los cambios en el clima y el manejo de suelos en ambiente mediterráneo. «Nuestro objetivo es la prevención de avenidas y la disponibilidad de agua potable y para regadío. Se prevé que cada vez tengamos menos episodios de precipitación en la Región y que estos sean más torrenciales», alertó.

«Habrá más episodios como la gota fría de diciembre». El equipo de Joris ha trabajado durante tres años con modelos de simulación de cambio climático y ha concluido, entre otros aspectos, que habría que apostar por una agricultura integrada, una labranza reducida, abonos verdes y suelos con mayor presencia de carbono orgánico porque son los que mejor retienen el agua de lluvia. «Hacen un efecto esponja», explicó. A juicio de este investigador, las ayudas de la PAC «se deberían conceder atendiendo el cuidado de los modelos ecosistémicos».

Su proyecto propone soluciones para adaptar el modelo agrícola actual al cambio climático, pero una vez acabada la investigación advierte de que «hace falta que la Consejería se junte con los agricultores y las cooperativas para ponerlo en práctica».

Los 17 proyectos de investigación de este programa, según Hernández, «han permitido captar cerca de dos millones de euros para la Región, debido a su alta capacidad para atraer recursos externos de convocatorias competitivas». También han logrado implantar líneas de investigación originales en matemáticas, en el apartado hídrico -como un proyecto de pilas de combustible microbianas para depuración de aguas residuales-, e incluso en la fecundación con el desarrollo de modelos celulares y moleculares en 3D como alternativa a los estudios convencionales. «Hemos generado un nuevo modelo de estudios de fecundación que es una alternativa al actual; mejora la calidad y puede ayudar a las técnicas de fecundación 'in vitro'», resaltaba María Jiménez, bioquímica en la Facultad de Medicina de la UMU. El próximo paso de este proyecto será «sacar la patente».

Una de las conclusiones del fórum es que hace falta que las convocatorias para investigación en I+D+i sean anuales y con mayor presupuesto. También se expuso la escasez de contrataciones de personal para compatibilizar la labor docente con el trabajo de laboratorio. Jiménez lamentó que «la Región no está apostando por el desarrollo tecnológico». De igual forma opinaba Isabel Egea, investigadora del CEBAS-CSIC: «Mi sensación general es que muchas empresas utilizan el I+D+i como marketing».

Su proyecto sobre la mejora vegetal en el tomate le ha permitido a su grupo «investigar sobre cómo combatir la sequía, el frío y la salinidad de los suelos». Ahora han encontrado financiación en el plan del Gobierno central para seguir investigando los procesos fisiológicos de esta planta. «Hay una raíz con un mecanismo de tolerancia a la salinidad. Si los resultados son buenos, los patentaremos».

Las colaboraciones científicas crecen casi cinco puntos

Durante la celebración de la jornada de la Fundación Séneca, la Consejería subrayó que los investigadores regionales publicaron durante 2015, el último año del que se disponen datos, un total de 2.862 trabajos de alto impacto científico. En cuanto al indicador de colaboración científica internacional, el 38,30% de los trabajos publicados desde la Región se han elaborado conjuntamente con equipos de investigación de prestigiosas universidades y centros internacionales. En el año anterior este porcentaje alcanzó el 33,6%, lo que representa un incremento de casi cinco puntos respecto a 2014. Uno de los proyectos financiados por la Fundación Séneca, el de la bioquímica María Jiménez, sobre un nuevo modelo de estudios de fecundación, podría generar nuevas líneas de investigación y colaboración con el NIH de Estados Unidos (National Institutes of Health) y el Welcome Trust Sanger Institute de Cambridge.

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