Con prisas y con calzador

Demasiado perro Demasiado perro

Fui al Colegio de Arquitectos como un tipo de la calle, a enterarme por boca de los técnicos de qué iba aquello

Sábado, 11 noviembre 2017, 01:02

El otro día asistí a una «charla técnica» que, sobre el asunto del AVE, se celebraba en el Colegio de Arquitectos de Murcia. Muy buena iniciativa, por la que hay que felicitar, sin duda, a dicha institución. Fui como un tipo de la calle, a enterarme por boca de los técnicos de qué iba aquello, porque en los últimos tiempos se hace difícil distinguir el grano de la paja en este espinoso asunto.

Un panorama absolutamente aterrador. Y dirán ustedes… Tristante, ¿te enteraste de algo? ¿Aclaraste ideas? Y debo decir que sí, las aclaré: salí aterrado. De entrada, da mucho que pensar que, de todos los técnicos que allí se dieron cita, alguno de ellos con muchísimos años de experiencia, el que más parecía dominar el cotarro, el que más empapado estaba y quien mejor lo sabía explicar, era un licenciado en historia. ¡Toma del frasco, Carrasco! Domingo Centenero, que representaba a la Plataforma Pro Soterramiento fue el único que supo hacerse entender. Por dos motivos: domina el tema y sabe comunicar. Un tío brillante.

Un despropósito histórico. Imagínense ustedes que me compro un elefante pequeñico y lo crío en el patio de mi casa. Y resulta que un buen día, ante la urgencia de vender mi vivienda, decido sacarlo. El elefante se ha hecho tan grande que ya no cabe por la puerta, ¿verdad? Pero es que si resulta que encima quiero sacarlo por el salón y con prisas, porque tengo que vender la casa en abril del 19 (un poco antes de las elecciones, claro) pues entonces sí que la tenemos liada.

Las prisas. En primer lugar resulta espeluznante que con este asunto se han realizado proyectos que se han presupuestado, firmado y publicado en el BOE... ¡y que luego han desaparecido! Literalmente. Es un asunto que viene de hace 30 años. El soterramiento, digo. Ojo, dicen que las prisas solo son buenas para los ladrones y para los malos toreros. Y es cierto. Me dio pánico escuchar al señor director general, Díez de Revenga, decir que la fase «roja» del soterramiento en la estación del Carmen se hizo «con prisa», este mismo verano y, aunque está aprobada, pues ahí siguen los trámites. ¿Qué prisas? Esto es algo que lleva mucho tiempo ahí, ¿por qué hay que hacerlo con prisas? Todos sabemos la respuesta: las elecciones de 2019.

El calzador. El AVE viene por donde no tiene que venir. Ya está. Si en lugar de sacar mi elefante por la parte de atrás de mi patio, que solo me supone tirar una valla, me empeño en sacarlo atravesando, cocina, salón y la habitación de mi suegra, pues el lío está asegurado. El AVE no debe venir de Alicante. Debería venir directamente desde Albacete a una nueva, amplia y cómoda estación en la zona de Nueva Condomina. ¿Por qué no se hizo así? Pues pregunten ustedes a algunos preclaros excargos del PP que tuvieron responsabilidad en la corporación municipal y tendrán la respuesta. Una vez que traigo el AVE por donde no debe venir, como mi elefante, no me cabe. Quiero meter con calzador un tren de Alta Velocidad, más el Corredor Mediterráneo, que implica dos vías de ancho normal y una internacional, y que esto atraviese una serie de barrios muy poblados. Y encima quiero hacerlo sin parar el tráfico ferroviario y, además, quiero terminarlo sí o sí antes de abril de 2019, porque en mayo hay elecciones y piensan que el AVE en el Carmen produce votos. ¿Es posible? No, es un sin Dios.

La cuadratura del círculo. Una vez que hemos comprobado que su propio partido pide lo imposible a los señores Díez de Revenga y Roque Ortiz, debemos entender que lo tienen difícil. El primero se explicó lo mejor que pudo; el segundo, inquietante todo él, solo habló de cámaras de TV, semáforos y autobuses. De soterramiento, no dijo nada. La actitud de los decanos de los distintos colegios oficiales en la mesa la dejaré en… 'curiosa'. Todos iniciaban su alocución declarándose absolutamente neutrales, lo que provocaba risas en el respetable por aquello de 'excusatio non petita, accusatio manifesta', para, a continuación, defender las bondades del proyecto porque «hará grande a Murcia». Al parecer esto se lo explicaron en una reunión en Madrid a la que fueron debidamente y personalmente invitados por el ministro. Quedó claro, amigos, que el AVE debería quedarse en Beniel o venir por el norte, que el corredor de mercancías no debería atravesar la ciudad y que esto costará las elecciones al PP murciano. Les ha crecido el elefante, pero insisten.

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