La fiscal afirma que los doce vocales que votaron al magistrado actuaron con «responsabilidad»
Asegura que Carlos Dívar debía haber dado explicaciones sobre sus viajes mucho antes
«Defendemos la independencia del poder judicial»
Los planes del Ministerio de Justicia para reformar el Consejo y limitar la actividad de los vocales y la rebaja salarial ha soliviantado a la carrera judicial. La portavoz asume que la situación va a ser compleja.
-¿Espera un otoño caliente?
-La situación va a ser muy complicada para la judicatura. Al problema perentorio de la carga de trabajo y el déficit en medios humanos y materiales se suma el recorte de las remuneraciones. Y esto afecta a la dignidad de la carrera judicial.
-¿Que le dirán a Gallardón?
-La mejor arma es el diálogo, no el enfrentamiento, pero defenderemos a la carrera judicial y a los jueces. Que nadie dude de que el Consejo va a ser rotundo en la defensa de la independencia judicial.
-Pero será consciente de que el Consejo se pueden quedar entre dos aguas, de un lado los jueces y del otro el ministerio.
-Creo que un poder del Estado no va a querer vaciar a otro poder. Así piensa también el nuevo presidente. Evidentemente las noticias de la reforma de Gallardón me han preocupado (adelgazamiento del Consejo), pero creo que no tenemos que encender las luces rojas hasta que no tengamos el anteproyecto en la mesa. Es más, creo que esta reforma no se puede hacer sin un gran pacto de Estado.
La heterogeneidad de los integrantes del grupo que apoyó a Moliner deja claro que aquí actuamos con responsabilidad, legalidad y la voluntad de participar todos para adoptar las mejores decisiones
Gabriela Bravo
Superada la crisis generada por el 'caso Dívar' no queda otra que poner el contador a cero. El nombramiento de Gonzalo Moliner abre una nueva etapa en el Consejo General del Poder Judicial, en la que Gabriela Bravo (Rafol de Salem, Valencia, 1963) seguirá siendo su cara visible. Bravo analiza la elección de Moliner y repasa la dimisión de Dívar.
-¿Considera que la elección de Moliner es un impulso para que el Consejo salga de su laberinto?
-El nuevo presidente tiene un perfil de hombre moderado, de consenso y dialogante. Su sentido de Estado y su conocimiento del Poder Judicial nos va a permitir recuperar la confianza y la credibilidad perdida en el Consejo. No tengo dudas de que será capaz de cerrar la peor crisis sufrida por esta institución en toda su historia.
-¿Precisaron tres plenos y casi 30 horas para alcanzar el consenso, ¿por qué tanta demora?
-Creo que este tiempo plasma la importancia de su nombramiento, el hecho de que por vez primera hemos debatido sin injerencias externas para elegir a un presidente, lo que da más relevancia a su elección. Nos hemos quitado el estigma de que seguimos criterios partidistas.
-¿Pero son conscientes del malestar de los magistrados del Supremo con el procedimiento empleado?
-Asumimos que la puesta en escena generó cabreo. Se puso sobre la mesa los nombres de magistrados a los que no se les había consultado o que, una vez consultados, manifestaron que no querían presidir la institución. Y es normal su enfado porque verte en una lista y sacar un voto o dos ha supuesto un desprestigio para alguno de ellos.
-En todas las batallas hay ganadores y perdedores, ¿con Moliner pierde el tándem Margarita Robles-Manuel Almenar, los vocales más poderosos del Consejo?
-Aquí no hay vencedores ni vencidos. Ha ganado la Justicia, el Consejo y, en definitiva, hemos ganado todos porque se ha cerrado bien el relevo de Dívar. Doce vocales, tanto judiciales como no judiciales, le han apoyado y hemos superado mecanismos y fórmulas que de alguna forma se venían arrastrando en estos cuatro años.
-¿Quiere decir que se han roto los grupos de poder que controlaban el Consejo?
-Sí. La heterogeneidad de los integrantes del grupo que apoyó a Moliner deja claro que aquí actuamos con responsabilidad, legalidad y la voluntad de participar todos para adoptar las mejores decisiones.
Dimisión de Dívar
-El cargo de portavoz es de confianza del presidente. ¿Se ve con energía para continuar tras el desgaste de estos meses?
-Ganas no me faltan y fíjese lo que ha pasado en este mandato: la primera huelga judicial, la primera vez que un vocal denuncia a un presidente y la dimisión de Dívar. Esto te consume las fuerzas, claro, pero soy una persona a la que le gusta superar los retos y reinventarse.
-Tuvo que dar la cara por Dívar tras el primer pleno sobre sus polémicos gastos en viajes. ¿Cómo se lo tomó?
-Lo hice por responsabilidad, con la sensación de que su pérdida de credibilidad ya era irreparable y que él tenía que haber dado explicaciones mucho antes. Nada más presentarse la denuncia. Así se lo hice ver.
-¿Y qué le respondió?
-Que entendía el daño causado, pero en ese momento decidió seguir adelante porque la Fiscalía no había visto indicios de delito.
-¿Le aconsejó en algún momento que dimitiera?
-El vicepresidente del Consejo (Fernando de Rosa) y yo, por cercanía, le hicimos ver que la situación era gravísima. Le dijimos que se había generalizado que todos los vocales estábamos haciendo lo mismo y esto no se podía permitir.
-¿Cree que estuvo mal asesorado?
-Se cometieron errores. A esto se sumó una campaña de desprestigio personal desde algunos medios de comunicación que fue muy triste y dañina.
-¿Cómo pretenden quitarse esa imagen de opulencia y derroche?
-Con más transparencia y austeridad. El ejemplo es que tras los viajes de fin de semana del expresidente el secretario general del Consejo (Celso Rodríguez) analizó todos los gastos en viajes de los vocales y certificó que no había supuestos similares.