Prisión provisional y sin fianza para el presunto parricida de Las Torres de Cotillas

Iván G. P., a la salida de los juzgados de Molina el viernes./E. BOTELLA
Iván G. P., a la salida de los juzgados de Molina el viernes. / E. BOTELLA

La juez investiga a Iván G. P. por el doble asesinato de su madre y su hermano en la madrugada del Martes Santo, mientras él mantiene su inocencia

A. NEGREMURCIA

La titular del juzgado número 2 de Molina de Segura ordenó el pasado viernes prisión provisional sin fianza para Iván G. P., el joven acusado del asesinato de su madre y su hermano en Las Torres de Cotillas. La instructora investiga al sospechoso por un doble asesinato, con la agravante de parentesco.

El presunto parricida, que por la mañana pasó a disposición judicial tras dormir tres noches en el calabozo, seguía manteniendo el jueves su inocencia al declarar, por primera vez en condición de detenido, ante los investigadores de la Guardia Civil. Según explicó su abogado defensor, Luis Santos, el sospechoso negó en todo momento ser el autor del brutal crimen de sus familiares y aseguró que este podría responder a un ajuste de cuentas por una deuda económica que arrastraba.

A lo largo de cerca de dos horas de declaración, los agentes de la Guardia Civil interrogaron al joven sobre los pasos que dio la madrugada del Martes Santo y sobre algunas contradicciones que los investigadores encontraron en su relato. El joven, según explicó su letrado, ofreció los nombres y teléfonos de hasta seis testigos que, asegura, pueden detallar cuáles fueron sus movimientos en esas horas previas al crimen. Entre la noche del Lunes Santo y la madrugada del Martes Santo, el sospechoso sostiene que estuvo acompañado por un amigo y, posteriormente, por una chica, que visitó una cafetería del municipio y el trabajo de un amigo y que más tarde fue a repostar gasolina en una estación de servicio de la localidad.

El sospechoso sostiene que el crimen fue un ajuste de cuentas por una operación de venta de drogas

Además, según explicó su abogado, reconoció haber acudido a la vivienda de la calle Asturias esa misma madrugada, aunque, según su testimonio, antes de que se produjese el doble asesinato.

Además, a preguntas de su letrado, Iván explicó que en los últimos tiempos estaba sufriendo amenazas a raíz de una deuda económica que había contraído con un grupo de personas. El chico señaló que hace unos cuatro meses realizó una operación de venta de drogas que no salió bien y desde ese momento comenzó a recibir intimidaciones. Facilitó, además, la identidad de un testigo que, según su versión, también sufrió esas amenazas.

El sospechoso sostiene que el crimen fue un ajuste de cuentas por una operación de venta de drogas que no salió bien.

Un entierro multitudinario

Mientras la investigación policial de este brutal asesinato sigue su curso, Las Torres de Cotillas despidió el jueves con dolor a sus dos víctimas: Antonia Parra, de 56 años, y su hijo, Miguel Ángel García, de 23 años. El sepelio se celebró en la iglesia de la localidad, que se quedó pequeña para acoger a los numerosos vecinos que se acercaron para dar su último adiós a madre e hijo. «En la familia no encontramos explicación», admitía esta semana Josefa Almaira, cuñada de la fallecida y tía del otro asesinado. «Estamos todos hechos polvo».

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