Prisión a Galán por su presunta integración terrorista en Daesh

Yusuf Galán. /EFE
Yusuf Galán. / EFE

La Audiencia Nacional estima que hay indicios de que el supuesto ‘muyahidín virtual’ hacía adoctrinamiento a través de internet

Ricardo Fernández
RICARDO FERNÁNDEZ

Quien juega con fuego se acaba quemando. Si Yusuf Galán hubiera prestado algo más de atención al sabio refranero español y algo menos a otros asuntos, probablemente seguiría disfrutando hoy de una libertad que, pese a una anterior estancia en prisión de nueve años y medio, seguía sin valorar en su justa medida. Ayer volvió a ser encarcelado, de forma incondicional, por el magistrado de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, quien le atribuye presuntos delitos de pertenencia, adoctrinamiento y enaltecimiento terrorista.

Teniendo en cuenta sus antecedentes, como único español condenado por integración en Al Qaeda y por haber colaborado con una célula que ayudó a los autores de los atentados del 11-S en Estados Unidos, y la gravedad de los cargos que ahora se le achacan, es de prever que no le resultará sencillo volver a pisar la calle en un breve espacio de tiempo.

La investigación que ha llevado a Yusf Galán a dar de nuevo con sus huesos en prisión la han desarrollado, a lo largo de varios meses, agentes de la Brigada de Información de la Policía Nacional, que se han centrado en seguir el rastro de los mensajes y vídeos que este español, convertido años atrás al Islam, había dejado en internet y en los que supuestamente llamaba a sumarse a la Yihad.

Según el Ministerio del Interior, «incidía especialmente en el acondicionamiento psicológico de los nuevos reclutas, a los que preparaba mentalmente para que mostraran su disposición a cometer atentados terroristas, amparados en mandatos divinos sobre el martirio».

El supuesto 'muyahidín virtual' se instaló en Murcia, a orillas del Mar Menor, tras haber cumplido condena por integración en Al Qaeda. Su detención se produjo el pasado miércoles en Madrid.

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