
Rafa Nadal, tras perder ante el serbio Novak Djokovic en la final del Abierto de Estados Unidos de 2011. / EFE
Las lesiones de Nadal:
2003: Una fisura en el codo derecho, al caerse mientras se entrenaba en Manacor, su ciudad natal, le impide debutar en su primer "Grand Slam", el de Roland Garros. Fue su primera lesión.
2004: Lesión en el torneo de Estoril (Portugal). Fisura de escafoides en el pie izquierdo. Dos meses de baja, que le impidieron disputar los torneos de Roland Garros, Wimbledon y los Juegos Olímpicos de Atenas, su mayo objetivo de la temporada.
2005: Inflamación del pie izquierdo, tres meses de baja. Ausente en el Masters Series de París y la Copa Masters. Sus problemas de tendinitis en las rodillas, especialmente la izquierda, se hacen evidentes en octubre en el Masters Series de Madrid. Llegó a especularse con su retirada, pero no solo participa, sino que gana el torneo. Jugó protegido con unas cintas ajustadas a sus articulaciones.
2006: Problemas de apoyo en los pies. Inflamación del izquierdo, un mes de baja. Ausente en el Abierto de Australia. Problema en la espalda. Retirada de Queen's ante Hewitt. El tratamiento da resultado. Nadal conserva su corona en París, se mantiene invicto sobre tierra batida, disputa su primera final de Wimbledon y participa por primera vez en la Copa Masters de Shanghai, donde cae ante Roger Federer en las semifinales.
2007: Unos calambres en el brazo izquierdo, que le hicieron perder fuerza y precisión, acompañados de mareos fuerzan su retirada ante Juan Mónaco en segunda ronda del torneo de Cincinnati. En otra temporada exigente, las rodillas vuelven a sufrir. ""La única lesión que tuve esta temporada fue, como todos sabéis, en las rodillas. No hay motivo para alarmarse y sinceramente os digo que mi carrera no corre peligro", dijo Nadal el 29 de noviembre, saliendo al paso de rumores sobre su retirada.
2008: Una lesión en la rodilla derecha -tendinitis en la inserción del tendón del cuádriceps- le obligó a retirarse en su partido de cuartos del torneo de París-Bercy contra el ruso Nikolay Davydenko. El problema le impide estar en la Copa Masters de Shanghai. Hasta el 3 de noviembre, había disputado 111 partidos para cumplir su objetivo de ser el número uno, alcanzado al día siguiente de conquistar el oro olímpico (17 de agosto).
2009: Tendinitis del tendón cuadricipital de ambas rodillas. Pierde Roland Garros y es baja en Quenn's y Wimbledon. Cede la primera posición en el ránking de la ATP. ""Todo el mundo tiene momentos duros y este año a mí me vinieron desafortunadamente en los torneos más importantes en las peores condiciones posibles. Siempre se tienen altos y bajos", explicó.
2010: Abandona frente a Andy Murray en los cuartos de final del Open de Australia por una lesión de rodilla. Vuelve a la competición a comienzos de marzo. A partir de ahí, recupera su título de Roland Garros y gana en Wimbledon, pese a que se le reproducen los dolores en la rodilla derecha. De vuelta a las pistas, vence por primera vez en el US Open.
2011: En este curso, arrastra desde Wimbledon molestias en el tendón peroneo de su pie izquierdo. Revela en su autobiografía que sopesó abandonar el tenis y pasarse al golf cuando los médicos le diagnosticaron en 2005 una extraña lesión en un pequeño hueso del pie izquierdo, que amenazaba con poner punto y final a su carrera. "El hueso aún me duele. Permanece bajo control, pero nunca podemos bajar la guardia", sostiene.
2012: La lesión crónica en el tendón rotuliano de la rodilla izquierda le da problemas en Roland Garros, pero gana por séptima vez. Cae en segunda ronda en Wimbledon. Vuelve la tendinitis. Cancela sucesivamente su participación en Londres 2012, en Toronto, Cincinnati y el Abierto de Estados Unidos. "Ahora lo más importante es recuperarme bien y a día de hoy mi rodilla no está preparada para competir en un Grand Slam. Voy a intentar recuperarme lo antes posible para volver con muy buenas sensaciones, con garantías de poder competir y entrenar todo lo mejor", declara el 17 de agosto.
