Condenado a 20 años de cárcel
El miembro de ETA Jon Anza, nacido en San Sebastián hace 47 años, sufría una grave enfermedad. Cumplió una condena de 20 años de cárcel por su integración en la banda terrorista. A su salida, en el año 2002, se trasladó a Francia, donde seguía colaborando con los terroristas. Actuaba de 'correo'.
Su familia denunció la desaparición en abril de 2009 y, un mes después, la banda terrorista hizo lo propio a través de un comunicado en el que admitía que Jon Anza no había acudido a la cita que tenía prevista con la dirección etarra para entregarle una importante suma económica procedente de la extorsión.
Las primeras pruebas practicadas al cadáver que se encuentra en la morgue de Toulouse (Francia) apuntan a que es el del etarra Jon Anza, desaparecido el 18 de abril del año pasado, según han fuentes de la lucha antiterrorista. Según estas primeras pruebas, Jon Anza, que padecía un tumor cerebral, habría fallecido de una afección cardiaca. Su identidad ha podido ser confirmada tras un cotejo de huellas.
El terrorista fue visto por última vez el 18 de abril en la estación de ferrocarril de Bayona; ese día cogió un tren con destino a Toulouse. Según lo que difundió ETA a raíz de su desaparición, iba a mantener un encuentro con la dirección etarra para recibir un dinero procedente del denominado eufemísticamente "impuesto revolucionario". Llegó a su destino porque, según las primeras hipótesis, el etarra fue encontrado el 29 de abril en un banco de la localidad. Presentaba evidencias de haber sufrido un infarto. Los servicios sanitarios franceses le atendieron y le ingresaron en un centro hospitalario, donde falleció 15 días después, el 11 de mayo. Desde entonces su cuerpo estaba en la morgue.
Sobre la
desaparición del etarra, el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu abrió
diligencias y ordenó a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que emitieran un informe para detallar en qué estado físico y mental se encontraba en el momento de su desaparición a fin de determinar si pudo extraviarse y sufrir un accidente.
El titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 solicitó entonces un análisis exhaustivo de las llamadas telefónicas que realizó el etarra en los días previos a su desaparición y de las que hicieron las personas de su entorno más próximo. La apertura de la investigación se produjo después de que la Fiscalía de la Audiencia recibiera una comisión rogatoria de la Fiscalía del Tribunal de Gran Instancia de Bayona, que investigaba desde mayo el paradero del etarra a petición de su familia.
La desaparición de Jon Anza se había convertido en los últimos tiempos en una de las principales reivindicaciones de la izquierda 'abertzale' y mantener presente esta 'causa', una de las directrices de ETA, tal y como se evidencia en algunos de sus comunicados o documentos internos. Según uno de los últimos autos del juez Batasar Garzón, ETA incluía una serie de instrucciones para lograr una "activación popular" de cara al verano de 2009 entre las que indicaba que "las denuncias de la desaparición de Jon Anza con la presencia de sus fotos" tenían que ser "una constante". Esta directriz la siguió al pie de la letra el sanguinario Ignacio de Juana Chaos. El pasado 1 de marzo
compareció en en un juzgado de Belfast (Irlanda del Norte), para conocer la sentencia sobre su extradición a España, con una camiseta en la que se leía el mensaje "¿Dónde está Jon?", en euskera, en referencia al terrorista desaparecido.