Reconoce ante el juez que violó a su hija menor durante una década

El padre, que llegó a darle pastillas anticonceptivas a la niña, asume una pena de ocho años de cárcel

Alicia Negre
ALICIA NEGREMurcia

Apenas duró unos minutos, pero el reconocimiento de H. R. C. era capaz de remover los estómagos más resistentes. Este vecino de una pedanía murciana asumió ayer ante la Audiencia Provincial haber sometido a su hija durante cerca de una década a tocamientos y posteriores violaciones. Unos hechos por los que afrontaba una pena de 16 años de cárcel que, tras este reconocimiento, se verá reducida a la mitad: ocho años de prisión.

Este hombre, de nacionalidad ecuatoriana y que ha sido defendido por el abogado Fermín Guerrero, se benefició de las atenuantes de confesión y reparación del daño -al haber adelantado parte de la indemnización de 20.000 euros que le corresponde a la víctima-. Tras ser conducido al Palacio de Justicia de Murcia desde la cárcel -donde se encuentra en situación de prisión provisional-, H. R. asumió los dos delitos de abuso sexual continuado, uno de ellos con penetración, de los que se le acusaba.

Esos abusos y tocamientos ya reconocidos por el procesado se iniciaron en 2006, cuando su hija tenía ocho años y acababa de llegar a España, desde Ecuador, para residir junto a sus padres en una pedanía murciana. Aprovechando la relación familiar que les unía, e instándola siempre a no decir nada «por el bien de la familia», H. R. comenzó a someter a la menor a tocamientos, obligándola a realizarle también tocamientos a él.

Los abusos comenzaron cuando la menor tenía ocho años y fueron a más cuando cumplió los 13

Prohibido acercarse a ella

Esa situación se prolongó varios años hasta que la niña alcanzó los 13 y los abusos a los que su padre la sometía fueron un paso más allá. El ahora condenado comenzó entonces a mantener relaciones sexuales completas con la adolescente, llegando incluso a facilitarle pastillas anticonceptivas para evitar un embarazo. Un tratamiento que la menor, ante la situación que estaba viviendo y su escasa capacidad de reacción, tomaba voluntariamente. La víctima sufrió esta realidad hasta que, con 17 años, en agosto de 2016, al iniciar una relación sentimental con un chico, y con la ayuda de la familia de este, dio el paso de denunciar.

La condena al procesado incluye, además, una prohibición de acercarse a su hija durante once años.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos