«La radiactividad que sufren los niños bielorrusos no es contagiosa»

Pedro Javier Guevara. / EDUARDO BOTELLA / AGM
Pedro Javier Guevara. / EDUARDO BOTELLA / AGM

La Asociación Familias Solidarias con el Pueblo Bielorruso se encarga de ofrecer familias de acogida para menores desfavorecidos víctimas de la radiación

MINERVA PIÑERO

El año 1986 marcó un antes y un después en la sociedad bielorrusa. Pedro Javier Guevara es consciente. Cada otoño, viaja a Maguilov y a Gómel, ciudades que aún sufren las consecuencias del accidente nuclear de Chernóbil, donde conoce y escucha las realidades de los hogares que participan en la Asociación Familias Solidarias con el Pueblo Bielorruso. Fundada en 1998, la entidad pone en contacto a familias españolas que acogen, de manera voluntaria, a menores que proceden de humildes linajes del este europeo.

-¿Qué porcentaje de radiactividad presentan los menores que participan en el programa cuando aterrizan en la Región?

-Índices altísimos, que oscilan entre el 20% y el 70% de radiactividad en el cuerpo. Algunos, alcanzan incluso porcentajes más altos. Según la Organización de Naciones Unidas, a partir del 20% las radiaciones son un gran riesgo para la salud. Los niños que las sufren son propensos al cáncer.

-¿Y cuando finalizan su estancia en España, después de dos meses?

-Experimentan una significativa disminución, que fluctúa entre el 20% y el 40%. Los índices de los niños se reducen, sobre todo, durante el primer viaje que realizan en Familias Solidarias con el Pueblo Bielorruso. Cuando finalizan su estancia en España, tras dos meses estivales, vuelven a Bielorrusia con índices de radiactividad de un 15%.

-¿Los altos índices de radiactividad suponen un peligro para las familias de acogida?

-Normalmente se piensa que puede ser contagiosa, pero no es cierto. Cuando alguien se come un alimento en mal estado, por ejemplo, quien sufre las consecuencias es quien lo ingiere, no la persona que se sienta a su lado. Acoger no es peligroso.

-¿Cómo se puede contribuir para que el índice de los menores se reduzca de manera significativa?

-Alimentando a los pequeños con mucha verdura, carne y pescado. Los niños, que tienen entre 7 y 17 años, necesitan platos saludables de comida, ya que el agua y los alimentos que consumen en su país se encuentran contaminados.

-¿Cómo miden la radiactividad?

-Con un aparato que, conectado a un ordenador, se asemeja a un sillón. Cuando alguien se sienta sobre él, funciona como si fuera una báscula. Calcula el porcentaje de radiactividad en relación con el peso.

-¿Cómo se supera la barrera idiomática entre Bielorrusia y España?

-Con la ayuda de cuatro monitoras que colaboran en la asociación. El uso de las nuevas tecnologías también se ha convertido en una herramienta eficaz para superar esta barrera, pues existen diversos programas de diccionarios españoles y rusos. Además, los niños son como esponjas, aprenden rapidísimo a hablar castellano. A veces, incluso conversan con el deje murciano.

-¿Realizan actividades grupales?

-Intentamos organizar, por lo menos, dos excursiones que reúnan a todas las familias. De hecho, para este verano, hemos programado un día en Lorca, en julio, y otro en Cartagena, en agosto. Como trabajamos a nivel regional, la coordinación entre las familias no es fácil.

-¿Participar en el programa conlleva un coste económico?

-Existe una cuota que ronda los 350 euros, una cantidad de dinero que se invierte en los que costes del avión, del autobús... Antes de la crisis la cuota era inferior, pues recibíamos más ayudas, pero actualmente solo disponemos del apoyo del Ayuntamiento de Lorca.

-¿Qué requisitos deben cumplir las familias de acogida?

-Sean voluntarios solteros o casados, vivan en una residencia de alquiler o propia, el principal requisito consiste en poseer una vivienda digna. Si las familias tienen hijos, intentamos que los niños bielorrusos se correspondan con la edad de los pequeños. Aun así, tener descendencia no es un requisito obligatorio.

-¿Y los menores que viajan desde Bielorrusia a España?

-Escogemos a los niños que se encuentran en situaciones desfavorecidas, a quienes no tienen los medios suficientes para salir del país y proceden de familias muy humildes.

-¿Cuántos plazas faltan por adjudicar a las familias murcianas este año?

-De las 86 plazas de avión que tenemos para los menores, aún debemos encontrar once familias de acogida. Aproximadamente, sesenta niños ya han participado en programas anteriores. Los voluntarios pueden contactar en familiassolidarias.org.

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