«Tenemos un problema con los opiáceos. No son inocuos, puede haber consecuencias muy graves»

Manuel Villegas, en su despacho de la Consejería de Salud, durante la entrevista./Enríque Martínez Bueso
Manuel Villegas, en su despacho de la Consejería de Salud, durante la entrevista. / Enríque Martínez Bueso

Entrevista a Manuel Villegas García, Consejero de Salud

JAVIER PÉREZ PARRAMURCIA

El cardiólogo Manuel Villegas García (Murcia, 1960) no ha cumplido todavía el año al frente de la Consejería de Salud, un breve periodo en el que sus intentos de marcar agenda y prioridades se han visto obstaculizados por problemas heredados y conflictos no resueltos. A las puertas de la anunciada manifestación de la Marea Blanca, y con la vista puesta en lo que queda de legislatura, Villegas dio el viernes un golpe de efecto que conlleva un cambio de calado, al hacer públicos, por primera vez, los acuerdos de gestión que fijan los objetivos a cumplir por parte de todos los hospitales y centros de salud de la Región. El consejero y su equipo han puesto las cartas encima de la mesa: los retos que plantean son tremendamente ambiciosos.

-Los acuerdos de gestión presentados el viernes suponen un cambio profundo. ¿Cómo se han elaborado y cuál es la finalidad?

-Efectivamente, es la primera vez que se llega a este tipo de acuerdos. Hasta ahora, los contratos de gestión eran rígidos y a veces se firmaban cuando ya había pasado medio año Estamos ante un cambio sustancial. Es un compromiso de los equipos directivos y los servicios ante la ciudadanía, que podrá conocer si se van cumpliendo objetivos a lo largo del año. Los equipos tendrán que dar respuesta ante los consejos de salud, algo que es totalmente novedoso. Deberán explicar: 'Esto es a lo que me comprometí, esto es lo que he hecho, me ha pasado esto y por eso he cumplido o no he cumplido'. ¿Cómo se han trabajado estos acuerdos? En diciembre se elaboraron los objetivos que nosotros queríamos para todo el SMS. Eso se llevó a todas las áreas y a las gerencias de Salud Mental y de Urgencias y Emergencias, que empezaron a negociar con los diferentes servicios para llegar a acuerdos concretos a partir de esos objetivos que nosotros marcamos. Se han negociado acuerdos y ha habido un compromiso con unos objetivos en todos los centros de salud, en todas las unidades, en todos los servicios.

-Los objetivos globales son muy ambiciosos: pretenden reducir en casi un tercio el tiempo de espera para una intervención quirúrgica o para una primera consulta con el especialista. ¿Se podrá cumplir?

-Estamos pidiendo más eficiencia. Establecemos como objetivo que el rendimiento de los quirófanos en horario de mañana sea del 80%, cuando antes era del 75%. Es un incremento muy importante. Para poder hacer autoconcertación (peonadas en horario de tarde), los servicios deben cumplir con ese 80%. Además, hay que ordenar lo que estamos haciendo. El objetivo es acabar con la incertidumbre, de forma que el paciente conozca más o menos cuándo le van a intervenir de la rodilla. Así, a los cinco meses podrá decir: 'Oiga, me dijeron que me iban a operar en mayo y estamos en junio, ¿qué ha pasado?'. Esto significa que las áreas se comprometen a que van a operar en la lista de espera de manera ordenada. Antes no teníamos instrumentos para vigilar eso de manera central, pero ahora sí. Estamos diseñando cuadros de mando que van a estar disponibles para todos los jefes de servicio y para todas las áreas, de forma que podremos ver cómo se está operando en cada sitio. En el momento en que haya un servicio que esté interviniendo cosas que no debe, se le llamará la atención. En definitiva, ordenando las cosas y aumentando un poco la eficiencia, los resultados que esperamos son buenos. Siempre hay que apuntar un poquito más alto. Nos hemos puesto unos objetivos que, aunque ambiciosos, son alcanzables. Si no, no los hubiéramos hecho.

-¿Cuáles son las prioridades para Atención Primaria en estos acuerdos de gestión?

-En cuanto a los tiempos, llegar a seis minutos por paciente (de media) en Medicina de Familia y 7,5 en Pediatría. Eso se va a hacer fundamentalmente con personal. Habrá más profesionales en aquellos centros que por presión asistencial no tienen capacidad para dedicar el suficiente tiempo por paciente. Luego, evidentemente, los horarios va a haber que cumplirlos. La deshabituación tabáquica es también un objetivo prioritario. Todos los médicos de familia tienen que hacer una búsqueda activa para detectar a pacientes fumadores y ofrecerles consejo para la deshabituación. Por otra parte, en Primaria va a haber muchas acciones encaminadas al 'no hacer': hay mucho uso de fármacos, muchas peticiones de pruebas que realmente no aportan nada. En fármacos, creemos que hay un uso excesivo de benzodiacepina y opiáceos.

