Los regantes consideran que hay cinco trasvases «viables», uno de ellos del Ebro al Tajo

Imagen de archivo de una reunión de los miembros de la Junta Directiva del Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura. /Nacho Garcia / AGM
Imagen de archivo de una reunión de los miembros de la Junta Directiva del Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura. / Nacho Garcia / AGM

El Scrats deja la opción de un nuevo acueducto en manos del Ministerio; y propone interconectar las desaladoras y recibir agua del Júcar-Vinalopó

Manuel Buitrago
MANUEL BUITRAGO

Con el objetivo de redotar y complementar el acueducto Tajo-Segura, el Sindicato Central de Regantes (Scrats) sostiene que existen cinco alternativas «viables» de nuevos trasvases a largo plazo, uno de ellos desde el Ebro medio al Sistema Entrepeñas-Buendía, según se recoge en el estudio que presentó al Ministerio de Agricultura el año pasado y cuyos detalles se dieron a conocer ayer, coincidiendo con el Congreso Nacional de Regantes que se celebra en Torrevieja.

El Sindicato que preside Lucas Jiménez parte de la base de que las áreas de regadío adscritas a esta organización dentro de la cuenca del Segura necesitan un volumen complementario de 205 hectómetros cúbicos al año, adicionales a los recursos medios que recibe de la cabecera del Tajo, y que rondan los 200 hectómetros. El Scrats no se pronuncia por ninguna alternativa, sino que su estudio técnico plantea actuaciones trasvasistas que considera «viables a largo plazo», algunas de las cuales ya se analizaron para elaborar el Plan Hidrológico Nacional del año 2001.

Apunta que desde el Duero medio se pueden derivar 250 hectómetros a la cabecera del Tajo. Los recursos procederían de los ríos Pisuerga y Adaja. Otras dos opciones son las del Tajo medio: en la presa de Azután y en Toledo (a partir del pantano de Finisterre), desde donde el Scrats cree que se pueden transferir unos 133 hectómetros. En ambos casos, el futuro canal llegaría hasta La Roda para conectar con el acueducto ya en uso.

La cuarta alternativa es también conocida porque fue derogada en el año 2004: el trasvase desde la desembocadura del Ebro hasta la cuenca del Segura. La quinta opción resulta tal vez las más novedosa: derivar agua desde el Ebro medio hasta la cabecera del Tajo, a través del corredor del Jalón. Se trata de 197 kilómetros que irían en tubería o túnel para reducir los impactos ambientales.

Entre las actuaciones viables a largo plazo, el Sindicato de Regantes incluye también el incremento de la capacidad de desalinización en la cuenca del Segura, más allá del máximo de las ampliaciones ya previstas por Acuamed. Consiste en producir 210 hectómetros cúbicos adicionales redimensionando las instalaciones actuales y construyendo una nueva planta. «La principal limitación es su alto consumo energético y la necesidad de disponer de recursos de otros orígenes para posibilitar la mezcla de agua», puntualiza en referencia a los trasvases.

Entre las actuaciones a medio plazo está aumentar la capacidad de las desaladoras de Torrevieja, Águilas y Valdelentisco, que deben estar interconectadas; obtener recursos del Trasvase Júcar-Vinalopó y más cesiones de derechos.

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