«Me puse pelo en Turquía para gustarme más a mí mismo»

Los pacientes de implante capilar Raúl Maté, Fernando Alcón, Toni Gambín y Jorge Aurelio Gambín, CEO de CliniFUE. / Martínez Bueso

Más de medio centenar de murcianos viajaron a Turquía en el segundo semestre de 2017 para realizarse un implante capilar

Marta Semitiel
MARTA SEMITIELMurcia

Los complejos son un monstruo escondido en un armario que puede abrirse a cualquier hora, una sombra pesada que se cuelga de los hombros, un ruido de fondo siempre latente y que acentúa los miedos, las inseguridades. Cada uno tiene los suyos. Los hay de todos los tamaños y colores. Y los hay con género.

Alimentar a ese monstruo "depende del carácter", al menos eso piensa Toni Gambín, para quien quedarse calvo significaba "levantarme por la mañana y recordar que no me gustaba del todo a mí mismo", se sincera. Esa fue la razón por la que se hizo un implante capilar hace más de 20 años en Barcelona que le costó 800.000 pesetas. Una operación que ha repetido en julio de 2017, pero esta vez, en Estambul.

Como él, otros 52 murcianos han viajado a Turquía en los últimos seis meses de 2017 para someterse a la misma intervención. Son datos de CliniFue, una de las pocas empresas del sector con sede en Murcia. "Cuando montamos la empresa en septiembre de 2016, nos lo planteamos como una actividad que podía generarnos un ingreso extra, pero no imaginamos que tuviera este éxito. Para este año, la estimación es que llevemos a Estambul a unos 180 murcianos", declara Jorge Aurelio Gambín, ceo y cofundador de CliniFue junto a Cristóbal Cavero, y también hermano de Toni.

Una operación de 2.500 euros

El auge de este turismo sanitario se cimenta en el bajo coste que estas operaciones tienen en el país turco en comparación con lo que valen en clínicas españolas. Por menos de 3.000 euros se pueden conseguir los mismos resultados que en España por más de 10.000. Raúl Maté es otro de los murcianos que se ha transplantado pelo en Estambul: "A mí me hicieron un presupuesto en Valencia de 12.000 euros por transplantarme 3.000 folículos en dos días. Me fui a Turquía y me pusieron 4.000 folículos, y además me lo hacían en un mismo día y por 2.500 euros", sentencia.

El método Fue es el más extendido en Turquía para realizar estos trasplantes capilares. Consiste en quitar uno a uno los folículos de la zona posterior de la cabeza, justo encima de la nuca, abrir uno a uno los poros en la parte superior del cuero cabelludo e implantarlos. Una operación para la que Raúl y Toni estuvieron entre ocho y nueve horas tumbados en una camilla. "La intervención en sí no tiene mucho. Lo que más molesta es estar tanto tiempo en la misma postura", asegura Toni.

La moda de estas operaciones en el país turco ha hecho que "salgan como setas" las empresas intermediarias que quieren hacerse con un pellizco del pastel. Pero a Jorge Aurelio no le preocupa la competencia, "lo que realmente me inquieta es que no hagan bien las cosas. Desgraciadamente no te puedes fiar de todo el mundo. Por eso yo siempre recomiendo que si te cobran menos de 2.000 euros, dudes de la profesionalidad y el servicio que te vas a encontrar", incide.

Los casos inviables o inaceptables

El rostro visible de CliniFue en Murcia también "arrastraba la calvicie desde hace mucho tiempo, y cuando me enteré que podía operarme en Turquía por menos de 3.000 euros, no me lo pensé". Su viaje fue en enero de 2016, "pero la empresa con la que lo hice me decepcionó mucho. No me hicieron el trasplante bien del todo y, cuando volví a España, ni siquiera me escribieron para preguntar cómo estaba", recuerda. Aquella experiencia y su personalidad emprendedora le hicieron ver una oportunidad de negocio, "porque las cosas se podían hacer mucho mejor, con un trato mucho más personal. Lo que mejor nos hace sentir es ver cómo ayudamos a los demás a librarse de algo que les supone un problema", asegura Jorge Aurelio.

El coste de la operación en los hospitales 'Liv Hospital', con los que trabaja CliniFue, es de 2.500 euros. Un montante que incluye la evaluación previa, los transportes del aeropuerto al hotel y del hotel al hospital, tres noches en un hotel de cinco estrellas con desayuno buffet libre, la operación –con preanestesia indolora, antestesia, servicio de traductor, medicación para cinco días y cosméticos de tratamiento, almohada ergonómica, toalla y comida durante la operación–; además de un seguro de viaje y el seguimiento médico posterior, una vez que los pacientes regresan a España.

A pesar de que el 99% de los casos funcionan con éxito, Jorge Aurelio no acepta a todos los pacientes que escriben o llaman a su consulta. "Solo hay dos casos en los que el trasplante no se hace: el primero es porque la zona donante no tenga suficiente pelo o sea de mala calidad; el segundo, que el paciente sea muy joven y sea un caso de caída temprana. Entonces siempre recomendamos que pruebe métodos anticaída, vitaminas, medicación. El trasplante siempre tienen que ser la última opción", sentencia.

Resultados en seis meses

Fernando Alcón tiene 40 años, pero su imagen ha recuperado unos diez desde que se realizó el trasplante capilar hace cinco meses. "Lo que más me preocupaba era la fase en la que se te cae, después de la operación. Porque yo soy maestro de escuela y me preocupaba lo que dijeran los chavales. Ahí lo pasé un poco mal. Pero por lo demás, no es nada traumático", asegura.

Como Toni y Raúl, tampoco él dudó un instante en irse a Turquía cuando se enteró del coste de la intervención. "Un amigo me dijo que él iba a ir y de broma le dije que preguntase si había sitio para mí. Me contestó que sí y en tres días me decidí. Quince días después, estábamos los dos en Estambul", recuerda entre risas. "Al llegar allí, la noche antes de la operación, empiezas a conocer gente que está en la misma situación que tú, gente que se acaba de hacer el trasplante, y escucharlos te relaja", confiesa.

Los tres viajaron a Estambul con CliniFue durante el verano de 2017. Seis meses después, sus cabezas parecen otras, "aunque hasta que no se cumple un año, no se ven por completo los resultados", asegura Jorge Aurelio. Aunque todos volverían a repetir la experiencia, Toni es tajante cuando asegura que no solo volvería a vivirla, sino que la recomienda "sin duda, a pies juntillas".

- ¿Por qué?

- Porque te quitas de encima un problema que ocupa el 85% de tus preocupaciones. De pronto, desaparece, y ya te da igual que alguien te mire desde atrás y te vea la coronilla. Ya no te preocupa que alguien te haga un comentario que te haga daño. Se va. Ya está.

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