«Veremos si puedo estar listo para la Copa Davis en Gijón. Mi objetivo, mi sueño es estar allí, pero todo depende del capitán Albert Costa y de mi rodilla». Las palabras de Rafael Nadal denotan frustración y reproche ante la repetición de sus problemas. El tenista confirmó otro capítulo más, otra página nueva de su historia de las lesiones, una historia nueva pero que suena a grano de arroz repetido. El de Manacor afirmó que sus dolencias no tienen nada que ver con las que había sufrido en años anteriores, pero lo cierto es que sus rodillas han sido en demasiadas ocasiones su cruz y su calvario. «Es algo diferente y creo que esto es positivo porque los tendones están muy recuperados comparados a como estaban hace tres años», apuntó Nadal.
Aunque no están claras las fechas para su recuperación, Toni Nadal, su entrenador, explicó el jueves que trabaja con su sobrino para intentar llegar preparado a la Davis el 14 de septiembre, cuando el equipo español se enfrentará en semifinales a Estados Unidos.
La lista de encuentros que Nadal no ha podido disputar en este torneo es extensa debido a las lesiones. Sin ir más lejos, en las últimas cuatro ediciones se ausentó en seis duelos de la competición de países. Este mismo año renunció en primera ronda contra Kazajistán, y en cuartos ante Austria. En el primer choque Nadal prefirió comenzar su preparación para los Juegos Olímpicos y renunció a competir con España por la ‘Ensaladera’. En cambio, en el segundo, la lesión que ya empezaba a mermar su juego, le impidió participar. Granollers tuvo que suplir a Nadal en cuartos de 2011 contra Estados Unidos ya que el de Manacor necesitaba descanso. Tampoco estuvo en las primeras rondas de la Davis en 2010, cuando las rodillas le alejaron del choque contra Suiza en marzo y tampoco le permitieron estar en julio contra Francia ya que todavía no había podido recuperarse al 100%. «Nadal no está bien y es mejor darle descanso», avisó Albert Costa en 2009 cuando acabó perdiéndose el partido de cuartos contra Alemania. El síndrome de Hoffa
La lesión que aleja ahora al tenista de las pistas es conocida como el síndrome de Hoffa-Kastert, una dolencia en la parte posterior de la rodilla que suele afectar a jóvenes atletas y que produce un dolor que aumenta al caminar. Sea como sea, Nadal arrastra el dolor desde febrero, cuando disputó el Master de Indian Wells en California. «Jugué esos meses con algunos problemas, como en Miami, pero podía controlar el dolor», confirmó este viernes. Finalmente sería en junio, después de la eliminación en segunda ronda de Wimbledon cuando el tenista decidió parar.
La rodilla le mantiene atascado desde entonces y le ha hecho perderse ya los Juegos Olímpicos, donde el tenista iba a ser abanderado de la expedición española. Tampoco pudo viajar a los torneos de Cicinnati y Toronto y su siguiente renuncia ha sido un ‘grand slam’. «Estoy triste por no competir en el U.S. Open, un torneo en el que siempre me he sentido muy apoyado, pero no puedo arriesgar», se lamentó Nadal.
Para el tenista español esta no es la lesión más preocupante que ha afrontado y asegura que la inflamación que sufrió en el pie en 2005 fue peor. «Probablemente esta es la que más tiempo me ha tenido parado en medio de la temporada ya que en 2005 me lesioné al final de año, pero ese fue el momento más difícil de mi carrera en cuanto a lesiones», recordó. Aquel año el tenista dejó de jugar en octubre y no volvió hasta febrero del 2006, después de sumar 89 partidos. En 2012, aunque todavía quedan varios torneos para el manacorense, ha jugado 48 partidos y ya acumula dos meses y medio de baja.
Además, uno de los daños colaterales de la lesión será la pérdida del número tres en el ránking de la ATP. Parece probable que Andy Murray adelante al tenista español que quedaría relegado en la clasificación. Aun así, Nadal prefiere ignorar las listas y sin saber cuándo volverá a desenfundar la raqueta se fija en otros aspectos: «A estas alturas de mi carrera no me preocupa ser el tercero o el cuarto. Te hace ilusión ser el número uno, pero el dos, tres, cuatro o cinco no va a cambiar mucho, lo que me hace feliz es pensar que realmente cuando compito estoy con opciones de ganar, lo importante es estar bien físicamente y para eso hay que pararse y recuperarse para tener una carrera más larga». Septiembre es la fecha elegida, pero solo su rodilla decidirá.