Querido Mariano, dos puntos

Ginés Sánchez
GINÉS SÁNCHEZ

Me dirijo a ti para indicarte que asistí con suma atención a la entrevista que concediste el otro día a un importante periodista en un importante programa de radio. Ya sabes. Aquel día que dijiste aquello tan bonito de «bueno, no nos metamos en esas cosas» cuando te preguntaron por la brecha salarial entre hombres y mujeres. A ti, como si tú fueras presidente del Gobierno. Qué hermoso, Mariano.

Pero al tema. Te escribo para decirte que por fin te comprendí. Que comprendí tu postura. Al respecto del tema «ese» de la corrupción. Aquellas palabras tan clarificadoras que pronunciaste. Te las recuerdo. El entrevistador te había sacado eso de que hay unos por Valencia, cantando cosas. Y tú lo dijiste con claridad: «Es que, mire, a nosotros nadie nos había dicho esas cosas». Ah, Mariano. Por fin vi el problema.

Y es que tú, pobre, tienes muchas cosas que hacer. Demasiadas, probablemente. Demasiadas como para, por ejemplo, leer los titulares de los periódicos. Esos que andan años ya contando «esas cosas». Demasiadas como para leer columnas de opinión. Demasiadas como para acercarte a ver las encuestas que dicen que el segundo problema que más importa a los españoles es ese de la corrupción. Y es que es verdad, Mariano, tú lo que estás es para gobernar. Y no para tonterías.

Pero, bueno, deduzco de tu iluminadora frase que tú no te has puesto a lo de la corrupción por el hecho de que «nadie ha ido a decírtelo» y, como veo tu buena voluntad y entiendo lo liado que vas, pues voy a proceder yo a decírtelo y así todos contentos. Así que te digo. Varias cosas.

Una. Sí, hay corrupción, en tu partido. Tu partido se llama Popular.

Dos. Sí, tú eres el presidente de ese partido. Y te corresponde a ti, en última instancia, investigar lo que esté sucediendo en el mismo. Y luego tomar las determinaciones correspondientes para que deje de haber esa corrupción.

Tres. Sí, tú te llamas Mariano Rajoy. Y sí, hay por ahí, en los papeles esos, referencias a un tal eme punto Rajoy. Lleva cuidado no sea que alguien se confunda y se piense que eres tú.

Y nada más. Cierro ya. Estoy seguro de que ahora que ya «alguien te lo ha dicho», tu respuesta será veloz y certera y que en breve veremos abundantes cambios y que «todas esas cosas» pronto no serán más que el recuerdo de un sueño.

Cierro pero que tampoco quiero, aprovechando que estamos aquí los dos y como en confianza, dejar pasar la oportunidad de agradecerte las oportunidades que me brindas semana tras semana de poder escribir columnas sin casi ni tener que pensar. Eso y que no quiero ni imaginarme qué haría yo sin ti. Así que aguanta, Mariano. Hazlo aunque no sea más que por mí.

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