Los productores murcianos sufren otro mazazo con el cierre del trasvase del Negratín

Dos balsas de regulación del trasvase Negratín-Almanzora.
Dos balsas de regulación del trasvase Negratín-Almanzora. / Aguias del Almanzora

La Confederación del Guadalquivir corta el grifo a la zona oriental de Almería tras descender los embalses al 30%

Manuel Buitrago
MANUEL BUITRAGO

Después del Tajo-Segura le ha llegado el turno al trasvase Negratín-Almanzora, que ha sido cerrado al descender las reservas de los embales de cabecera situados en la Sierra de Cazorla. Este acueducto abastece 19.000 hectáreas de la zona oriental de Almería, muchas de las cuales son explotadas por empresas hortofrutícolas de la Región. Los productores de ambas provincias están entremezclados en esta zona limítrofe. De esta forma, los regantes y exportadores murcianos han sufrido un doble revés con la suspensión de ambos acueductos.

El trasvase Negratín-Almanzora, de iniciativa privada, tiene una pequeña derivación a Puerto Lumbreras que fue autorizada en el año 2013 por el Ministerio de Agricultura para suministrar 1 hectómetro cúbico al año a los regadíos de este municipio. Los regantes y las grandes explotaciones de la zona, donde están asentadas empresas murcianas, también tienen asignada una dotación del Tajo-Segura de la que tampoco pueden disponer.

Dado que los pantanos de El Portillo, San Clemente y La Bolera se han quedado por debajo del 30% de su capacidad total, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir ha decidido suspender los envíos de agua, según la normativa andaluza. En situaciones hidrológicas normales, esta infraestructura moviliza 43 hectómetros anuales del Negratín a la comarca del Almanzora a través de unas conducciones de 120 kilómetros que gestiona la sociedad Aguas del Almanzora desde el año 2004.

La primera vez que ocurre

El presidente de este organismo, Javier Serrano, informó ayer de que es la primera vez que se suspenden las transferencias de caudales a causa de la sequía. La Junta de Andalucía les ha ofrecido 3 hectómetros de una comunidad de regantes de Córdoba a través de la fórmula de la cesión de derechos, con los cuales podrán regar solo durante 20 días. Es una medida que Serrano considera claramente insuficiente. Sostiene que la única opción que les queda es recurrir a la desalación para asegurarse el suministro a medio y largo plazo.

Están buscando alternativas a través de la producción de agua industrial. Por un lado, intentan hacerse con la gestión de la planta de Cuevas de Almanzora, propiedad de Acuamed, que resultó dañada por las inundaciones del año 2012. Asimismo, tienen en proyecto la construcción de una nueva desaladora con capacidad para 30 hectómetros anuales.

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