-Con respecto a los opiáceos hay un debate abierto sobre todo por la situación en Estados Unidos, donde se han encontrado con una auténtica epidemia. ¿Hay un peligro de que la generalización de estos fármacos lleve a un problema social, por el aumento de adicciones?

-Son fármacos que en principio empezaron a utilizarse en periodos cortos de tiempo para pacientes oncológicos. Después, su uso se extendió a dolores postquirúrgicos y a dolores no oncológicos. Son fármacos que no deberían tomarse durante más de seis meses, pero hemos detectado a pacientes que llevan consumiéndolos desde hace más de un año e incluso con dosis más altas de las recomendadas. Hablamos de medicamentos que no son inocuos: producen dependencia, evidentemente. Puede haber consecuencias muy graves. En el caso del fentanilo, que es uno de los opiáceos de los que más se está hablando, el consumo se ha cuadruplicado desde 2010. Si entonces teníamos a 500 pacientes con este fármaco, el año pasado había 2.000.

Las claves

Acuerdos de gestión
«Estamos frente a un cambio sustancial. Es un compromiso ante la ciudadanía. Nos hemos puesto unos objetivos que, aunque ambiciosos, son alcanzables»
Marea blanca
«Compartimos la preocupación por las listas de espera y la inequidad en las áreas. Pero hay cosas que se dicen que no son ciertas. Alertar de que estamos privatizando es engañar a la población»
«La demagogia puede acabar con el sistema sanitario. Hay cosas que me gustaría que fuesen fruto del análisis y de la planificación»
Recurso a la sentencia de Lajara
«Debemos mirar al futuro, y eso pasa probablemente por cerrar este capítulo. Ya se ha hecho mucho daño con este tema y con todo lo que pasó años atrás»

- ¿Cuál es el objetivo concreto para este año con respecto al fentanilo?

-Queremos que el consumo sea menor a 0,5 dosis diarias por cada 1.000 habitantes. Tenemos un problema con los opiáceos, pero también con las benzodiacepinas (ansiolíticos), y con fármacos que se toman para la artrosis y que en principio se decía que estaban dirigidos a regenerar el cartílago, pero que no sirven para mejorar en nada la enfermedad. También queremos reducir el uso de inhibidores de la bomba de protones (omeprazol y pantoprazol, entre otros), que se han utilizado de manera profiláctica y con un alto coste. Los medicamentos no son placebo, y al final pueden provocar daño. Estos inhibidores de la bomba de protones pueden producir déficit de vitamina B12, lo que se ha relacionado con la demencia. Actualmente, se consumen 138 dosis diarias por cada 1.000 habitantes, y queremos reducir el consumo a 100 dosis por 1.000.

- ¿Funcionarán los servicios de Radiodiagnóstico de los hospitales a pleno rendimiento a partir de marzo, en horario de tarde y también los fines de semana, tal y como se anunció?

-Se están cerrando los contratos con los técnicos de radiodiagnóstico con los que se reforzarán los servicios. Era la primera dificultad que había que salvar. Tenemos que ver la capacidad que tienen los radiólogos para informar de esas radiografías, TAC y resonancias. El objetivo es que a lo largo del año se pongan todos los equipos a pleno rendimiento y, de esa manera, el porcentaje de lo que tenemos que derivar a centros concertados sea menor.

-La Marea Blanca ha convocado una manifestación para el día 1 de marzo en protesta por el «deterioro de la sanidad» en la Región.

-Bastantes cosas de las que pide la Marea Blanca están alineadas con nuestra visión en la Consejería y en el SMS: la preocupación por la inequidad en las áreas, o por los problemas de lista de espera. Mejorar esas situaciones es objetivo de la Consejería. Por supuesto, como ciudadano, como médico, estoy de acuerdo en eso, sería una necedad no estarlo, porque es justo. Pero hay cosas que se dicen que no son ciertas. Plantear ahora incertidumbres y miedos, alertando a la ciudadanía de que estamos privatizando, o de que el sistema está en riesgo... me parece que no se ajusta a la realidad. De alguna manera, creo que eso es engañar a la población. Pero están en su derecho de manifestarse, por supuesto. Por otra parte, para ver qué cosas realmente se pueden hacer hay que planificar. Cuando, yo creo que a veces por falta de conocimiento, se dice que se necesita tal o cual prestación en tal sitio, sin planificación y sin tener en cuenta la situación del área en concreto, lo que haces es generar expectativas que pueden poner en riesgo la seguridad de los pacientes, y también la sostenibilidad del sistema. La demagogia del 'yo también quiero esto' y salgo con esa pancarta puede acabar con el sistema. Hay cosas que me gustaría que fueran fruto del análisis y de la planificación, y no de la demagogia.

-Una de las reivindicaciones de la Marea Blanca es la apertura de un nuevo servicio de Urgencias pediátricas en Murcia, dado que solo hay uno, en La Arrixaca, que además se colapsa en determinadas épocas del año, sobre todo cuando llega la epidemia de bronquiolitis.

-Tenemos ahora un hospital modélico, el Materno Infantil de La Arrixaca, después de que se haya inaugurado de forma paulatina. Es cierto que los picos de bronquiolitis colocan a las puertas de Urgencias de los hospitales en una situación delicada. Pero, ¿podemos poner un servicio de Urgencias pediátricas en el área VI (Morales Meseguer), como se plantea? Eso es no conocer el área VI. En estos momentos se está construyendo un hospital de día oncohematológico en la única parte de la parcela del Morales Meseguer que quedaba por edificar. Además, está pendiente una obra que se va a iniciar ahora para aumentar un 30% el número de quirófanos. No hay capacidad para unas Urgencias pediátricas. El problema, además, no se soluciona con poner un pediatra de guardia, un servicio de Urgencias no se hace así.

-¿Un servicio de urgencias Infantil extrahospitalario podría ser una solución?

-Pero, al final, si llega un niño que realmente requiere de una respiración asistida o de un tratamiento, tengo que desplazarlo y lo pongo en riesgo, cuando tenemos un hospital a menos de diez kilómetros con todos los servicios. A veces hay que ver exactamente qué coste tienen las cosas y si pueden atentar contra la seguridad del paciente. Todo eso lo tenemos que medir. En definitiva, estas decisiones no se pueden tomar desde el punto de vista de 'se me ha ocurrido esto'. Las cosas se deben planificar, estudiar y luego, si realmente es seguro para el paciente y beneficioso para la población, vamos a ver si tenemos capacidad económica para hacerlo. Porque los recursos tienen que salir de algún sitio. Si vamos a tener que sacar el dinero de Primaria... Debe haber más sentido común.

- Otra petición de la Marea Blanca es la reapertura de centros de salud por la tarde. El SMS se comprometió a estudiarlo.

- Lo estamos estudiando todavía. No podemos obligar a los profesionales a que hagan tardes, es algo voluntario. Antiguamente, esto se llegó a pagar, había un complemento para quienes voluntariamente pasaban consultas de tarde. Eso supone mucho dinero, y lo tenemos que evaluar, se tiene que hacer de manera paulatina. Creemos que es bueno que haya consultas de tarde, lo demanda la población porque hay mucha gente que por la mañana está trabajando y no puede acceder al médico. Pero la medida tiene que aplicarse de manera consensuada y escalonada.

-¿Ha decidido ya la Consejería si se va a recurrir ante el TSJ la sentencia que anula la sanción que se impuso en su día al decano de Ciencias de la Salud de la UCAM, Jerónimo Lajara, por mantener actividad privada sin autorización expresa del SMS? Se especula con que no habrá apelación para evitar que continúe el litigio con la universidad privada, que tanto desgaste supuso a la anterior consejera, Encarna Guillén.

-Desgraciadamente, todavía no tenemos la sentencia en nuestras manos. Primero tendremos que asesorarnos y ver qué dicen nuestros juristas, y con arreglo a eso tomar una decisión. Particularmente, yo apuesto por el presente y por el futuro. Estar ahora mirando para atrás no creo que conduzca a nada bueno; ya se ha hecho mucho daño con este tema y todo lo que pasó años atrás. Necesito primero tener la sentencia y ver qué dicen los abogados, pero mi opinión particular es que debemos mirar al futuro y eso pasa probablemente por cerrar este capítulo.

-Además de suspender la sanción a Lajara, la sentencia señala que se concedieron «compatibilidades contrarias a la ley» a numerosos jefes de servicio. ¿Hay que revisar la gestión que se hizo durante los años en que se incumplió reiteradamente el régimen de incompatibilidades?

-Creo que intentar justificar errores es otro error. Si se ha cometido un error, lo mejor es asumirlo, no pasa nada, no somos perfectos. Pero estoy más por mirar hacia adelante que por echar para atrás, porque no creo que conduzca a nada bueno. Debemos mirar al futuro. Hemos presentado unos acuerdos de gestión, sabemos lo que hay que hacer. Hay mucha gente que quiere que miremos al futuro y empecemos a dar soluciones.

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